Mayo 26

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Es mayo de otro año, y el inasible tiempo pasa más rápido que otros ciclos. Mayo es la ligera humedad; anuncia las lluvias de San Juan.

Este mes que cierra, deja los cumpleaños y la celebración del diez de mayo. Hay una ligera nostalgia en el ambiente, no sé si es porque, mi mamá ya no está o que, tengo un hijo que me recuerda un lugar que ya ocupo.

 

Las lluvias de mayo, despiden y anuncian. Despiden lo que ya pasó y no volverá a suceder y anuncian un junio de celebraciones. Esta memoria inconsciente me hace recordar a mi padre, a mi hermano y a mí misma en nuestros cumpleaños. 

Mayo es fecundo, es grande como su nombre. Mayo es el mes de la madre tierra, por eso es fructífero y la vestimenta de la primavera es floripondia como el amor. Tan joven como el mes de en medio en el calendario. 

He sabido, que la diosa Maia, te acompaña, que el universo te legó, la abundancia, el renacimiento, la grandeza. Eres el mes de la cosecha y al mismo tiempo el mes de los ancianos, de la sabiduría. 

Ahora entiendo, mayo, el porqué de mi sentir… llegaste y renovaste mi alma con las bondades del crecimiento interior. Mi espíritu, vivió en este tiempo, el movimiento de quien camina con la vida, con el universo. 

Hoy, ya no soy la misma, ni jamás lo seré. Día a día, con un paso a la vez, vivo un día milagro, el milagro de la vida, de la trasformación, de la transición.

Mayo, son tus últimos días en el calendario y te agradezco permitirme otros días de gloria. Cerremos este periodo, entre las lluvias, el sol, el canto de los pájaros, los árboles, las flores y esta mañana que me bendice con la escritura que me traza en el universo de la vida. Gracias mayo.