La mujer ejemplo de lealtad
Clara Zetkin representa el traspaso de la generación que alcanzó a tener contacto con uno de los dos creadores del marxismo, cuenta Nicolás Bujarin: En la década del 90’, regresó a Alemania y tomó en seguida a su cargo la dirección de la Igualdad (Gleichheit), órgano del movimiento femenino proletario. Tuvo la dicha de entrar en estrecho contacto y en relación de amistad con Engels. No puede apetecer mejor inspiración; pues Engels, además de un espíritu privilegiado y de una gran fuerza de penetración, irradia vida y entusiasmo; su cálido optimismo y su jovialidad revolucionaria ejerce un efecto maravilloso sobre cuantos lo rodean. Hay personajes en vida que tienen la gran oportunidad de tratar con inteligencias superiores, con talentos que ayudan a quien les vive cerca a pensar y buscar hacer cosas que tienen compromiso cierto con la vida. Clara Zetkin es de esas.
Clara nace el 5 de julio de 1857 en Wiederau (imperio alemán) hoy yace, en lo que se llama necrópolis de la Muralla del Kremlin en Rusia, pertenece a los partidos Socialdemócrata Independiente de Alemania: por igual al Partido Socialdemócrata, y al Partido Comunista de Alemania; fue política, profesora y activista. Su cultura es tan amplia que le permite tratar con los principales líderes y estadistas de la Unión Soviética. Tiene una afectuosa amistad con Vladimir Ilich Lenin y, con su esposa la muy querida Nadejda K. Krupskaia: de esa amistad, surge su relación cariñosa y fraternal con Lenin, quien tiene gran respeto a la mujer en general. No por nada al triunfo de la revolución leninista el voto a la mujer se le da en el año de 1918.
Toda una historia de participación es Clara Zetkin, el 17 de agosto de 1907 en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en Stuttgart, Alemania, es de las más destacadas asistentes: ante un grupo de 58 delegadas fundan la organización que se hace llamar Internacional Socialista de Mujeres y Clara, es nombrada Secretaria Internacional de la Mujer. Tales datos dicen que a inicios del siglo XX el movimiento feminista que más conciencia tiene de la sociedad y sus problemas son las mujeres que participan en la lucha política, social, económica y por la igualdad en todos los aspectos surge en Europa y lo que es Rusia, Alemania o Polonia y Hungría. Es decir, no sólo luchan por el voto, sino por la justicia social en favor de la mujer. Repito, no es raro que en 1917 con el triunfo de la Revolución Soviética, uno de los logros que se dan inmediatos es el derecho al voto de la mujer en Rusia y las batallas contra la prostitución.
Mujer siempre en primeras filas de la revolución en el mundo, su relación con Lenin fue de hermandad, respeto, admiración y corresponsabilidad teórica y práctica. Lenin tiene por ella gran respeto, pues cuando ella cumple 60 años, Lenin más joven, con 47 años en el momento de la revolución de octubre hacía saber del respeto que se le debía a esta mujer de lucha y humanista en todo sentido. Clara Zetkin tuvo una relación familiar, con quien en esos años es el líder más famoso en el mundo; ella cuenta: Desde el Congreso Internacional Socialista de la Mujer, celebrado en Berna, en marzo de 1915, no había vuelto a ver a la camarada Krupskaia, la mujer de Lenin. Su cara bondadosa, con sus ojos cálidos y llenos de simpatía, presentaba rasgos imborrables de la pérfida enfermedad que la mina. Pero, aparte de esto, también ella era la misma de siempre, la encarnación viva de la sinceridad, de la modestia de carácter y de una sencillez verdaderamente puritana.
La vida enseña que no hay en la existencia del hombre posibilidad de contarse como un demócrata… si éste, no se comporta con respeto en favor de la mujer: en el caso de Lenin su relación de pareja tuvo a una mujer de gran inteligencia y talento, sin deseo de competir con las fortalezas con que cuenta Lenin por su inteligencia admirable. Respeto y comunicación, de ello depende mucho, para hacer que la nueva sociedad se hable de tú, con el derecho de la mujer de ser igual por la norma y en la práctica que el hombre. La pareja, Nadejda K. Krúpskaia, esposa de Lenin, hace recordar a Margarita Maza de Juárez, quién en las buenas y las malas, acompañó a Benito Juárez, abogado que le ganó el corazón al cual apoyó para realizar el proyecto de conformar una nueva nación llamada México. Interesante ver relaciones matrimoniales de Lenin. Cuando se piensa en el creador del totalitarismo en la URSS, José Stalin, se ve en los hechos de lo que hizo del movimiento femenino. Su vida familiar fue en varios sentidos un fracaso por considerar a la mujer inferior ante su poder y soberbia política.
