LUNA DE CIERVO

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Saludos, querido y aguzado lector, espero ya esté disfrutando de este verano de la mejor manera posible.

El verano ya está aquí, y esta vez nos lo hace saber con la primer luna llena, la Luna de Ciervo, en emisiones anteriores mencionamos la Luna de Fresa que simbolizaba el cierre del ciclo y la cosecha de las fresas en algunos lugares del mundo.

Y esta vez se trata de una luna que representa el renuevo el crecimiento en esta fecha, 20 de julio, en la que la fase de la luna coincide con la época en que los ciervos astados, se desprenden de sus viejas cornamentas para que puedan crecerles unas nuevas y más grandes.

Los ciervos, los venados, son animales por demás símbolos poderosos para muchas culturas, por ejemplo nuestros pueblos originarios, el venado tiende a representar para los mazahuas la idea del bien y de la naturaleza. El pueblo mazahua, cuyo nombre en lengua náhuatl significa ‘gente del venado’. […] La cosmovisión mazahua se basa en una profunda conexión con la naturaleza y un profundo respeto por la madre tierra. Para los mazahuas, todos los seres vivos y elementos de la naturaleza tienen un espíritu y merecen ser tratados con dignidad.

Nuestras pueblos originarios tenían clara nuestra relación con los seres vivos que cohabitan con nosotros y que son parte del todo que conformamos. Los ciervos son más que pieles y cornamentas hermosas, son los guardianes de los bosques, los guerreros de los valles, son el alma de nuestros ancestros, nuestros maestros.

Nos enseñan que podemos renovarnos como ellos lo hacen, que si bien, nosotros no tenemos astas, podemos renovar aquello que queremos dejar atrás en nuestras vidas y dar paso a mejores acciones, intenciones como ellos lo hacen.

Queda aquí la provocación querido lector, a recordar que los ciclos de la vida, en la naturaleza, son parte de nosotros, por alejados que parezcamos estar de lo natural.

Me despido compartiendo un texto que escribí para la antología Español- Mazahua En alas de la palabra, del proyecto Ni una lengua más extinta ni un universo perdido que encabeza la escritora Alma Delia Cuevas Cabrera.

VENADO

Violeta Lara González

Para Sergio.

En el camino, entre la arboleda pedí permiso a los guardianes de la tierra; gigantes con barbas enmohecidas por el tiempo, de rostros tallados por los siglos.

En el crepúsculo entregué mis brazos y pies cansados,  me recosté en las malvas y a la luna le dejé mis sueños en una canción de cuna:

duerme mi corazón

que ya viene tu amor

mira que la luna ya lo escogió

duerme mi corazón…

Las malvas colorearon mis sueños, me vi entre aves, platicando con el río comiendo nubes, vestida de flores.

Volví a caminar y los vientos del sur me llevaron a tu encuentro en el Lugar de los ciruelos agrios.

Encontré tus ojos que con la dulzura del capulín, cautelosamente me observaban entre los velos de la primavera;
negrura del misterio de los cielos.

Te crecías con el Sol, poderoso, viajante incansable, compañero, guía
dueño del valle.

Nos miramos un momento que se convirtió en eternidad 

nos acariciamos el alma. 

El trinar de los pájaros nos volvió a la tierra, huiste con los espíritus del bosque.

Cada quien a su camino.

Ahora dejo mis ofrendas al Gran Espíritu y le canto a mi corazón:

duerme mi corazón

que ya viene tu amor

mira que la luna ya lo escogió

ya lo escogió.