Los sueños frustrados

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Trabajamos, todos los días, en construir nuestra vida, basada en grandes metas y pequeños logros, cuando vemos que los días corren y no hemos pagado la cuota, no hemos confirmado el viaje, no hemos comprado los tenis nuevos, ni pagado tarjetas, ahí no podemos más que pensar hacia atrás ¿Qué estamos haciendo mal, estaremos en el camino incorrecto, hacia donde vamos y en donde estaremos en 5 años?

Cuando somos niños el concepto de tiempo no existe, ellos no conocen la quincena, el fin de año y mucho menos la fecha de corte, porque no hay tiempo valioso más que ese, que pasó. Hace años teníamos un futuro trazado desde nuestro cuaderno de cuadro grande, en el que la maestra nos pedía hacer un dibujo de lo que queríamos ser cuando grandes.

¿Les digo algo? Yo aún quiero ser algo cuando seaa grande, quiero tener un negocio propio y que me digan jefa, quiero tener una casa de techos bajos, quiero tener un árbol de durazno, quiero ser una tía consentidora y viajar con mi esposo a muchos lugares y probar todo en el menú del desayuno, quiero ser la amiga que recibe con té y galletas, aún quiero ser muchas cosas.

Pero claro que también tengo sueños frustrados, en esos dibujos que me pedían cuando era pequeña cada año regresando de vacaciones quería ser algo distinto, durante años quise ser arquitecta como mi papá, y siento que lo soy de corazón, amo entender y encontrar espacios, lugares y construcciones, y lo que ellas te hacen sentir, después quise ser actriz y cantante, así como en la tele, pero me di cuenta que mi timidez y mis ganas de no hablar podían más que yo, también quería ser escritora, escribir cuentos de aventuras, magia y niñas que se convertían en sirenas, después pensaba que ser estudiante podría ser un trabajo, y me veía a mí misma estudiando durante años, aprendiendo y conociendo escuelas, y al final mi último sueño era ser maestra, dirigir un grupo, encariñarme con los niños, elegir mi favorito, recibir dulces y hacer un garabato de diez.

Todos los supuestos Yoes que se proyectaron en mi mente son sólo un reflejo de las cosas que aún puedo lograr, algunas de ellas las cumplí, entré y salí, pero ya las conozco, recuerdo que algunas compañeras de salón decían que querían ser mamás, querían ser enfermeras y ser esposas, cosas que yo no consideraba interesantes, yo ya era mamá de 6 muñecas y un payasito, también era esposa, mi mamá era el papá y además atendía a la sala de urgencias más grande tenía 16 mini animalitos enfermos ¿Qué más había por hacer?

Rara vez consideramos la posibilidad de reinventarnos, de correr riesgos y salir de nuestra zona de confort, renunciar, pedir un ascenso, delegar, pedir ayuda,  emprender, solventar, proponer;  es difícil, involucra sacrificios, cero descansos, esperas largas y poca certeza del futuro, pero el chiste es que tomemos ese cuaderno de cuadro grande y volver a dibujarnos, esta vez,  volando.