LA FELICIDAD (Primera parte)

Views: 1207

A pesar de que mucho se ha dicho, sobre el tema de la felicidad, creo que sigue siendo un tema apasionante, un tema que mucha gente ha tratado de definir; mucha gente ha tratado de explicarla y muy pocos la experimentan, disfrutan de ella y la viven en realidad. O tal vez, la viven sin saber que son felices.

Veamos lo que al respecto dice Aristóteles en su magna obra Ética Nicomaquea:

“Se suscita la cuestión de si la felicidad es cosa de aprendizaje o de costumbre o resultado de algún otro ejercicio, o bien si nos viene por algún lado divino o por fortuna”

Hasta aquí Aristóteles en Ética Nicomáquea se cuestiona así mismo las siguientes alternativas sobre lo que es la felicidad:

1.-La primera. “¿La felicidad es cosa de aprendizaje?”. Expresión que podría traducirse de la siguiente manera:

El individuo ¿para ser feliz, debe aprender una materia que se llama felicidad? Es decir, ¿existe material suficiente sobre el tema de la felicidad para poder enseñarlo? ¿Existen expertos en felicidad que puedan enseñar a la persona a ser feliz?

2.-La segunda. -“la felicidad ¿es cosa de costumbre?”

Lo que podemos traducir a que la felicidad es un estado de ánimo común y corriente. Es decir, la felicidad en este sentido no existe, porque la costumbre convierte nuestros actos en una realidad virtual diferente a la real y actual, en la cual se toma conciencia de los actos que se ejecutan o experiencia que se vive. Lo que significa que esta realidad virtual no permite apreciar o valorar un estado de bienestar; una sensación de contento; sino que se confunde con cualquier otra sensación de la actividad cotidiana, que puede ser cualquier estado de ánimo, como cansancio, pereza, tristeza o alegría, según la actividad que se realice; las circunstancias que gravitan en torno a ella o los estímulos recibidos también bajo ciertas circunstancias en que se encuentre la persona.

3.-La Tercera “resultado de algún otro ejercicio”

En esta tercera alternativa, implícitamente se entiende a la felicidad como efecto de algunos conocimientos que pueden trasmitirse y que son precisamente los atinentes a la felicidad, pero no proporciona en este momento, explicación alguna.

4.-La Cuarta. – ” . . .o bien si nos viene por algún lado divino o por la fortuna”

Expresiones que son aleatorias y poco convincentes en el sentido de poca confiabilidad y probable inexistencia a pesar de la religiosidad del pueblo griego.

Con la alternativa relativa a que la felicidad viene de algún lado divino Aristóteles agrega:

“Y a la verdad, si hay algún regalo de los dioses a los hombres, con razón se tendrá la felicidad como don divino, y tanto más cuanto que es el más excelente de los bienes humanos…”

Desde el punto de vista religioso y transportando esta posibilidad a nuestra época, fácilmente podemos pensar en que si bien existe actualmente un monoteísmo y en aquellos tiempos lo vigente era el politeísmo. No menos cierto es el hecho de que la práctica de la oración sería el común denominador en ambos casos.

Ciertamente, de manera científica se ha comprobado que un estado de concentración como es el efecto producido por la oración con devoción logra que el cerebro entre al nivel alfa, el que a su vez, proporciona al orante un estado de tranquilidad, de paz interna, lo que proporciona un estado de felicidad. Una sensación tal vez inefable de alegría.

Mas adelante nuestro autor regresa a la primera alternativa diciendo:

“. . .aun no admitiendo que nos la envíen los dioses, sino que pueda a adquirirse por la virtud, o por cierto estudio o ejercicio, la felicidad es una de las cosas más divinas, puesto que el premio y fin de la virtud es, con toda evidencia, algo supremo y divino y bien aventurado.”

En esta alternativa se conjuga la praxis con un resultado tal vez religioso o teológico. Aunque no paso por alto, que pudiera haber usado un lenguaje metafórico al dar a entender que la felicidad es lo que ahora llamaríamos algo maravilloso o lisa y llanamente una bendición, dando por supuesto que este concepto estaría dentro del contexto subjetivo de la cosmovisión de cada persona.

Tal vez la traducción no fue muy feliz al dar a esta alternativa otra como la siguiente:

“ . .. Desde otro punto de vista, también podría ocurrir que la felicidad fuese algo ampliamente comunicable, puesto que es asequible mediante cierto estudio y diligencia, a todos aquellos que no estén como lisiados para la virtud. Y si es mejor

ser feliz de este modo que no por obra del azar; parece razonable admitir que es así como se alcanza la felicidad, como quiera que las cosas naturales tienen una tendencia natural a estar dispuestas de la mejor manera posible”.

Afirmo que la traducción no fue muy afortunada porque de la lectura de la primera alternativa se infiere, comparándola con el párrafo transcrito que la opción para alcanzar la felicidad es la misma: La virtud. Es decir, la conducta, que es acorde con el valor axiológico que le da sustancia.

Lo que en palabras aristotélicas repetimos:

“La felicidad . . . es asequible mediante cierto estudio y diligencia, a todos aquellos que no estén como lisiados para la virtud. Y si es mejor ser feliz de este modo que no por obra del azar; parece razonable admitir que es así como se alcanza la felicidad, como quiera que las cosas naturales tienen una tendencia natural a estar dispuestas de la mejor manera . . .”

Hasta aquí la primera parte de la interpretación que estamos realizando de este interesante capítulo de Ética Nicomáquea de Aristóteles. Muchas gracias por su lectura. Dios los bendiga.