INTROSPECCIÓN
Aún anteponiendo a mi torpeza
las ocurrencias de mi mente loca,
escribo mis poemas con firmeza
y con la transparencia del cristal,
pues mis versos se forman al tal cual
que salen las palabras de mi boca.
Y aunque quiero escribir con la elocuencia
que tienen los poetas de la historia,
para expresarme se necesita ciencia,
escribo lo que pienso, simplemente,
cosas sencillas y modestamente,
ya que no llega a tanto mi memoria.
Pero eso sí, escribo con el alma
todo lo que me dicta el corazón,
y aunque sé que no tengo la razón,
trato de hacerlo con paciencia y calma,
y cuando al fin la inspiración me llama,
lo mismo escribo un verso o una canción.
Guío hacia la poesía mi pensamiento
por ser una pasión que dignifica,
y en mis versos concentro lo que siento,
pues para mí un poema significa
la máxima expresión del sentimiento.
COSTUMBRE
Me estoy acostumbrando a tu mirada,
me estoy acostumbrando a oír tu voz,
a que dejes caer dentro de mi alma
tus palabras de amor hechas canción.
A escuchar lo que piensas, lo que sueñas,
lo que tanto deseas y tus anhelos.
Y al oírte no sé lo que quisiera,
pues tu voz me hace transportarme al cielo.
A caminar contigo por las calles
a tu lado, sintiéndome feliz,
a tu forma de ser, a tus detalles,
que me hacen al fin ser y vivir.
A sentir tu presencia siempre cerca,
a sentirme feliz sólo con verte,
y al escuchar tus pasos que se acercan
ni pensar quiero en que podría perderte.
Y no quiero pensar en ya no verte
porque no me acostumbro a estar sin ti,
pues tan sólo con verte y con oírte,
me estoy acostumbrando a ser feliz.

