+ Hay Que Creerle a las Infancias Cuando Hablan de Violencia Sexual

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La frase:

El abuso sexual infantil debe acabar…

¡NO TE CALLES!

 

Hay Que Creerle a las Infancias Cuando Hablan de Violencia Sexual 

Tiene razón Marcela Nochebuenaperiodista, profesora de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, cuando nos exhorta a creerle a las infancias cuando nos hablan de violencia sexual, pues la cultura del silencio y los tabúes en torno al abuso sexual infantil son obstáculos para su visibilización y denuncia. Ante el crecimiento de estos delitos, especialistas consideran indispensable hablar del tema y creerle a niñas y niños.

Para entender mejor, explica que ante la tendencia a la alza de la violencia sexual infantil, facilitada por la falta de políticas preventivas y la impunidad, uno de los grandes obstáculos para visibilizarla es seguir considerando el tema como un tabú del que no se habla en los ámbitos escolares y familiares.

Así lo señalan especialistas en el contexto de la primera jornada de concientización sobre la violencia sexual infantil oficializada por la Secretaría de Educación Pública para este ciclo escolar en cumplimiento a una orden judicial por el caso de abuso sexual organizado en el kínder Marcelino de Champagnat, que también obligó a la dependencia a ofrecer una disculpa pública el pasado 28 de agosto.

Hay que creerle a las niñas y a los niños. Muchas veces hemos detectado que cuando se menciona algo, pasa desapercibido, no se les cree y no se inicia esa curiosidad. Esa es la primera gran recomendación (hacia padres, educadores y cuidadores), indica José Pablo Balandra, de la organización Reinserta.

La segunda que menciona es estar muy pendientes de las actitudes y de cómo se desenvuelven las infancias, porque pueden ocurrir cambios repentinos en la conducta, lo que representa un foco rojo. Cuando se detecta, lo siguiente es tratar de descubrir qué pasa de una forma empática, cercana y cálida, abierta a la escucha.

Marcela Nochebuena.

El especialista explica que, en numerosas ocasiones, cuando los agresores sexuales cometen este tipo de delitos, tienden a estar en contacto con los niños diciéndoles que ese será su secreto, o que es algo tan preciado que sólo deben experimentarlo y saberlo entre ellos.

Se genera una dinámica de enganche, en la que el niño o niña siente que va a traicionar al agresor, y muchas veces también es difícil que puedan nombrar la violencia. Entonces, estar muy atentos a que si hay una primera reacción, pueda nombrarse, creerla y atenderla, señala.

Especialistas que se dedican a la atención clínica de casos de violencia sexual infantil detallan que hay ocasiones en las que se detecta incluso un historial familiar en el que otras personas fueron víctimas de abuso sexual infantil desde generaciones pasadas, porque en la familia prevaleció una cultura del silencio.

La sociedad va transmitiendo este mensaje de tolerancia, de normalización a la conducta violenta, del impacto que tiene en la salud física y mental, y luego a nivel social; eso se minimiza, se normaliza y se sigue reproduciendo la violencia, apunta María del Carmen Beltrán Rodríguezpaidopsiquiatra en el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro y tallerista con análisis de casos clínicos de violencia sexual en infancias y adolescencias en el 13 Congreso de Salud Sexual de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC).

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en México (2018-2019) revelaron que el 2.5 por ciento de los adolescentes han experimentado abuso sexual infantil —3.8 por ciento en mujeres y 1.2 por ciento en hombres—, cifra que creció en los resultados más recientes del instrumento (2022) a un 5.53 por ciento en general —8.9 por ciento cuando se trata de mujeres y 2.1 en el caso de hombres.

Estrategias para salvaguardar a los niños.

A propósito de la primera jornada de sensibilización sobre abuso sexual infantil oficializada por primera vez en su historia por la SEP para la educación básica, Animal Político publicó que un tercio de este tipo de violencia ocurre en las escuelas, ante la falta de políticas de prevención, respuestas tardías por parte de las autoridades, dificultad para implementar protocolos, impunidad y un subregistro importante en la denuncia de casos.

Las estadísticas de distintos instrumentos y organizaciones coinciden en que el delito va en incremento. Con base en el registro de lesiones de la Secretaría de Salud, la Red por los Derechos de la Infancia indica que el aumento es de 1,139.2 % entre 2010 y 2023. Sin embargo, cálculos de diversas fuentes señalan que el subregistro de casos no reportados podría ubicarse entre el 80 y el 96 % de los ocurridos.

Ante ello, el seno familiar es el primer lugar donde debe perderse el tabú y la dificultad para hablar de sexualidad y de abuso sexual. A veces resulta relativamente fácil comunicar emociones o violencias físicas, pero cuando se trata de la violencia sexual de una persona adulta hacia una menor de edad, hay un cambio por la carga emocional y estigmatizante que conlleva, explica Elia Guillermoeducadora en sexualidad por la AMSSAC.

Una de las cosas que tenemos que entender como educación es hablar del abuso sexual infantil en menores. En mi caso, por ejemplo, como facilitadora de talleres, yo hablo desde preescolar. Manejamos talleres desde el segundo de preescolar, y abordamos el tema del abuso sexual infantil. Ojo, no significa que lo abordemos desde el punto de vista adultocéntrico. Esa es la gran diferencia, añade.

Luego, con el ingreso a la escuela llega otra situación en la que también es complicado abordarlo, porque independientemente de que al personal docente le falte capacitación o no, muchas veces no cuenta con el suficiente trabajo personal para lograr una auténtica empatía o evitar la revictimización de niñas y niños. Por otro lado, está el estigma social respecto a lo que vivieron las víctimas.

Sumado a todo ello, es necesario comprender que hay todo un abanico de conductas de abuso, aunque no todas constituyan una violación sexual. Hay diversas actitudes que suelen desestimarse al decir que solo le enseñó porno o realmente no abusó de ella  . Es frecuente que la violencia sexual se crea limitada a un contacto con penetración, pero hay otras conductas también descritas en la ley, como tomar fotografías de desnudos, mostrar genitales.

La Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) recomienda revisar los espacios en escuelas: que las entradas a todo lugar sean visibles desde varias perspectivas, que su diseño brinde visibilidad hacia el interior, no generar puntos ciegos, ventanas amplias en salones, baños separados para personas adultas y que permitan visualizar los pies en los cubículos, bodegas vigiladas y sin acceso a estudiantes, estacionamientos visibles, patios sin escondites, que no haya cuartos tipo habitación dentro de los planteles —intendencia o vigilancia— y que exista un sistema de alarma. Ahí está la solución, ahora, a ponerla en práctica, ¿no le parece a usted, estimado lector?