Nada se puede hacer si no está el padrecito, egoísta, narcisista y soberbia de José Stalin, por encima de cualquier otro interés. En las relaciones familiares de Lenin hay el deseo de ser iguales por encima de todo otro interés. Los problemas que Stalin tuvo con su familia comprueban el retroceso para el movimiento femenil al fallecer Lenin. Sobre el líder revolucionario cuenta Clara Zetkin: Con aquel pelo liso, peinado hacia atrás y recogido en un moño hecho a la ligera, y con aquel vestido libre de todo adorno, parecía una de tantas mujeres obreras, una de esas mujeres ajetreadas cuyo eterno cuidado es ahorrar el tiempo, ganar tiempo. La primera mujer del gran imperio ruso —según la idea que se forma y las palabras en que se expresa la burguesía— es, indiscutiblemente, la primera en sacrificarse alegremente y, sin preocuparse de sí misma, la primera en entregarse a la causa de los oprimidos y atormentados. Si se piensa por aquellos años en el fin de siglo XIX, en la Inglaterra imperial, nos llevan a comprender que el intento por hacer otro tipo de sociedad bajo el liderazgo de Lenin aporta por su dirección a dar pasos en favor de la igualdad entre hombres y mujeres. El ejemplo de relaciones entre Lenin y Krúpskaia es con empatía, por igual, tanto en pasión, como en amor a principios y fe del uno por el otro.
Escribe Clara Zetkin: Fue la íntima e inseparable comunidad de los caminos y de la obra de su vida la que la unió a Lenin. Imposible hablar de él sin pensar en ella. Era la mano derecha de Lenin, su suprema y mejor secretaria, su camarada más firme en ideas, la intérprete y mediadora más fiel de sus opiniones, igualmente incansable en la obra de reclutar, enérgicamente y con habilidad, amigos y partidarios para el maestro genial, en su labor de propaganda entre las masas obreras. Además de todo esto, tenía su radio propio y personal de acción, al que se consagra con toda su alma: la cultura y la enseñanza de las masas populares. Sucede frecuentemente este tipo de relaciones en favor del pueblo. Pero es raro que se reconozca el papel de la mujer en las mismas. Largo es citar, las charlas de Clara con Lenin por temas como arte y cultura, o por asuntos críticos como prostitución de la mujer en regímenes burgueses, donde ésta es sólo objeto de compra con sus peores momentos.
Importa citar aquí lo que ella vivió en esa relación de Krúpskaia con su esposo: Tenía uno la sensación de que en aquellas relaciones todo se basaba y armonizaba sobre la verdad y la veracidad, la cordialidad y la comprensión. Yo, aunque hasta entonces había conocido personalmente a la camarada Krúpskaia, me sentí enseguida en su reino y bajo sus cuidados amoroso como en mi propia casa. Y cuando más tarde llegó Lenin, recibido alegremente por los suyos, y un gato grande saltó sobre el hombro de aquel hombre terrible y se acomodó tranquilamente en su regazo, casi me imaginaba sentada en mi casa o en casa de Rosa Luxemburgo, con su gata Mimi, histórica ya entre los amigos de Rosa. Es que la diferencia entre el hombre y la mujer es irreconciliable por siempre, o existen ejemplos comunes, de la clase trabajadora de la fábrica o el campo, entre esposos del magisterio y la burocracia, o en esas altas esferas del poder político. En el caso de Krúpskaia y Lenin es reconocida su relación de iguales, comportamiento que a principios de siglo XX no es cosa banal. Rosa Luxemburgo, Inés Armand, Clara Zetkin, Nadejda K. Krúpskaia son prueba del valor de la mujer en la historia.

