HÉCTOR AGUILAR CAMÍN, ARTICULISTA
¿Qué hace a un hombre —Héctor Aguilar Camín—, venido del estado de Quintana Roo, junto a Luis Aguilar, Juan Domínguez Argüelles y, otros, a fundar las letras en esa entidad —de no muy lejana creación, dentro de la federación que conforman la República Mexicana—?…¿Qué hace, me pregunto? el que diga que sus escritos políticos, no le son tan queridos, como sí lo son, aquellos que ha escrito con gran pasión y afecto en su narrativa: la cual representa en Héctor, a uno de nuestros mejores novelistas en los últimos años: Plagio, su última novela, es un portento de conocimiento sobre el teje y maneje de las letras en la capital del país; lo que comprueba que no sólo es editor, periodista, articulista o narrador, sino un sabio cronista, que va juntando las piezas del rompecabezas, hasta lograr una obra como la citada: la ficción es una gran ayuda muchas veces, para decir verdades que a todos nos pesan. Son admirables todos ellos, poetas y periodistas, narradores o ensayistas. Su patria chica los recordará hoy, y seguramente, en el siglo que ha de venir. A la mayoría de ellos los he leído con gran afecto en la revista Nexos —junto a Letras libres que dirige y funda Enrique Krauze—, prueban la inteligencia que en México existe por este tipo de publicaciones formativas en este año 2021, y cuya fortaleza en talento periodístico y amor por las artes (en particular por las letras), dejan mes a mes con el buen sabor de boca; por lo que aparece escrito sobre México, en reflexiones serias y profundas, así, como aquello que se publica por pensadores y periodistas de diversos lugares del mundo.
Leyendo sobre los periodistas y sus muchas cualidades extendidas en la literatura, filosofía, historia, política o el arte y la ciencia en general, me viene de reflexionar en aquellos tiempos en que la prensa era perseguida y destruida. No se puede olvidar a Ricardo Flores Magón, En la revista Relatos e Historia de México, en el cual Jacinto Barrera Bassols dice sobre el personaje liberal: El anarquista Ricardo Flores Magón / Su vida es una exhortación a la lucha y un manifiesto al hombre libre. Después de su muerte, se oscureció el verdadero anarquista, al revolucionario radical opuesto a todo tipo de tiranías y cuyos ideales lo llevaron a ser un feroz crítico de Porfirio Díaz, pero también del maderismo y constitucionalismo. El leer la investigación, me doy cuenta que vivimos otros tiempos. Y que nuestros mejores periodistas, como sucede con Héctor Aguilar Camín y en él a quienes fundaron la revista Nexos, permite comprender lo que México ha avanzado en la libertad de expresión, que es una de las mayores fortalezas de toda vida de la prensa en todas sus vertientes, incluida la de las redes sociales representadas en el Internet.
Otro es el periodista que representa, y mucho me gustó su dicho sobre la volubilidad de la política. Por lo que el escritor de política, sobre todo de aquella que se publica en el presente, está jugando con su honestidad como periodista, y su profesión puede quedar en serio riesgo para siempre. Leyendo el libro: México La ceniza y la semilla, publicado por Ediciones cal y arena en el año 2000, La figura de Aguilar Camín ha venido creciendo, él dice: En 1998 publiqué un libro sobre las tendencias del cambio en México, Después del milagro. Traté de reconocer ahí la magnitud de los cambios que México había sufrido a lo largo del siglo y la transformación que lo esperaba adelante. La actitud juiciosa que Héctor señala en su libro, le da presencia como científico social y como un buen académico. No es extraño que en sus colaboraciones para el periódico Milenio, él sea de los más buscados por los lectores de ese medio. Sus estudios en dicho libro le llevaron a ver que había: -Un descenso relativo del peso del Estado y un ascenso relativo del peso de la sociedad. -El paso del acuerdo al litigio entre las cúpulas gobernantes y las representaciones corporativas del capital y el trabajo. -El vaciamiento del control corporativo en el campo u la progresiva rebelión civil en las ciudades. -El paso de un presidencialismo absolutista a un presidencialismo constitucional y de un sistema de partidos dominante, a un sistema de partidos competitivos que permita la alternancia en el poder. Era mitad de los ochenta y, en todo ello Héctor tenía la razón. El país avanzaba hacia su democratización después de tener la hegemonía de un partido que había modernizado a la patria. Eso sí, dígase lo que se diga. De nueva cuenta, me viene a la memoria la lucha de los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, así como de todos aquellos que pagaron con cárcel o con su vida la lucha por expresar sus ideas en el papel periódico, el panfleto, o todo aquello donde las ideas quedaran atrapadas para la difusión en el mundo de la llamada opinión pública. Un mundo en el tiempo del dictador Porfirio Díaz que no daba permiso a nadie; fuera de su periódico que subvencionaba, El Imparcial, que sobrevivió 13 años mientras duró la dictadura, porque al llegar la revolución de 1910 le salieron todos los defectos de entreguista, oficialista, al servicio de la dictadura, en fin, de todo aquello que en todas las épocas se presentan como la otra cara del periodismo pagado y que sólo ocasiona vergüenza en quienes lo practican al paso de los años.
