LA HISTERIA SOCIAL Y LA PATOCRACIA
“El destino de los pueblos que renuncian a la razón es siempre el mismo: la tragedia. Ese momento de insensatez colectiva se da cuando los argumentos no convencen a nadie”. Shakespeare
A más de 40 horas de bloqueada la autopista México-Puebla en ambos carriles, una de las tres más transitadas del país, generando filas de vehículos de más de 40 kilómetros, no queda más que preocuparnos al presenciar la irracionalidad que deriva en un crespón más a nuestra patria.
Pérdidas millonarias cada hora, inconvenientes para la ciudadanía y en muchos casos pérdidas de vidas humanas por el capricho de unos cuantos, cuyas demandas jamás justificarán dañar la vida de la mayoría.
Medicamentos y productos perecederos echándose a perder porque no pueden pasar el bloqueo. Transportistas sin poder transitar por sus rutas, sin comida, agua y sin poder ir al baño. Personas sin ver a su familia, perdiendo citas médicas, robos, en síntesis, un verdadero caos nacional.

Desde hace seis años y con mayor intensidad después de la pandemia, vivimos una Histeria Social creciente y preocupante. ¿Acaso será el principio de un gran país? El sureste de México, se ha convertido en un dolor de cabeza para todos los mexicanos, en donde la Patocracia, ha encontrado tierra fértil.
La Histeria Social, es un fenómeno que ha existido a lo largo de la historia, surgiendo en diferentes momentos y contextos culturales. Se caracteriza por la propagación de un fuerte temor colectivo o ansiedad en una determinada sociedad, a menudo alimentado por rumores, desinformación o eventos impactantes. El país se sigue llenando de crespones.
Este fenómeno se germina por la difusión de información falsa a través de las redes sociales y otros medios de comunicación, lo que amplifica la ansiedad y el miedo en la sociedad. Es importante que las personas sean críticas con la información que reciben y busquen fuentes confiables para evitar caer en la Histeria Social.

Es fundamental promover la educación, el pensamiento crítico y la responsabilidad en la difusión de información para contrarrestar los efectos negativos de la Histeria Social y fomentar un ambiente de reflexión y calma en la sociedad.
¿Pero qué fue primero el huevo o la gallina? La misma pregunta aplica para la Histeria Social y para La Patocracia, que es un término acuñado por el psiquiatra polaco Andrzej Łobaczewski, y que le valió la persecución y la censura, de ahí, que sea un término poco conocido.
El polaco lo describió como un sistema de gobierno en el que los líderes tienen trastornos de personalidad o psicopatía, y promueven un entorno de corrupción, abuso de poder y falta de empatía. Este concepto, que literalmente significa «gobierno de la enfermedad», ha sido utilizado para explicar ciertos regímenes autoritarios y totalitarios a lo largo de la historia.
En el contexto de la sociedad actual, la Patocracia se presenta como un cáncer social que corroe los cimientos democráticos y vulnera los derechos individuales. En un sistema patocrático, los líderes políticos priorizan su propio beneficio a expensas del bienestar colectivo, perpetuando la desigualdad, la injusticia y la opresión. Estos líderes manipulan a las masas, ejercen un control férreo sobre los medios de comunicación y silencian cualquier voz disidente que cuestione su autoridad. Cualquier semejanza o parecido con nuestro contexto actual, es mera coincidencia.

La Patocracia se caracteriza por la falta de ética y moralidad en la toma de decisiones, así como por la impunidad con la que los líderes cometen abusos y vulneran los derechos humanos. La corrupción se convierte en la norma, y las instituciones del Estado son cooptadas para servir a los intereses de una élite corrupta y depredadora. En este escenario, la justicia se convierte en un concepto abstracto y las leyes son retorcidas y manipuladas para favorecer a los poderosos.
Además, en una patocracia, la polarización política y social se agudiza, fomentando el enfrentamiento entre diferentes sectores de la sociedad y minando la confianza en las instituciones democráticas. La desinformación y la propaganda son herramientas fundamentales en manos de los líderes patocráticos, que utilizan la manipulación de la verdad para mantener su control sobre la población y perpetuar su dominio.
Combatir la patocracia requiere de la participación activa de la ciudadanía, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la promoción de los valores éticos y la transparencia en el ejercicio del poder. Es fundamental estar alerta ante los abusos de autoridad, denunciar la corrupción y defender los derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos.
Sólo a través de la movilización ciudadana y el compromiso con la justicia y la transparencia, podremos erradicar esta enfermedad que corroe los cimientos de nuestra convivencia democrática.

