Me duele escribir mujer…

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El puño en alto, el pañuelo verde amarrado, las botas bien atadas y  las tetas libres, el simbolismo de estos últimos días está grabado en los ojos y en el alma de [email protected], mi piel esta china, es tan delgada que cualquier comentario, frase, broma o piropo me hierve la sangre, estamos vulnerables, los temas se ahogan y las posturas se enfrentan en el ring, de lo bueno y lo malo, y como siempre, nosotras tenemos que pelear más, pelear porque nos escuchen, porque nos crean, porque nos tomen en cuenta, porque nuestra historia cuente, porque lo que nos pasó sea real e importe, qué falsedad, qué espectáculo tan bien montado.

Desde mi trinchera las cosas se ven en morado, y no precisamente por el color del contingente, sino por los moretones en sanación, así en el cuerpo de todas las mujeres que conozco que sacamos heridas todos los días reparando y no repitiendo, mi mamá siempre me lo dice, repara no repitas, no queremos ver repetidos estos patrones que nos han traído hasta donde estamos ahora, el aguantar, el callar, el condenarnos a nosotras mismas por miedo a ser juzgadas, a no ser la madre ideal, porque si un día no se me da la gana cocinar y quiero pasar por hamburguesas soy la peor, porque si no le digo a mi hija que salude y de beso, estoy criando una maleducada, porque si no le compro todo lo que quiere, me falta darle amor, CARAJO, cuándo podremos gritarles a todos, que les importa una mierda, que quiero hacerle saber a mi hija que los besos son especiales, que comprar es una consecuencia de trabajar, que mamá esta cansada y no quiere cocinar o porque papá está en casa y pediremos pizza.

Los moretones que traemos escondidos debajo de la blusa no son simulacros de golpes, son heridas internas que dañaron el alma, el corazón y la integridad de nuestro género, cuántas veces nos hemos quedado calladas en una conversación de hombres, cuántas veces nos hemos hecho a un lado en una fila porque llega un grupo de hombres, o cambiamos de acera si vemos hombres recargados en un auto, pareciera que siempre hemos huido de ellos, que les tenemos miedo, y cómo no temerles si muchas veces regresando a casa son el primer contacto que tenemos con la violencia.

Mis problemas como mujer no se frenan con quedarme en mi casa un día, callada y en silencio. Mis problemas y mis miedos los enfrento yo sola, saliendo de mi casa, con los calzones bien puestos, con mis creencias arraigadas, con mi vidrio abajo, con las uñas pintadas, con mis tatuajes, con mi lenguaje y con mi manada detrás, con todas esas mujeres que como yo, tenemos miedo, pero tenemos que vivir, tenemos que trabajar, queremos salir, amamos a nuestros hombres, y estamos aprendiendo, si, hasta ahora, a cuidarnos unas a las otras.

Si eres hombre y lees esto, respeta, aprende, escucha, delega, valora, hazte un favor y lee un libro, en el que el superhéroe no seas tú, tal vez ese libro se convierta en tu propia historia y te des cuenta que no eres tan chingón.

-Los novios también violan-

-en lo que el presidente dice buenos días, violan a dos mujeres-

-marcho porque estoy viva y no sé hasta cuando-

#8m  #niunamenos #sevacaer