HISTORIAS DE FAMILIA: DE TOLUCA LA BELLA A METRÓPOLI EN UN PUNTO SIN RETORNO: EZETA

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Toluca es la novia que nunca tuve, con esta frase Gabriel Ezeta Moll muestra su arraigo por la ciudad que lo vio crecer al lado de una familia, –por tradición notarios–  y, visionarios en la evolución que habría de vivir la capital, lo que le permitió a sus 23 años de edad, impartir la cátedra de Historia de México en la única Preparatoria, ahora Número 1 y ser, a los 28 años, presidente Municipal, fundador de Cuautitlán Izcalli. Sonriente al entrar a su despacho de la calle de Villada; espacio que simboliza una trayectoria personal y donde trae los recuerdos de su infancia y formación profesional.

Rememora las etapas en que jugaba futbol con sus amigos en un baldío de Paseo Colón, para después formar el equipo de béisbol llamado Los Fantasmas y más tarde ser considerado fundador de los Potros de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), porque a él le tocaba manejar las estadísticas y el transporte, lo que le ayudó a consolidar su capacidad de organizador y lo lleva a visitar las redacciones de los periódicos para dar la nota deportiva sobre los resultados obtenidos por este equipo.

Esta entrevista aparece en mi libro Toluca 200: Historias de familia, publicado en el año 2012. Decidí reproducirla en ocasión del cumpleaños de Gabriel, que sería este martes 1 de junio.

A pregunta sobre ¿cuál es la Toluca que le tocó vivir?

Arma, construye la historia, partiendo de su infancia y sin pensarlo dos veces, establece tres etapas sobre la transformación de la ciudad. Me toca la Toluca de los 75 mil habitantes, dice era un lugar pequeño con edificios de capital del Estado  como el Instituto Científico y Literario que después se convierte en nuestra Universidad.

Hablamos de una ciudad de los 50, en la que se dan los primeros impactos urbanos cuando a finales del gobierno de Alfredo Del Mazo Vélez, por 1951, se abrió la calle de Villada para meter un drenaje nuevo y se descubrió que el existente databa del siglo XIX, era de cloaca no de tubo y la cloaca es como en las ciudades europeas, abierta la tierra con un muro de piedra y podía pasar un hombre parado.

El segundo impacto, puntualiza se enmarca cuando sustituyen las antiguas banquetas por las de concreto; atrás del Instituto Científico había entonces milpas; el pavimento de Juárez terminaba en lo que hoy es Gómez Farías. En la Iglesia de San Sebastián, en 5 de Mayo, ahí terminaba el pavimento, esta es la Toluca que recibo en mi niñez, en los años 50.

Hay un primer paso de modernización cuando se hace capital del Estado de México, porque la Toluca de hace 200 años era más chica que Ixtlahuaca, menos importante que Tenancingo y que Sultepec, y más o menos al parejo de Lerma y es este hecho que la incursiona en un momento histórico, pues surge la necesidad de plantear en dónde va a funcionar el Poder Legislativo.

Hace poco Margarita García Lunacomenta Gabriel Ezeta descubrió en uno de  sus artículos que el primer lugar donde sesionó la Cámara de Diputados fue en la Iglesia de Santa María de Guadalupe, que antes se llamaba San Juan de Dios porque era anexo al convento de los juaninos.

Ya en esta fase tenemos una ciudad en la que se construyen Los Portales, considerados la modernidad arquitectónica más completa urbanística porque daban lo que ahora llamamos habitación, servicios y un cobijo urbano para una ciudad de clima frío, donde llueve mucho; es decir brinda un centro de reunión.

Es así que la capital tiene una transformación, porque Los Portales constituyen el espacio donde los tolucos van a comprar, a comer y se reúnen, aquí todos se saludan y conocen, pues en ellos se apreciaban los bufetes de abogados, consultorios, las tiendas, los cafés y los domingos eran el lugar propicio en el que las muchachas que trabajaban en las casas podían encontrar novio.

Un especialista toluqueño, Óscar Uribe, ha determinado a Los Portales como la topología de la convivencia, que se debe estudiar, como parte de un fenómeno urbano, pues en torno a esta construcción, se desarrolla la capital.

La segunda etapa importante es la industrialización, que se da con el establecimiento de la Cervecería de Toluca y México S.A., de origen alemán, por lo que empiezan a llegar los primeros apellidos de esta nacionalidad a la ciudad: los GrafHenkelSockert y otros que se fueron perdiendo, dice. Tal acontecimiento hace necesario disponer de servicios públicos, por lo cual surgen los bomberos y se detonan otras fábricas como la de vidrio, ubicada en la primera zona industrial, cerca de la estación del ferrocarril.

Otra vía creada en esta época y que a la fecha perdura como una de las arterias más importantes es Paseo Colón, la cual se atribuye a José Vicente Villada, modernizador urbano de Toluca, pues también edifica la Normal de Profesores.

