ME DICEN QUE TE FUISTE
Me dicen que te fuiste
Como en una siesta,
Sin hacer laberinto
(la casa siempre fue un templo
donde estaba permitido carcajearse hasta el llanto)
Y tu abnegada con el sello
de tu pobreza de niña
nacida en puerto lacustre,
porque esperabas en tu miseria,
ver como salían los ratones de sus huecos
(Ahí tenías en esos juguetes roedores,
tu diversión sin quejas de niña)
que a los once años cocinabas para tus hermanos,
también huérfanos, como nadie.
Pero nunca hiciste de eso una película hindú,
lo tuyo, con tus hijos, siempre
fue un musical de Broadway
donde tu sonrisa de cascabel
jamás te abandonó ni tú a ella.
Una tragedia griega arcaica,
diría que lo único bueno
que mi ser tuvo, fuiste tú, pero
así fue sin ninguna duda,
y era más bien como esos
dogmas de fe,
que con el tiempo crecen
hasta rozar el siglo
acariciando las bodas de diamante
que te esperaban pronto,
pero bueno,
ya te había comprado uno,
que bien podría regalárselo
a tu comandante
para que financie la revolución
que no pudo coronar.
Adiós Martha.
Serás como aquel mayor misterio,
del cual no se puede escribir.
(Una lágrima, a falta de diamante. Tu sabrás comprender).

