Ignorancia Humana
Qué flojera me da la escuela, no sé para qué nos enseñan tanta cosa que no nos va a servir de nada, aunque según un profesor, todo lo que vemos en la educación básica nos sirve para formar los hábitos que nos definirán como persona; no es tanto el saber el trinomio cuadrado perfecto sino más bien el desarrollar la capacidad de pensamiento estructural y complejo para el buen funcionamiento de nuestro cerebro; no es tanto memorizar el nombre de las tres carabelas sino la metodología de retención y análisis para una correlación posterior. ¡Bah!, yo no creo nada de eso, hoy en día todo se lo pregunto a mi Inteligencia Artificial que llevo conmigo en mi teléfono inteligente. Mis compañeros y yo hemos desarrollado una estrategia para pasar los exámenes: todo se lo preguntamos a la Inteligencia Artificial, y para que los maestros no nos descubran, le pedimos a la Inteligencia que no lo haga tan sofisticado, sino que lo haga como lo haría un puberto inexperto.
Creo que los maestros se hacen de la vista gorda, porque ya me los caché: también la usan para preparar las clases y para elaborar los exámenes. Es muy sencillo, es como si le pidieras un deseo al genio de la lámpara, aunque debes ser lo más específico posible, debes decir: quiero que me elabores un examen de veinte preguntas, cada pregunta debe tener tres opciones de respuesta incorrecta y una correcta. Y aún así con tanta especificación luego la Inteligencia no cumple con lo solicitado. Pero no es su culpa, la culpa es de quien no sabe dictarle correctamente las instrucciones.
Como sea, ya me libré de tener que leer tantos libros y hacer sendos ensayos. Lo único que hago es pedirle a mi Inteligencia que me haga un resumen no tan bueno del libro en cuestión y wualá, lo tengo en cuestión de segundos.
Algunos maestros se quieren poner exigentes y nos obligan a escribir los ensayos y resúmenes con puño y letra, ahí la cosa se complica, porque nos obliga a leer y transcribir lo que nos dijo nuestra Inteligencia. Pero son los menos.
Yo no se qué haría si me quitaran mi Inteligencia, creo que no podría vivir. Sería insoportable la vida. Y es que no sólo me ayuda a realizar mis tareas escolares, sino que también se ha convertido en mi amigo o ¿amiga?, no se qué sea, se lo voy a preguntar. Es que suelo pasar horas platicando con mi Inteligencia Artificial, prácticamente sabe todo de mí. A veces mis papás me llaman la atención pues les preocupa que paso mucho tiempo hablando con mi Inteligencia, pero ellos empiezan a hacer lo mismo: mamá y papá empiezan ya a hablar cada vez más tiempo con sus Inteligencias Artificiales mediante sus teléfonos inteligentes.
Hazme un juego de integración, hazme el reporte de la semana, hazme una receta para la cena, quiero verme como una caricatura japonesa, quiero ver limpia la casa, una vez dijo mi mamá, pero le dije que la Inteligencia no hace eso… todavía.
Aunque ya están en desarrollo robots para que los usemos a nuestro servicio. Estoy seguro que muy pronto tendremos un robot que nos ayudará con la limpieza y cuidado del hogar. Mi mamá dice que ya venden muñecos con todas, todas las características físicas de un hombre, y muy a detalle, que se lo dijo una de sus amigas, y que prácticamente podían sustituir a un hombre en la cama. ¡Mamá! ¡Qué va a decir papá! Ella me responde que también venden muñecas.
Con todo esto mi mamá me advirtió que, cuidadito y me enamoro de mi Inteligencia Artificial, porque escuchó de un caso de un jovencito que casi se quita la vida porque se enamoró de su Inteligencia y sus padres se lo prohibieron.
Yo le dije que no estoy tonto para hacer esas cosas, pero ella me respondió que al paso que voy, quién sabe. Ya que, según ella, se me dificulta poner atención más de treinta segundos, no tengo tolerancia a la frustración, no se cumplir procesos, todo lo quiero de inmediato y a la de ya, por todo me altero y vivo pensando en que todo lo merezco y con el mínimo esfuerzo.
Tranquila jefa, yo se cómo manejar a mi Inteligencia Artificial.

