+ La urgente necesidad de un programa integral de pavimentación; Respuestas a la Violencia Sexual, y a las Maternidades Forzadas

Views: 2766

La frase:

Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo.

ELI WIESEL

Respuestas a la Violencia Sexual, y a las Maternidades Forzadas

Norma, Fátima, Lucía y Susana. Desde su creación Son niñas, no madres busca posicionar a nivel regional la importancia de garantizar los derechos de niñas y adolescentes. Ha impulsado estrategias que exponen la inacción de los Estados, obligándolos a enfrentar la realidadniñas que deberían estar viviendo su infancia son forzadas a convertirse en madres, nos relata GIRE, una organización feminista, cuya misión es lograr una transformación cultural en México a través de la exigencia de justicia reproductiva.

Con información de Planned Parenthood Global y del Centro de Derechos Reproductivos, se destaca que es importante hablar sobre uno de los movimientos más relevantes en la defensa de los derechos de niñas y adolescentes en América LatinaSon niñas, no madres. Iniciado con una campaña en 2016, ha sido una respuesta a la crisis que enfrenta la región respecto a la violencia sexual y las maternidades forzadas, generando una conversación crucial entorno a la garantía de sus derechos reproductivos.

En un contexto donde las niñas son sometidas a continuar con embarazos no deseados, producto de violacioneseste movimiento alza la voz para visibilizar as fallas de los Estados de la región en proteger a las infancias. Desde su creación Son niñas, no madres ha impulsado estrategias legales y de comunicación que exponen la inacción de los Estados, obligándolos a enfrentar la realidad: niñas que deberían estar viviendo su infancia son forzadas a convertirse en madres debido a leyes restrictivas y a la falta de acceso a servicios esenciales como el aborto legal.

En 2019, cuatro organizaciones —el Centro de Derechos ReproductivosPlanned Parenthood GlobalMujeres Transformando el Mundo (Guatemala) y Surkuna (Ecuador)— llevaron los casos de cuatro niñas víctimas de violencia sexual ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones UnidasNorma, Fátima, Lucía y Susana, niñas entre 10 y 14 años de Ecuador, Guatemala y Nicaragua, fueron obligadas a continuar con embarazos producto de violaciones, a pesar de expresar claramente su deseo de interrumpir éstos.

Sus historias nos recuerdan que detrás de cada estadística de maternidad infantil forzada hay vidas reales, sueños truncados y futuros arrebatadosNiñas que deberían tener la oportunidad de estudiar, jugar y disfrutar de su niñez son obligadas a asumir una maternidad no deseada.

Los casos de Norma, Fátima, Lucía y Susana representan a miles de niñas que enfrentan esta situación en América Latina. Las organizaciones que decidieron llevar estos casos a Naciones Unidas lo hicieron con una razón clara y contundente: los estándares que se crean en el Comité de Derechos Humanos son vinculantes para los países que han ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). En América Latina y el Caribe30 de 33 países han ratificado este Pacto y, en todo el mundo 173 Estados están obligados a cumplirlo.

La intención de presentar sus casos ante el Comité va más allá de la condena de los Estados de Ecuador, Guatemala y Nicaragua. Se busca generar un cambio global que proteja a las niñas y que obligue a más de 170 países a garantizar los derechos humanos de las infancias tales como el derecho a la vida, a la integridad personal, a no ser sometidas a tratos crueles, a la igualdad y no discriminación, a la vida privada, y a la posibilidad de acceder a servicios de salud como el aborto.

Son niñas, no madres; lema de esta organización.

Al presentar estos casos ante el Comité de Derechos Humanos se exige que los Estados se comprometan a modificar su legislación para garantizar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que establece que este derecho debe ser regulado como un servicio esencial de salud en lugar de criminalizarse. También se solicita que se adopten medidas para que las niñas puedan ser escuchadas y que sus decisiones sean respetadas. Es vital, además, que el personal de salud no enfrente sanciones por asegurar el derecho al aborto de una niña víctima de violencia sexual.

En América Latina, la situación de los derechos reproductivos de las niñas sigue siendo precaria. Cuatro países —El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana— prohíben totalmente el aborto, mientras que en otros países las leyes restrictivas limitan gravemente el acceso a este derecho. Este panorama se agrava con los elevados índices de impunidad, lo que deja a las niñas en una situación de extrema vulnerabilidad.

Durante 2022, en México se registraron 7,255 nacimientos por parte de niñas entre 10 y 14 años. Aunque el aborto por violación sexual es legal en todo el país, el acceso a este derecho enfrenta numerosas barreras. La Ley General de Víctimas (LGV) y la NOM 046 establecen que cualquier institución hospitalaria debe brindar atención inmediata a víctimas de violencia sexual, sin necesidad de presentar una denuncia. Sin embargo, en la práctica, las niñas y mujeres enfrentan múltiples obstáculos para su acceso.