Además viene una tercera etapa de modernización urbanística durante los gobiernos de la Revolución, debido a que Filiberto Gómez hace las primeras medidas de protección a la industria; luego cuando llega Wenceslao Labra y continúa con la industrialización ve la necesidad de darle la fisonomía de ciudad y entonces construye la primer avenida, de camellones al centro, con palmeras, que es Hidalgo, así se aprecia a la altura del monumento a la Bandera y hace lo que es ahora Isidro Fabela.

Actualmente a los 200 años, los tolucos podemos decir que vivimos la primer nostalgia de nuestra ciudad, pues hablábamos de la Cervecería de Toluca y México, que es objeto también de una transformación, debido a que la colonia alemana sufre una intoxicación por alimentos que ocasiona el deceso de varias personas y la empresa se viene abajo, para después ser retomada por los españoles, que le dan un nuevo impulso.

La cerveza Corona y la Victoria logran posicionarse en el extranjero como una marca reconocida, pero ahora la nostalgia es que la operación financiera más grande que se ha hecho en este país es la venta de la Cervecería Modelo, que deja de ser mexicana, y da cuenta de que la globalización, le come a los tolucos, una empresa que incentivó la vocación industrial de la ciudad. Ahora sólo queda como recuerdo el Museo Modelo de Ciencia e Industria, en un edificio histórico, señala.

Posteriormente Toluca vive otra etapa, a partir de la década de los 80, cuando el temblor de 1985 en el Distrito Federal provoca el desplazamiento de mucha gente a la ciudad y se crean las colonias y fraccionamientos alrededor del casco urbano; el primer pueblo que absorbemos es Santa María de las Rosas, luego Santiago Miltepec, mediante la obra del Fraccionamiento La Mora y San Lorenzo. Con la expansión de las industrias damos paso a una urbe, en toda la extensión de la palabra.

Y volvemos a recordar aquel lugar por los años 50 y todavía en los 60, en que el Ayuntamiento tenía en su Bando de Policía, la obligación de que todas las casas debían ser barridas antes de las 9 de la mañana y esta actividad era supervisada por la policía, la cual ponía multa  a quienes no cumplían la tarea.  

Predominaban entonces las características románticas de un espacio bello y limpio, pues la capital se distinguía, entre todas las ciudades de la República, porque no había basura, por eso en el momento en que uno comentaba con la gente de fuera, decía qué limpia es Toluca. Es precisamente en los años 60 en que otro modernizador urbano: Juan Fernández Albarrán abre Morelos y rompe la estructura de los callejones, fue una decisión que él tomó y las consecuencias las vivimos ahora.

En los años 90, urbanistas toluqueños empiezan a ver otro futuro para Toluca, se empieza a hablar en cafés,  aquí cabe mencionar a tres ingenieros, que en su paso por responsabilidades oficiales ven entrar a la capital a una fase metropolitana: Rafael Arias ValdésJorge Bernáldez Huerta y José Ricardo Sánchez Rubio.

Es aquí el momento medular para hacer una evaluación sobre la transformación de la capital, pues no es lo mismo que la gente de Toluca se reuniera en los Portales cuando era pequeña al momento actual, considerada como el eje de la quinta zona metropolitana más poblada del país, tiene retos en virtud de que la forma de convivencia ha cambiado, subraya Gabriel Ezeta Moll, agrega: antes conocías a todos, ahora si salgo a lo mejor conozco a uno, es decir ya hay una inversión.

A los tolucos nos debe quedar el orgullo de que la gente que vino a vivir aquí es porque le gustó el clima, la zona y la forma de convivencia y de no ser así, deben adaptarse porque al lugar que fueres haz lo que vieres, decía el Quijote y es que una ciudad no sólo es un espacio urbano, es fundamentalmente una forma de convivencia, es el entramado humano.

Al hablar sobre su trayectoria profesional, Gabriel Ezeta expresa que algo que lo marcó mucho en la forma de ver las cosas, no sólo es su gran amor por Toluca, sino también el haber sido presidente Municipal, fundador de Cuautitlán Izcalli, hace 39 años, que actualmente en población supera a Toluca, tal acontecimiento le permitió tener mejor vision, aguda y profunda, a nuestra ciudad, dijo por eso regresé porque cuando vi lo que era Cuautitlán como espacio de  convivencia y desarrollo urbano, quise traerme, a mi lugar de origen, lo aprendido.

El notario, menciona que su papá, Gabriel Ezeta Uribe murió cuando él tenía tres años. Lo recuerda como un hombre de visión amplia hacia las cosas, por eso cuando era funcionario y platicaba con el gobernador Carlos Hank González, vio que estaba sensibilizado.

En una regresión del tiempo, conversa acerca de su paso por la escuela Primaria Claret, en una época en que la formación académica se brindaba, por separado, para niñas y niños. Esta institución manejada por señoritas de familias toluqueñas, en este caso las hermanas Sánchez PliegoÁngelaLuchaAmparo, Elenita y Tere, alcanza un buen nivel, pues todas ellas eran catalogadas como excelentes profesoras, siendo la directora Ángela.

