LA GALAXIA REAL

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Los merengues. El Real Madrid siempre se ha caracterizado por su hambre de victoria y de títulos y para conseguir eso sólo lo puedes lograr si tienes a los mejores jugadores del mundo. Todos los que visten esta camiseta siempre tienen el hambre de ganar, ese es el gen del Real Madrid.

Desde los hermanos Padrós fundando el club en 1902 hasta Florentino Pérez, pasando por el mítico Don Santiago Bernabéu, el Real Madrid siempre ha tenido a los mejores. Dicen que cada club tiene algún jugador icónico que lo representa, pero en el Madrid eso no se puede, su historia ha tenido muchísimos jugadores iconos del club: el caso de Alfredo Di Stefano, Emilio Butragueño, Raúl González Blanco o Cristiano Ronaldo, algo curioso, estos cuatro jugadores que marcaron cada uno distintas épocas, desde las cinco Copas de Europa a la Quinta del Buitre y de ahí a Los Galácticos para terminar la era de las cuatro Champions en cinco años, estos cuatro ídolos tenían algo en común: portaban el número 7.

Al hablar de esto nos podemos centrar en varias épocas en la historia madridista, pero hay que concentrarnos en la que para mí ha sido la mejor etapa en cuanto a juego se refiere, pues se ganaron pocos títulos, pero la forma en la que jugaban enamoraba al mundo: Los Galácticos.

Para empezar, en la portería un joven canterano que cada domingo se convertía en santo: Iker Casillas, un chaval que con 17 años debutaba en el primer equipo siendo clave en la Novena y siendo el portero titular por 13 años y capitán durante 5 años.

En la defensa: otro canterano que era una bestia por la banda, hablamos de Michel Salgado. En la central dos jugadores que se mataban en cada partido, que portaban con orgullo la camiseta: Iván Helguera y Fernando Hierro, por la otra banda un brasileño bajito pero peligroso, hablamos de Roberto Carlos, el mejor golpeo con el exterior que se halla visto en el Bernabéu.

En la media: Un número 5 con alma de 10, un mago con el balón en su máxima expresión, hombre que con nada más tocar el balón te resolvía jugadas y partidos: Zinedine Zidane. Y otro más por el que nadie esperaba, pero surgió como uno de los maestros del pase largo y de un gran carisma: Guti Fernández. No olvidar un jugador que con su clase al cobrar tiros libres dejaba parado a cualquier portero: David Beckham. Además un jugador que venía procedente del equipo rival, pero que nos dio muchísimas alegrías en Chamartín, el eterno 10: Luis Figo.

Por último en la delantera: El mejor, el que regateaba rivales sin importar su peso y sin importar que jugaba con una pierna lastimada: Ronaldo Nazario. Por último el eterno 7 y capitán, el que dejaba todo por el club, el que nos dio la séptima, la octava y la novena, el que mando callar al Camp Nou, el referente en ataque durante más de una década, hablamos del mítico Raúl González Blanco.

Soy del Madrid, soy del Real, el equipo más grande en la historia del fútbol mundial.

Atentamente, ya saben, un madridista cualquiera.