Indolencia parental
Cuando seleccioné el nombre para este espacio, hubo algunas voces que me expresaban que hablar de horrores (en tanto refiere a hechos terribles o que causan repulsión) podría sonar demasiado fuerte; con el paso del tiempo, he podido constatar que, cuando hablamos de educación, en efecto suceden cosas que son terribles en la formación de las nuevas generaciones y obstáculo real para la conformación de nuevas sociedades.
Todo comienza en casa, y si quienes tienen la responsabilidad de orientar de la manera más pertinente posible, caen en conductas que lejos de ayudar parecen contrasentidos evidentes, seguiremos sufriendo las consecuencias de la generación de cristal cuya tolerancia a la frustración es nula, en gran medida porque así se les ha educado.
Imagine usted a una madre que, aún a sabiendas de que sus hijos deben tomar clase a distancia en un espacio adecuado para ello, prefiere andar por la calle con todo e hijos, trayendo como consecuencia que el niño o joven acaba conectándose en donde le agarre el horario de clase. Ello ha significado que el estudiante lo mismo tome su sesión síncrona en el auto, en el restaurante, en la obra negra o en la calle.
Lo preocupante es que, aun cuando las autoridades escolares le hacen ver la necesidad de propiciar ambientes de trabajo más adecuados, ella sólo atina a responder que así son las cosas y que no cambiará su dinámica de vida, además de que ella, a la par que maneja, va tomando nota de todas las tareas que le asignan a sus pequeños.
Tras la primera evaluación, es de suponer que los resultados no fueron, para nada, positivo; ahora la madre grita a los cuatro vientos que está sorprendida porque no entiende cómo es que su hijo salió tan bajo si cumple con todo. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
En otros casos, cero supervisión, pero subráyelo, cero. Se asignan las tareas escolares y por supuesto que hay una fecha de entrega. ¿Usted cree que el padre o madre siquiera está enterado de lo que hay que realizar?, ¿Supone que conversa con su retoño sobre sus hábitos y horarios?, ¿Al menos echa un ojo para ver si está conectado verdaderamente en clases?
Tres preguntas, tres respuestas unánimes; ¡no!
No es fácil ser padre, nadie nos enseña a ser mamá o papá, Esto de ser mamá o papá es una tarea muy demandante, son frases que habitualmente escuchamos de otros o repetimos nosotros mismos cuando como padres o madres nos damos cuenta que hemos cometido un error con nuestros hijos e hijas.
Algunos de estos errores son subsanables y remediables en el corto plazo, sin embargo, algunas de nuestras acciones pueden generar una grave trasgresión de los derechos de las niñas y los niños y afectar de manera negativa y permanente su normal desarrollo, al punto de convertirse en negligencia, entendida como el abandono, la apatía, el desgano o la indolencia que a veces nos lleva a descuidar el bienestar y el bien superior de quienes heredarán nuestro mundo.
¿No es eso un horror?
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