Importante revalorar la desaparición del Fondo de Desastres Naturales (Fonden)

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  • 13 de octubre, Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres

 

A partir de los hechos suscitados en días pasados debido al paso del huracán Delta por suelo mexicano, especialmente, por la costa norte de Quintana Roo y la Península de Yucatán, que originó lluvias torrenciales con descargas eléctricas y rachas fuertes de viento, y en vías de conmemorar el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en su Resolución A/RES/64/200 exhorta a los gobiernos y a las personas para que tomen medidas encaminadas a minimizar estos riesgos, como su prevención y mitigación, e incluyan actividades de preparación.

 

No obstante, entre los fideicomisos anunciados para desaparecer se encuentra el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) que destina recursos a las afectaciones generadas por estos fenómenos, esto luego de que integrantes de la Cámara de Diputados aprobaran en lo general el dictamen que propone la extinción de dicho fondo que hasta este año contaba con 3,800 millones de pesos.

 

Cabe comentar que el Fonden se formó como un instrumento financiero enfocado en proporcionar suministros de auxilio y asistencia ante situaciones de emergencia con el objetivo de responder de manera inmediata a las necesidades de la población afectada por un fenómeno natural.

 

Según un artículo publicado por el medio de información Forbes, cada año en México, los desastres naturales provocan en promedio la pérdida de 700 millones de dólares y 100 vidas humanas —de acuerdo con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

 

Es importante señalar que con la desaparición de este mecanismo podría dejar sin protección a la población de escasos recursos que son generalmente quienes más sufren las consecuencias devastadoras de los fenómenos naturales y, por lo tanto, se violentarían los derechos humanos de los afectados, en tanto que podrían perder o ver devastado su patrimonio.

 

En este sentido, es importante que se revaloren las decisiones tomadas en la Cámara a fin de reducir los riegos y reparar los daños que sufren las personas por los fenómenos naturales, los cuales pueden ser incontenibles; no obstante, lo que sí está en las manos de los gobiernos es generar medidas de protección, tales como la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres, la cual en su punto 25 “Pone de relieve la necesidad de que la comunidad internacional mantenga su esfuerzo más allá́ del socorro de emergencia y apoye las tareas de rehabilitación, reconstrucción y reducción del riesgo a mediano y a largo plazo, y destaca la importancia de ejecutar y adaptar programas a largo plazo relacionados con la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y la gestión para reducir el riesgo de desastres en las regiones más vulnerables, particularmente en los países en desarrollo propensos a los desastres naturales”.

 

Así como dar continuidad a la campaña “Sendai Seven”, generada en 2019 y centrada en los siete objetivos del Marco de Sendai. Este año se centrará en la meta D del Marco de Sendai: “Reducir considerablemente los daños causados por los desastres en las infraestructuras vitales y la interrupción de los servicios básicos, como las instalaciones de salud y educativas, incluso desarrollando su resiliencia para 2030”.

 

Dados los altos índices de muertes, especialmente en terremotos y tsunamis, es especialmente importante garantizar que las escuelas y los hospitales estén construidos de acuerdo con parámetros de durabilidad. Que se cumplan las normas de planificación de ubicación y peligro y los códigos de construcción. Así como otras medidas que estipulan los objetivos del Marco de Sendai, los cuales incluyen servicios que pueden salvar vidas, como el suministro de alimentos y agua, energía, telecomunicaciones y transporte.