+ Los Proyectos Juveniles Para Proteger la Tierra, el Agua y la Vida
La Frase:
El agua se ha convertido en un recurso muy preciado. Hay lugares en los que un barril de agua cuesta más que un barril de petróleo.
LLOYD AXWORTHY
EL DETALLE: Son ya miles de ciudadanos toluqueños, que desde hace 10 días claman por una gota de agua, especialmente, quienes viven en la zona norte de la ciudad, como San Miguel Apinahuizco, San Luis Obispo, Santa Bárbara, colonia Sánchez y otras.
La lista de espera para que le surtan las pipas particulares, algunas de ellas subsidiadas por Agua y Saneamiento de Toluca, es grande y como en el caso del IMSS-Bienestar o del ISSSTE están dando fechas de finales de diciembre y principios de enero.
Urge que el organismo rector del agua haga un comunicado en donde se mencione la fecha en que dichos vecinos volverán a tener agua.

Los Proyectos Juveniles Para Proteger la Tierra, el Agua y la Vida
Jóvenes Defensores del Territorio implementan proyectos comunitarios para proteger la tierra, el agua y la vida. En México, Jóvenes Defensores del Territorio impulsan proyectos que protegen su hogar y enseñan a cuidar tierra, agua y biodiversidad con apoyo del Acuerdo de Escazú, lo consigna Verónica Santamaría, periodista y comunicóloga de la UNAM.
Nos asegura que proteger la tierra, el agua, la flora y la fauna de la comunidad no tiene edad ni límites para las juventudes defensoras del territorio. Cada uno, según su profesión, desarrolla proyectos comunitarios que fomentan la participación en la conservación y protección de la riqueza biocultural que los rodea.
Tres corazones frente a proyectos extractivistas
Miguel Gómez tiene 26 años y vive en la Sierra Norte de Puebla. Él se reconoce como joven Totunakú. Decidió estudiar la carrera de ingeniero en Desarrollo Regional Sustentable que con el tiempo lo llevó a influir más de manera participativa en su comunidad para apoyar y generar iniciativas implementadas en proyectos comunitarios.
Eso lo llevó a fundar la organización Talhtsi Tutunakú en la que más jóvenes se han sumado a participar y donde emprenden diferentes sistemas productivos para que la agricultura, mediante la agroecología, fortalezcan esos sistemas. Al igual que la conciencia ambiental, esté fortalecida desde los pueblos originarios y respetando la ideología de su identidad.
Miguel explicó que ser totonaco, que en español se traduce como “tres corazones”, representa una ideología basada en valores y principios de este pueblo originario, que les brinda identidad, sentido de pertenencia y una relación respetuosa con la riqueza natural, biológica y cultural de su comunidad. “Por la riqueza cultural seguimos estando en el ojo de proyectos de muerte”, añadió.
Sin embargo, Miguel Gómez cuenta que, gracias al trabajo comunitario, han podido ser y continuar siendo defensores del territorio. Para él, reconocerse como tal a su edad resulta difícil, ya que, desde el conocimiento de su comunidad y de las juventudes, estas complicaciones se hacen evidentes una vez que se viven los impactos de la crisis climática, entre otras.

Pajarear con las infancias de Oaxaca
En la comunidad de San Antonio de la Cal, Oaxaca, vive Lizbeth Martínez, una joven defensora de 24 años, que es parte de la comunidad de San Antonio de la Cal, Oaxaca. Ella se encuentra realizando su pasantía como química farmacobióloga, una carrera que le ha permitido entender su territorio desde otra perspectiva para protegerlo.
Aunque Lizbeth no le gusta autonombrarse como defensora del territorio por la responsabilidad que representa, el hecho de que las personas la conciban de esa manera la llena de felicidad saber que contribuye en la protección del lugar en el que vive.
Sé que el territorio es algo que tenemos a nuestro alrededor y que muchas ocasiones no podemos darnos cuenta qué es lo que tenemos hasta que lo vamos perdiendo. Creo que, ser defensora del territorio es saber primero dónde estás, saber qué te rodea, amarlo y saber luchar con él, explicó.
Lizbeth cuenta que su municipio es tan rico que, culturalmente, es considerado como la “cuna de la tlayuda” en Oaxaca. Toda esta riqueza es un símbolo de resistencia en las personas que hacen a su comunidad, pese a las pérdidas que han tenido con la llegada de supermercados, gasolineras y tiendas departamentales que los han “invadido”, recalcó.
La joven defensora cuenta con emoción lo orgullosa que se siente de la representación de las mujeres en su comunidad. Entre los logros que han obtenido en la defensa de su territorio resalta el establecimiento de un área de conservación, el pago por servicios ambientales y las guardias forestales ejidales.
Incluso habló del apiario que crearon junto con la Universidad Autónoma de Oaxaca y la oportunidad de hacer un convenio para la creación de un Centro de Investigación en él como una de las grandes acciones que han logrado.
Ahorita traigo un proyecto comunitario que es un club de observación de aves con las adolescencias. (…) Ya llevamos un registro de más de 50 especies de aves y con fotografía, evidencia y localización de donde las hemos encontrado. Son tesoros ocultos, señaló.
Para Lizbeth la educación ambiental es parte de la defensa del territorio y que, para ella, su principal motor para proteger es la biodiversidad desde que comenzó a emprender acciones e iniciativas por la defensa del territorio con la premisa de que todos y todo tiene una función específica, como lo hizo con un primer proyecto que dedicó para defender a los tlacuaches.
Lo que defiendo principalmente es la biodiversidad, es algo que me ha movido desde que inicie en este mundo de querer defender la vida. Saber que todos tienen una función y como química es algo que he podido percibir, incluso los microorganismos. Proteger la belleza de lo natural, la belleza de lo anormal y eso hace que puedas encontrar algo lindo y que genera empatía, comentó, y con toda razón, ¿no le parece a usted, estimado lector?