La generación actual de periodistas seguro que han tenido presiones de todo tipo; muchos han pagado con la vida en estos tiempos su posición ética en contra de la deshonestidad y la delincuencia organizada. Llegarán los tiempos en que se revise el siglo XXI y sus primeras décadas, pues en ellas vamos a encontrar a periodistas, por ejemplo, de la televisión, donde lo mismo Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Carmen Aristegui, Francisco Zea, el Payaso Brozo, Joaquín López Dóriga, José Cárdenas y, tantos más, que son el rostro de las noticias día a día por medios electrónicos. Héctor Aguilar Camín, originario de Chetumal, nacido en 1946, es Premio Nacional de Periodismo en el año de 1986, al año siguiente obtuvo en Japón el Premio Ichiiko por Obra Cultural y, en 1998, el Premio Mazatlán de Literatura. Se define como escritor, historiador, narrador y ensayista político. En su libro leo: La Ilegalidad consentida / Crear un <<país de leyes>> —un país donde se cumplan las leyes— es un viejo propósito de los gobiernos de México. Un viejo fracaso, también. Desde su fundación independiente, las obligaciones y derechos de la ciudadanía legal de México no han logrado coincidir con los comportamientos de la ciudadanía real. La causa original de esa distancia es que la nación jurídica adoptada en México durante el siglo XIX es distinta a la nación creada por su historia. Sí, qué difícil es leer a un escritor de política, lo es también ahora con Luis Javier Garrido, que seguramente no puede identificar cuál es el tipo de pensamiento de Andrés Manuel López Obrador. Pues todos los defectos que encontró en el PRI a finales del siglo XX, son los que aparecen en un solo hombre. Ante estos retos, como periodista y ensayista político el tiempo ha de ser quien califique su obra: ante el fenómeno de autoritarismo por dominar la mente colectiva del país. Bajo su férula que sólo llama a todo aquello que en sus escritos Aguilar Camín señalara como defectos a finales del siglo XX. Recordar su amistad que se extiende a su vocación de periodistas para el caso de Jorge G. Castañeda, con el cual han hecho los siguientes textos: Un futuro para México (2010), Regreso al futuro (2011) y Una agenda para México (2012). Periodista preocupado por momentos de grave crisis en el país: como en el caso del magnicidio de del 23 de marzo de 1994, en Lomas Taurinas, Baja California norte; es de recordar el libro: La tragedia de Colosio (2004) y en el año de 2008 el texto Pensando en la izquierda. Dónde quedan sus libros de ensayos dedicados a la política en México, dónde los que son parte de la narrativa, y dónde su labor como editor de la revista Nexos, toda una variada y profunda obra escrita le da un lugar de privilegio entre los escritores del México actual. Sólo el tiempo ha de ubicar en cada lugar su trabajo, que como en el caso de Jorge G. Castañeda ha estado lleno de claro oscuros.

