La apuesta por la transparencia y la privacidad.
Una de las más grandes conquistas de la ciudadanía, sin duda, son las instituciones que han encapsulado el poder público a través de mecanismos de control técnico que le permiten dar continuidad a aquellas actividades resultan esenciales para el desarrollo del país, con independencia de los factores o decisiones políticas de los gobiernos en turno, y, si bien dichas instituciones distan de ser perfectas y su composición todavía se encuentra supeditada a ciertos esquemas de control político partidista, dichas organizaciones representan hoy por hoy una expresión particular de patriotismo y nacionalismo puro desprovisto en materia de filiaciones políticas, puesto que se encuentran constituidos por personas que tienen exclusivamente como función realizar su labor técnica de la mejor manera para el desarrollo de nuestro país.
Jornadas electorales como en las que acabamos de participar, representan de manera gráfica cómo estas instituciones constituyen la expresión ciudadana del poder, ya que, en cada funcionario de Mesa Directiva de Casilla, estuvimos o estuvieron nuestras y nuestros vecinos, amigas y amigos, nuestros padres, madres, tíos, tías, primos, primas, hermanos y hermanas, cuidando no solamente un procedimiento de Ley que establece las reglas para la entrega de estafeta de lo que se vuelve parte de la estructura gubernamental y de la administración pública, con la única finalidad de que el gobierno en turno cuente con la legitimidad necesaria para poder materializar sus acciones y propuestas, en el sentido patriótico común de que le vaya bien a México.
Es decir, momentos como estos son los que nos deben unir como mexicanas y mexicanos en el verdadero nacionalismo de lo que es nuestro, no lo que nos dictan los gobernantes o políticos en turno, sino los valores y principios que construyen nuestra idiosincrasia y que nos caracterizan frente al mundo y de los cuales surgen las lecciones que nos hacen también recomponer, sin embargo, esta conquista no solamente funciona como ha quedado probada en la jornada electoral, sino que nos permite detentar de manera clara el poder de decisión y de autodeterminación de nuestro pueblo.
En ese proceso de empoderamiento ciudadano a través de las instituciones, muchas de ellas que ante la desconfianza de los vicios y demonios del pasado, han transitado hacia lo que hoy conocemos como organismos autónomos, varios de ellos con reconocimiento constitucional, son verdaderas expresiones de mexicanos que trabajan por y para México, y dentro de los cuales, es momento de apostarle a la consolidación de la transparencia y la privacidad para brindar una mayor solidez a estos mecanismos frente a cualquier tentación autoritaria. En el caso electoral, gran parte del éxito confiado a los ciudadanos permitió recuperarnos de una de las principales pruebas para la primera e incipiente democracia mexicana, con posterioridad a la Revolución Mexicana, que decidió, después de la hegemonía política partidista y presidencial de un periodo de 70 años, transformar, conforme su poder originario, la forma en la cual la ciudadanía elegía a sus representantes a través de elecciones controladas por la misma ciudadanía.
Si bien el factor ciudadano fue un primer punto de apoyo para la consolidación de los nuevos pilares, el acompañamiento técnico y especializado permitió consolidar mecanismos certeros para las elecciones, sin embargo, no fue sino a través de la incorporación de la tecnología, transparencia y la privacidad dentro de las elecciones, cuando verdaderamente dicha iniciativa ha encontrado sus principales apoyos a partir de las medidas de seguridad que permiten dar certeza de la imparcialidad de la elección, y, que una vez de que pasó de mecanismos lógicos y de seguridad de la información para garantizar los procesos de toma de la decisión de mexicanas y mexicanos, ahora robustece esta labor brindando una transparencia en el proceso de mejora, garantizando que cada voto cuente, permitiendo consultar no solo los resultados, sino la digitalización de cada acta de cada casilla en las elecciones de nuestro país, brindando una certeza total de que el proceso electoral se desarrollar respetando el voto de cada mexicano y cada mexicana.
Por su parte, los mecanismos de transparencia, protección de datos personales y rendición de cuentas en nuestro país, también forman parte de esos mecanismos de control que han sido depositados a la ciudadanía y cuyo posicionamiento resulta indispensable en esta nueva agenda institucional, a fin de fortalecer a uno de los principales instrumentadores de dichas políticas públicas, como lo son, los organismos garantes de las entidades federativas y el Organismo Garante Nacional, los cuales, de manera similar a lo que sucedió con los organismos electorales, la entidad de estadística nacional, y, el banco central deben empezar a abrir el paso a expresiones ciudadanas genuinas y técnicas que permitan imprimir en dichas organizaciones un talante cada vez más ciudadano, fortalecido estratégicamente a través de servicios profesionales de carrera.
En estos momentos en que la democracia nos da muestra de las necesidades sociales y de las brechas culturales, la participación ciudadana y política de la gobernanza contemporánea requiere mecanismos equilibradores que permitan llegar la información y las tecnologías a cada mexicana y mexicano a través de políticas aceleradoras para dichas instituciones, fortaleciendo sus mecanismos de control interno, de gestión e integridad, como primer paso para que dichas instituciones puedan generar un efecto multiplicador en el ámbito gubernamental y en la comunicación social, que empoderen transversalmente al ciudadano con la información necesaria para la toma de sus decisiones día a día, coadyuvando a través de las herramientas y estrategias de transparencia e información pública, transparencia proactiva, datos abiertos y gobierno abierto, una apropiación de lo público y una seguridad plena con relación a su ámbito de actuación, a fin de evitar inhibiciones en su participación y desarrollo, a partir de un pleno respecto de su privacidad, y, de una adecuada protección de los datos personales.
Ello, ya que como parte de la filosofía de la mejora, la transparencia ayuda a visibilizar el actuar gubernamental y, la implementación de sistemas de gestión, coadyuvan en ese proceso de profesionalización, a fin de que el servicio público refleje no sólo ese compromiso patriótico de aquellas personas que quieren lo mejor para México, sino una rendición de cuentas calificada, que dé constancia que, quienes integran dichas instituciones aporta de manera técnica y se mantiene actualizada en su rama.
Esto es así, ya que tanto en lo político, como en lo social, y, en lo individual, con independencia de la buena voluntad, siempre existen entidades y personas que se aprovechan de esos espacios de opacidad para boicotear esa confianza ciudadana, e inclusive, la confianza de sus titulares, privilegiando intereses personales, sobre los institucionales y los nacionales, por lo que, la transparencia en las instituciones solamente es la base para el análisis cualitativo y cuantitativo de la evaluación de la gestión a través de los resultados.
Sin embargo, esos resultados quedarán en un segundo plano, si no logran ser comunicados y si lo político, se impone sobre esa agenda que la ciudadanía forjó con sangre, sudor y lágrimas, por ende, el proceso democrático institucional debe impulsar decididamente que la ciudadanía sea la que influya directamente en estas instituciones y a través de ello, la apuesta democrática debe impulsar la transparencia, el acceso a la información pública, la protección de datos personales y la rendición de cuentas, como presupuestos para el desarrollo.
Hasta la próxima.

