La buena mujer
Esta semana tuve la oportunidad de ver una película, The Wife, o como la tradujeron al español, La buena esposa, probablemente usted ya tuvo oportunidad de verla querido y aguzado lector, y para los que no la han visto, se trata de una mujer; una esposa que comienza a cuestionarse sus elecciones de vida mientras acompaña a su esposo a recibir el premio Nobel de literatura.
Una película que se estrenó en 2018, una adaptación del libro homónimo de la escritora Meg Wolitzer, una autora prolífica de la que también se ha llevado su trabajo a la televisión; además es una autora que considera el tema de las mujeres y el feminismo en sus obras. Wolitzer se declara admiradora del tema de la vergüenza y el apuro que frena a tanta gente.
Creo que esto tiene mucho que ver con la lectura que pude hacer de la película, la buena esposa, cómo la vergüenza de la protagonista de no querer afrontar la crítica, el qué dirán, además de la vergüenza del marido ante el secreto que ambos esconden.
Cuántas mujeres por miedo a la vergüenza toleran de todo, cuántas mujeres por vergüenza viven doloridas por el resto de sus días, cuántas mujeres por vergüenza callan… de pronto parece incomprensible que en algún momento de la historia, la esposa dice no entender cómo sigue al lado de su marido pese a los engaños, la constante sumisión y condescendencia, uno creería o da a entender que se trató de un acto de “amor” y lo pongo entre comillas porque creo que el verdadero amor sí es entrega, pero no es con dolor y abandono de uno mismo.
Y aquí querido y aguzado lector, usted puede apelar porque al parecer cada quien tiene una idea de lo que es el amor en pareja o cómo debería ser y tiene razón, creo al igual que Coral Herrera, escritora y comunicadora, que el amor es una construcción y varía según las circunstancias geográficas, sociales, históricas, según la orientación sexual. Y así es querido lector, para quienes en las películas, o en la película que aquí se hace referencia, las escenas y tramas de amor parecen una fantasía, una ficción para otras, es una realidad.
Porque para quienes nos es imposible pensar en que las mujeres pueden tolerar la violencia por ejemplo, el trato condescendiente, las infidelidades para otras mujeres es un modus vivendi una realidad que han decidido adoptar como su forma de vida, pero que en términos de Herrera no es más que una imposición política que se nos mete en el cuerpo a través de la cultura y del círculo primario que es la familia, y reafirma diciendo que de hecho, aprendemos antes a sufrir por amor que a amar.
Y no hace falta pensar demasiado para ver cómo está en nuestras narices esta realidad, desde la familia vemos cómo se sufre o debe sufrir al amar, obviamente habrá sus excepciones pero desafortunadamente son más los casos de dolor que de verdadero gozo en el amor.
Vemos cómo cada vez son más los casos de violencia desde el noviazgo, en el matrimonio, en las relaciones cotidianas, relaciones que están condicionadas por el patriarcado, este concepto que suena y resuena, pero que desafortunadamente sólo ha traído estos vicios que no nos dejan vivir en paz, no sólo a las mujeres, sino a los hombres también y a aquellos que salen de los cánones patriarcales.
Al respecto Herrera afirma que el reto es convertir el amor en una experiencia de transformación y liberación, tanto a nivel individual como social. Y desafortunadamente vemos cómo nos han rodeado y saturado de ideas contrarias a través de historias, novelas, tradiciones, estilos de vida fabricados y heredados en los que hay mucha gente que se beneficia de las mujeres que sufren por amor. Si entiendes que eso obedece a relaciones de explotación, te das cuenta de que en la medida en la que tú te liberas, nos liberamos todas.
Y entendamos que en esta explotación como la nombra ella no sólo se perjudica a la mujer sino también al hombre que al tener que responder a estas imposiciones sufre pues aquel que no alcanza a cumplir con estas condiciones, el mismo patriarcado lo señala y violenta como un defecto en el sistema impuesto y lo mismo sucede con aquellos que salen de este tipo de imposición social.
Si bien la autora alude a las mujeres me parece que es momento en que también los hombres sean honestos y vean que esta situación les afecta de algún modo pues hay todo una estructura política y económica en torno al matrimonio y la pareja. Y como dice, tenemos que dejar de pedir a los hombres lo que a veces no hacemos entre nosotras; y agregaría que ellos también tienen que dejar de exigir a las mujeres lo que ellos no pueden para sí mismos, y para ambos, y para todos, dejar de descargar las frustraciones y problemas con la política, economía y lo social con quienes nos rodean.
Esta autora hace un llamado a la autocrítica emocional, de cómo nos enfrentamos a estos escenarios, en lo individual y colectivo y romper con esta forma de relacionarnos que tiene como trasfondo la violencia. Hay que tener valentía no sólo para llamar y señalar estos escenarios, se requiere de valentía para reconocerlos en nuestra propia vida y aceptar que si de ello depende el perder lo que hasta ahora se había reconocido como un constructo del amor, hay que tener mucha valentía de desenmascarar y aceptar la realidad pues como dicta una frase de F. Nietzsche, a veces las personas no quieren escuchar la verdad porque no quieren que se destruyan sus ilusiones; y aquí viene el verdadero reto de sincerarse con uno mismo y afrontar la realidad y la toma de decisiones.
Querido y aguzado lector, aquí queda la reflexión de este tema tan profundo y delicado, como es el del amor propio y como consecuencia el amor en pareja y el que damos a los demás; que el amor no sólo se trata de sentimientos y deseo, sino de todo un constructo. Y es importante reconocerlo en estos momentos de la historia en los que muchos buscamos mejores formas de vida y convivencia, libres de violencia, en libertad y en paz.
Aquel que quiere ser amado, debe querer la libertad del otro, porque de ella emerge el amor, si lo someto, se vuelve objeto, y de un objeto no puedo recibir amor
Jean-Paul Sartre.
Fuentes:
* Aguilar, A. (2015). Meg Wolitzer: Talento y éxito se usan como sinónimos pero no lo son. El País, Babelia. https://elpais.com/cultura/2015/12/07/babelia/1449488147_092277.html
* Bluemhube, C., Foldager, M. L., Gustafsson, P., Swedlin, R., Tempest, P. (productores) y Runge, B. (directora). (2017). The Wife [cinta cinematográfica]. Reino Unido: Reino Unido-Suecia-Estados Unidos; Tempo Productions Limited, Anonymous Content, Meta Film, Film I Väst, Silver Reel, Spark Film & TV.
* Momoitio, A. (2020). Coral Herrera: Sufrir por amor es un privilegio burgués. Público DISPLAY CONNECTORS, SL. https://www.publico.es/entrevistas/coral-herrera-sufrir-amor-privilegio-burgues.html