Gabriel Ezeta, enuncia a quienes fueron compañeros de banca: Álvarez Santín VíctorArias Valdés RafaelBarrera Echeverri GustavoCastaño López JorgeDe la Luz García JesúsEspinosa JulioGarcía Montes de Oca OrlandoGarcía García AlfonsoLarregui Solar MiguelSánchez Fernández Leonardo (hijo o nieto del primer portero que tuvo el Deportivo Toluca); Sordo Vilchis ManuelVillar Mirón OctavioSánchez Iniestra Agustín y Robles Iniestra José Antonio, entre otros.

En la boda de su hija Gabriela.

En su infancia descubre su capacidad de organizador y es en el cuarto año de primaria cuando pone en práctica esta cualidad, pues convoca a los niños para ir a practicar fútbol en uno nos baldíos de Colón; en sexto de primaria se le ocurre cambiar al béisbol y lo hacen frente a la iglesia de San Sebastián, en el campo que se llamaba Los Cachorros del Jabón Rey.

Las cosas no quedaron ahí, dice, pues hablamos con el señor Salgado y visitamos a Guillermo Molina para que nos regalara unas pelotas, éramos como 6 u 8 escuinclesen su despacho en Hidalgo que estaba por el Portal Constitución y platicamos con él, cuando nos vio le causamos gracia y nos apoyó.

Posteriormente estudié en México un tiempo y regresé a la secundaria Uno de Toluca, momento en que formo el equipo de béisbol: Los Fantasmas, para después ingresar a la Universidad y es en los 50 cuando se vive la transformación mental de ser parte del Instituto Científico y Literario a ser universitarios; etapa en la que se desarrolla el periodismo experimental estudiantil, equipos de teatro y fútbol americano.

En ese entonces estaba iniciando Potros Salvajes con las categorías: intermedia y juvenil y tenía la idea de estar en la juvenil, por lo cual asistí a los entrenamientos, en los que tuve como compañeros a Leonardo Lino y Luciano Nava, jugadores excelentes, los tres estábamos igual de flacos y el coach Alberto Chivo Córdoba me enseñó a llevar trabajo de estadísticas y a ser su auxiliar, de ahí que se me delegara el manejo del transporte y los domingos, visitaba los periódicos y platicaba con los redactores para darles los resultados de los partidos. Ahora en el 50 aniversario de Potros, platica con una sonrisa me dieron mi reconocimiento como fundador del equipo, aunque nunca jugué.

También me integro en el periodismo experimental estudiantil El Nigromante, fuimos reconocidos como el mejor periódico, en su tipo, de México, de tal forma que el profesor Carlos Hank, lo toma en cuenta en mi persona, para el posterior desempeño que tuve como presidente Municipal.

A los 23 años, Ezeta Moll imparte la cátedra de Historia de México en la Preparatoria Número 1, con lo que arranca su carrera como docente de 1967 hasta el año 2000, al dar clases de Derecho y para aspirantes a los notarios.

Profesor fundador de la Facultad de Ciencias Políticas, aborda un tema inherente a su familia: la masonería, a la cual concibe como una forma de acercarse al conocimiento universal, debido a que no hay temas prohibidos, no tiene fronteras de credo religioso ni de raza, y donde todos los hombres aspiran a la fraternidad humana, dice.

Esta filosofía en Toluca es una tradición arraigada y fuerte sobre todo en el siglo XIX y primeras cuatro décadas del XX, basta decir que el gobernador Alfredo Zárate Albarrán asume la gubernatura en el momento que dejaba de ser jefe de una de las logias de la ciudad. Después viene a hacerse cada vez más discreta más no secreta, sobre todo en México por los enfrentamientos, donde ha sido hostigada, por la significación de hombres en la política.

La masonería asume un papel de construir al hombre y perfeccionarlo; en Estados Unidos y otros países, es totalmente abierta, en mi etapa de adolescente no me llamaba la atención aun cuando mi abuelo, Gabriel Ezeta Orihuela y papá, Gabriel Ezeta Uribe sí formaron parte y había logias con sus nombres, pues anteriormente casi todos los profesionistas eran masones.

Posteriormente, ingreso a una logia que lleva el nombre de mi padre y me dediqué a fortalecer la masonería, recuperando grados filosóficos que habían desaparecido; actualmente hay 12 de agrupaciones de este tipo para hombres, tres para mujeres y cinco de jóvenes.  

Finalmente, aborda un punto sustancial para impulsar a Toluca, al señalar que los maestros de primaria y secundaria deben darse cuenta que tienen un entorno cultural de excelencia, por la cantidad de museos con los que contamos, la Casa de las Diligencias, la gastronomía o las riquezas naturales, pero sobre todo, fomentar y recuperar los valores y la identidad de los habitantes con acciones de beneficio común.