No obstante el panorama, el movimiento Son niñas, no madres ha logrado avanzar en la conversación sobre la protección de los derechos de las niñas, pero la lucha está lejos de terminar. Las niñas no deberían ser obligadas a asumir una maternidad no deseada como resultado de la violencia sexual. Al presentar estos casos ante Naciones Unidas, se espera un impacto global que transforme las vidas de niñas en todo el mundo.

El impacto que se espera de estos casos puede sentar un precedente en la región y el mundo. Mientras tanto, seguimos luchando por un mundo en el que las niñas sean tratadas como lo que son: niñas, no madres. Un esfuerzo que se debe multiplicar, ¿no le parece a usted, estimado lector?

Pavimentar, pero con material durable

En las últimas semanas se han precipitado sobre el Valle de Toluca y Valle de México algunas lluvias atípicas, porque en realidad son fuera de temporada, no por el volumen del agua. Éstas han causado daños severos en la de por sí afectada infraestructura urbana. Pero apenas son las primeras, falta mucha lluvia por venir. ¿Estamos preparados?

En Toluca se ha dicho con insistencia a nivel gubernamental que están tratando de poner bonita o guapa a la capital del Estado de México, y parece que las cosas marchan bien, se han llevado a cabo algunas obras de mejoramiento en barrios y colonias que en realidad han transformado el rostro de esta ciudad.

Pero hay un asunto pendiente el cual late con fuerza en la consciencia de los toluqueños, y este es el que tiene que ver con la pavimentación. Con esas primeras lluvias registradas en el mes de abril se ha puesto al descubierto que el programa de pavimentación municipal no está concluido, y ni siquiera registra un avance considerable que garantice que se avance en esa necesidad urbana.

Por el contrario, algunas vialidades, como Jesús Carranza, desde la salida de Capultitlán, ya presentan fragmentaciones en el pavimento, mismas que, con un poco más re lluvia, nos recordarán el permanente problema de los baches, algunos de dimensiones descomunales que no solo representan retrasos para los peatones, sino verdadero riesgo incluso para los peatones, pues los agujeros llenos de agua se convierten en un riesgo para la vida de todas las personas.

Hay que hacer notar que esta vialidad fue pavimentada en su totalidad en el régimen del nada bien recordado Juan Rodolfo Sánchez Gómez, es decir hace cuatro años y ya presenta deterioro, lo cual quiere decir que utilizaron materiales de pésima calidad.

Mucho se habló antes de que concluyera la pasada administración municipal de que había cuentas pendientes en la administración municipal precisamente en el programa de bacheo y rehabilitación de calles, pues, según versiones, se anunciaron inversiones millonarias para la compra de asfalto, tanto caliente como frío, el cual nunca se aplicó, por lo que se teme que alguien, o algunos, se quedaron con recursos que no eran precisamente de ellos.

La pavimentación es y siempre ha sido una fuente de enriquecimiento ilícito para algunas personas que tienen la posibilidad de hacer negocios al amparo del poder público, pero desafortunadamente no ha habido alguien capaz de llevar hasta sus últimas consecuencias una investigación al respecto. Pocos saben cuánto se invierte en pavimento y en lo necesario para su aplicación en las calles, pero todo el mundo, los ciudadanos, nos damos cuenta de que el esfuerzo que se hace en esa materia no es suficiente, pues hay calles que llevan varios años sin recibir una capa para emparejarlas y mucho menos para reparar las fracturas que a lo largo de los años se han creado ahí.

¿Qué es lo que falta para una acción integral de pavimentación en los municipios del Estado de México? Si bien es cierto que se trata de un asunto de pesos y centavos pues tomando en cuenta el estado actual de las vialidades mexiquenses es cierto que la inversión debe ser multimillonaria, pero en realidad también es un asunto de voluntad política, de economía y de transparencia en el gasto público.

Invertir en infraestructura es caro, eso siempre lo ha sido, pero si a esa inversión se le suma que casi todas las administraciones municipales ven en esa veta una forma de ganarse algo en la operación, pues los costos de materiales se encarecen y los de ejecución de las obras también suben desproporcionalmente.

Se necesita disposición por parte de las autoridades de invertir, pero hacerlo con racionalidad y sobre todo con honestidad. Antes de pensar en desviar un centavo del presupuesto gubernamental se debe anteponer el bienestar de los mexiquenses, pues es tiempo de que se nos entreguen resultados tangibles, palpables, avances claros y que se puedan tocar y percibir desde cualquier punto de vista.

Las obras de pavimentación pueden ser caras, pero también son una opción muy eficiente para dar la mejor cara de la eficiencia gubernamental en materia de obra pública. Hay municipios que se caracterizan por mostrar vialidades mejor pavimentadas que el resto y no por eso han empeñado todo el presupuesto municipal. Es cuestión de ganas, de voluntad, y de un ejercicio ordenado y honesto en el que se demuestre su compromiso con los ciudadanos.