LARGO Y SINUOSO CAMINO

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“De lo que soy ahora no se deduce que deba seguir siéndolo después” René Descartes

 

Cada época, se sabe, tiene la expresión cultural que le corresponde; en mi caso, soy integrante de la generación de los Baby Boomers, fertilizados por la música del cuarteto Liverpool, nuestros añorados Beatles, de una de sus canciones, tomé el titulo para esta reflexión que les comparto, en principio, dedicada a mis contemporáneos, pero de utilidad para las generaciones que nos sucedan.

Para todos aquellos que sueñan una nueva primavera en otoño y desean retrasar el invierno lo más posible en las estaciones de la vida. Hablando en lenguaje de futbol americano, deseamos que nuestro último cuarto del partido, sea tan provechoso, que nos vayamos a tiempos extras para seguir ganando yardas.

Son tiempos en donde los valores se han invertido. Antes, la gente quería vivir la vida de sus antepasados, de generación en generación, ahora, observo que muchos de mi época, quieren vivir la vida de sus descendientes.

Sarah Jane Ho, fundadora de una escuela de etiqueta, enseña a sus clientes cómo hacer sentir a su entorno a gusto… y a mejorar sus propias vidas. Su consigna es: “Quien eres y el aspecto que tienes hoy, es el resultado de cómo has vivido tu vida diez años atrás”. Por tanto, presta atención a tus hábitos y la forma de comportarte mañana porque de eso depende cómo serás dentro de otros diez”. Vean la serie en Netflix.

Disfruto cuando asisto a las reuniones de mis generaciones, de la secundaria, que ya cumplimos más de medio siglo, de la preparatoria, de la licenciatura y de algunos estudios de postgrado que nos motivan, como mis colegas de psicología positiva.

En todas, veo un mosaico multicolor de personalidades y de actitudes dignas de reconocimiento, tanto por sus exitosas trayectorias profesionales, como por sus historias de vida, nuestras historias de vida. La vida es como las teclas del piano, Las blancas son los momentos felices, Las negras los momentos difíciles, Pero juntas tocan la mejor melodía. Tu vida.

Los expertos en la materia, han concluido que entre la madurez y la vejez, ha surgido una nueva categoría: los seniors. La vejez ya no es sólo la suerte de unos pocos supervivientes, sino que ahora es el futuro de una gran parte de la humanidad. ¿Cuántos amigos y amigas recordamos que no lograron trascender el umbral de las seis décadas?,

Es necesario un desglose más preciso de la escala generacional. El espectro de edades entre la madurez y la vejez se ha diversificado gracias a la globalización, las redes sociales y ante todo, a los avances médicos para alargar nuestro tiempo de estancia en la tierra, no sólo en más cumpleaños, sino en calidad de vida multiplicando los momentos felices y la posibilidad de enriquecer nuestro legado. Sólo los años nos obsequian el arte del matiz.

Para el año 2050, se espera que haya el doble de ancianos en el mundo que de niños. En Alemania y en Japón se venden más pañales para adultos que para niños. Esto obliga a poner una mayor atención a nuestra estrategia de vida desde que cumplimos 18 años de vida y así en lo sucesivo, cada decena, a los 30, a los 40, a los 50, cuando se dice que se vive una segunda adolescencia y surgen los golpes de timón, como los divorcios; a los 60 y trascender los 80. Por ejemplo, los millenials, llegarán a vivir un siglo de vida.

Recuerdo con emoción a uno de mis mentores ya fallecido, cuando a punto de cumplir 88 años de edad, estaba planeando desarrollar nuevos proyectos empresariales.

Mi abuelo materno, mi maestro de vida, siempre vistió impecable de traje, camisa blanca y corbata, con zapatos bien boleados y su inseparable sombrero Tardan; jamás lo vi usar jeans, ni mucho menos zapatos tenis, cuando hoy en día, es muy común que, quienes ya somos abuelos o sin serlo, pero que pasan del medio siglo de vida, que nuestro outfit, como dicen los chavos, sean jeans, playera y tenis, sólo veamos cómo viste Elon Musk.

Hagamos que nuestro futuro ya no sea tan contingente, sino querido y deseado. Uno se sufre, el otro se construye; uno es pasivo, el otro es actividad consciente. Para un hombre, lo decía Victor Hugo, la carga más pesada es vivir sin existir.

 

 Visto de una forma más sencilla, contestemos la pregunta que sirvió de tema para una de las sesiones que como Coach de Vida da mi novia eterna, maestra de vida y querida esposa: ¿Qué vas a hacer con la vida que te queda?

 

Concluiré compartiéndoles un pasaje de un libro maravilloso que recién acabo de leer y que me recomendó un buen amigoEL DERECHO A DISENTIR, escrito por Mauricio Wiesenthal; que para mí, resultó la puerta de entrada para hacerme de toda la obra de este español, que como bien dice mi amigo oaxaqueño: Wiesenthal mueve el corazón.

 

“La vida se fundamenta en leyes de azar (aleas) y la sabiduría consiste en saber actuar frente a la sorpresa, el asombro y la improvisación. Hasta las virtudes se duermen cuando los retos de la vida no las apremian y excitan en nuestro corazón. ¡Bienaventurados los que viven tranquilos porque ellos se quedarán dormidos! La enfermedad solicita en nuestro cuerpo una cura de salud y nos apremia a no rendirnos. Y no hay nada más malo para un ser humano que vivir en una atmósfera aséptica y en un entorno protegido donde el aburrimiento y el dolce far niente ahogan a la creación.

Juguemos a vivir, porque éste es el único y verdadero combate de curación y de salud. Si no aprendemos a reaccionar en medio de la vorágine de la vida, tampoco sabremos nunca aceptar los otros juegos: la agonía en el combate (agon), el vértigo que nos mantiene sobre la cuerda floja (illynx) y la misteriosa performance de las máscaras, que tiene su escenario final en el teatro de la muerte. Todo en un tiempo medido por las leyes de la Física, como el rodar de una bola en la ruleta”.

Repasar nuestra historia personal, puede tener virtudes terapéuticas y revitalizadoras, pero sobre todo románticas. Pensemos y trabajemos en nuestro legado, antes de que sea demasiado tarde y nos arrojen a la cuneta de la vida.