Inquietudes Tecnoéticas

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A finales de agosto e inicios de septiembre se fue liberando el acceso del documental El Dilema de las Redes Sociales del cual destaco no necesariamente su contenido que se resume en la extendida frase respecto de los entornos digitales que refiere que “cuando en internet obtienes un producto gratis, el producto eres tu”, sino una expresión que sintetiza la razón que hizo a varios integrantes precursores de negocios digitales pausar su ímpetu en la ruta de vida elegida y que por otra parte enciende la chispa de un movimiento reivindicador del bienestar de lo humano frente a la tecnologías, a partir de la existencia de “inquietudes éticas” sobre la forma en que se desarrollan y se proyecta la economía digital a través de las plataformas online.

Diversas críticas coinciden en la utilidad de los temas abordados mas no en lo novedoso de la problemática denunciada, que curiosamente, sigue sin mostrar verdaderamente su faz, y, en las que lo más preocupante de la problemática advertida es que dichas inquietudes forman parte de un temor que todavía no logra materializar una amenaza tangible, sino que parecería que tiende a afectar nuestra naturaleza humana, sin que dicha naturaleza hubiera sido descifrada previamente.

Es decir, dentro de la aproximación de sucesos en torno a un enfoque tecnófobo, únicamente se logra percibir el problema por ciertos efectos que “trastornan” el actuar de las personas con nuevos comportamientos que surgen como parte de la adaptabilidad de los individuos frente a las nuevas tecnologías y cómo la industria digital incentiva agresivamente la competencia por la atención y la permanencia de los “usuarios”, como parte de una nueva rutina que al día de hoy no podemos evaluar, es decir, estoy cambios de comportamiento que en el marco del documental parecieran inducidos por los algoritmos de la plataforma, no necesariamente entrañan el riesgo que representan a pesar de que en dicho documental constituyen los principales puntos de alerta.

Si se realiza un breve análisis sobre los esfuerzos dedicados a los riesgos de la tecnología en el comportamiento humano, desde los documentales “términos y condiciones pueden aplicar” o recientemente el análisis sobre las implicaciones de Cambridge Analytica, pareciera que este tipo de obras pudieran representar puntos de fuga para la presión social que se va generando con el uso de la tecnología, sin que necesariamente estos constituyan mecanismos ideados para atender o abordar el problema identificado, es decir, esta temática se repite como falsos esquemas de alerta a la población sobre el uso de tecnologías sin que tengan por objeto generar un cambio comportamental, sino únicamente socializar dicho fenómeno a fin de que las resistencias sociales puedan superarse con la inclusión de dichos temas dentro de una agenda que no los incorpore como prioridades de atención.

Por otra parte, llama la atención la aproximación social por parte de los protagonistas que en una especie de confesión colectiva admiten que mientras ellos materializaron ideas innovadoras con la promesa de una mejor vida con mejores condiciones en las que solicitaron el apoyo por parte de la sociedad con base en una filosofía de cambio, en realidad sus testimonios más que evidenciar un engaño, hacen patente su falta de consciencia y compromiso con la sociedad como parte de su actuar, lo cual, si bien es criticable, no dista mucho del comportamiento de un ciudadano común que en la búsqueda de la mejora de sus condiciones, poco repara en buscar que su camino se desarrolle sin afectar potencialmente a otras personas, es más, podría decirse que inclusive en los ambientes más extremos podríamos encontrar a quienes piensan que en su existencia los valores solamente son mecanismos de control social, y que cualquier acción justifica el llegar a un objetivo determinado, aún cuando, ello indique que no se requieren escrúpulos o cuidados. Sin embargo, pareciera que las declaraciones de los intervinientes de dicho documental, realizan una reflexión de corrección en el cierre de sus vidas.

Sin embargo, el principal riesgo que se advierte en el marco de dichas obras, sigue sin estar asociada directamente al uso de la tecnología, sino al uso que la humanidad hace de ellas, y por ende, ese problema que no se identifica representa en sí el origen y alcance de dichos males, es decir, el lograr establecer medios o candados a fin de que dichas plataformas puedan ser utilizadas para el bien, con independencia de la persona que los manipule; ya que ha quedado claro que el fenómeno tecnológico permite vencer barreras que el pensamiento había cerrado para permitir el pleno goce de derechos y libertades de las personas, y que a través de medios tecnológicos, pueden ser vulnerados de una nueva manera.

Mención especial, habría de identificarse en torno a todos aquellos dilemas que ha generado más que la tecnología, sino las estrategias de mercadeo que han sido las causantes en torno a aplicativos e incentivos, que han visto en la psicología y la sociología los medios en los cuáles logran fidelizar a su población objetivo, y que en el ámbito de la tecnología han encontrado su obra perfecta, que permite explotar de manera intensiva y completa la psicología  del pensamiento y comportamiento humano como el incentivo y en la tecnología, el aplicativo que ha encontrado recursos ilimitados para mejorar su rendimiento y acrecentar resultados, que a su vez, así como estos elementos van lastimando estados deseables de la humanidad, han ido contorneando los límites que la sociedad estaría dispuesta a permitir, a través de la delineación de la privacidad, como el ámbito de las libertades que en mayor medida podrá evitar que dichos abusos se materialicen.

Hasta la próxima.