Me has hecho ver mi suerte, Toluca
Me has retado a cada paso y he aceptado tus desafíos. Es como si me miraras con lástima o desdén, ansiosa de verme tambalear, para ver si caigo, pero no te daré el gusto.
Nada ha sido fácil para quien empieza desde cero. Tampoco imposible, si lo que se persigue viene desde dentro.
Me mantengo de pie, en una artista de tu orbe. Tranquila, como lo puede estar una persona que está bien consigo misma y que, ya vivió más de lo que le queda de vida.
Miro hacia atrás, ojeando con calma cada página del pasado, trayendo al presente tu desfile de duendes bromistas y malvados.
En serio que te has pasado conmigo. Te has presentado ante mí, de mil formas diferentes.
Como un acertijo. Todo lo has complicado con tus exigencias de resolución, donde no hay lugar para la equivocación. O resuelves el problema o te quedas sumergida en el pozo del estancamiento.
Te he visto como a una selva. Me has obligado a construir refugios para mis metas, para que no mueran antes de ver la luz y no sean alimento para la rapiña.
Me has orillado a encender el fuego de mis objetivos y a obtener agua y alimentos para mis propósitos. A protegerme de los animales salvajes de los pensamientos que no dejan avanzar y, a transportarme con lianas cuando es imposible caminar.
Algunas veces te he visto como a una madre sobreprotectora y a la vez, manipuladora. Disimulas muy bien tus errores y jamás los reconoces. Eres egocéntrica, sabiendo que mi mundo gira a tu alrededor. ¿Sabes? Me has hecho la vida desagradable, queriendo que haga tu voluntad, aún si estoy en otro lugar.
Eres la madre que exige, y si no respondo a tus exigencias, tu chancla vuela sobre mi cabeza.
También has estado ante mis ojos como un río, que no sé hacia dónde me llevará. Sigues tu destino sin detenerte y sin mirar atrás, no te importa cómo me siento, no tienes tiempo para eso. Tampoco te importa si voy a tu ritmo o ya me he quedado atorada en el camino.
Como un viaje en tren, que camina en una sola dirección y no para hasta llegar a su destino, también así, te he visto. No me das tiempo de rectificar la ruta. Me has mantenido en tu vagón llena de incógnitas, sin hacer parada en ningún momento para darme la oportunidad de disfrutar los paisajes del recorrido, tampoco te importa quién viaja conmigo.
Otras veces, has aparecido ante mis ojos como una traicionera, tanto como la infidelidad. Si no respondo con premura a las oportunidades que ofreces, sin miramientos, ya no me las das. Ni siquiera meditas en el porqué de la espera de mi respuesta, te mueves como un huracán y le das mis esperanzas a alguien más.
Una verdadera Pesadilla, también has sido. Ni en las noches me he librado de ti. Me has encarcelado en sueños y momentos perturbadores que me han provocado negativas emociones. Miedo, terror, angustia y ansiedad vívida y realista, causando que despierte y desee no volver a dormir para salir de ahí.
Infinidad de veces te he visto como a un tablero de ajedrez. Me has obligado a sacrificar algunas de mis piezas para poder avanzar. A proteger mis sueños y mis deseos con el enroque. Te has reído de mí, cuando por descuido, en cuatro jugadas, me has hecho el jaque al pastor. Y mientras tú ríes, malvada como la negrura de tus piezas, yo me muevo con blancas, sin perder la ilusión y la esperanza, aunque me traigas corriendo en tu inmenso tablero, para no terminar en el desfiladero.
Vivir bajo tu sombra, Ciudad de Toluca, no ha sido como estar en el paraíso, no. Eso hubiera sido demasiado fácil y, no me hubieras obligado a descubrir y a sacar todos mis potenciales.
Te has impuesto como la alfa que eres, imponiendo tu señorío y tu dominio. Segura de ti misma, dejando en claro tu independencia y tu liderazgo. Tu empoderamiento y tu determinación. Estableciendo límites sobre la base de tus necesidades, dejando de lado las emociones personales. Por ti, soy lo que soy.
Con el paso del tiempo, he aprendido a verte con los ojos de la realidad y de la verdad. A valorar que, aun en las peores circunstancias, siempre hay algo bueno que cosechar y que, entre más dura es la experiencia y más fuerte la lección, más grande es la enseñanza y el conocimiento es mejor.
Cuando te presentaste ante mí como un acertijo, era para ayudarme a desarrollar mi capacidad de entendimiento y de solución de problemas.
Me dejaste muchos beneficios, incluyendo el desarrollo de mi pensamiento crítico y creativo. Me hiciste más paciente y más perseverante y, me mantuviste atenta y entretenida en el camino de la vida.
Cuando apareciste en forma de selva, fue para mostrarme el espejo de la realidad y tu biodiversidad. Para enseñarme a sobrevivir en medio de los peligros y situaciones desfavorables, cada día más comunes.
Cuando te hiciste presente, como una madre exigente, tu intención fue hacerme más fuerte, inculcarme disciplina, sentido de la responsabilidad, valores, capacidad para alcanzar mis metas y para no darme por vencida. Tal como lo ha hecho, mi madre querida.
Cuando te vi como un río, el enojo turbo mi visión para no apreciar la lección que me mostrabas. Y que, ese río que veía, era el tiempo mismo, que se va y no vuelve. Al igual que las oportunidades y los momentos especiales.
Que cada día es nuevo y diferente y que sigue su camino hasta ser parte del mar.
Verte como un viaje en Tren, me ha ayudado a discernir que la vida se va muy rápido, que no hace paradas y que hay que ser pacientes hasta llegar a nuestro destino, pero también, me ha obligado a valorar y a disfrutar el proceso de llegada.
Traicionera, jamás lo fuiste, aunque así te vi en el pasado. Más bien, has sido fiel y leal a tus exigencias y requerimientos.
Me mostraste que no soy la única, que muchas veces hay que tomar decisiones rápidas y que, si no respondo rauda, alguien más lo hará por mí.
Entiendo que, te presentaste como una pesadilla, para orillarme a estar alerta, identificar la problemática de la vida que requiere atención, y así protegerme de la maldad del mundo actual.
Y, cuando te has manifestado como un tablero de ajedrez, ha sido para hacerme una representación simplificada de la vida, con sus estrategias, decisiones, sacrificios, consecuencias y complicaciones.
Que cada uno de mis movimientos representa una decisión que traerá efectos buenos o malos a mi existencia.
Que debo planificar mis movimientos a futuro, anticipar las posibles respuestas del oponente y que debo ser capaz de adaptarme a las circunstancias cambiantes, ajustando mis estrategias con firmeza en mis decisiones.
Verte así, me ha servido para visualizar mejor las oportunidades y desafíos que se presentan, para enfrentar los ataques con movimientos estratégicos que pueden cambiar el rumbo del juego.
¿Sabes algo? Es así como más me ha gustado verte y como más me has enseñado, porque, al igual que en el ajedrez, en el paralelo de la vida, es necesario sacrificar piezas para lograr un objetivo mayor, como lo es, dar el jaque mate, a lo que frena, estorba y no deja avanzar.
Hoy te digo con la verdad del corazón que, gracias a tus exigencias, soy lo que soy, y que, gracias a ti, he sacado mi mejor versión.
¡Ay, Toluca!, mi ciudad, me has forjado con exigencias, pero con humanidad.
Gracias infinitas, porque ahora que te tengo delante y te hablo con la admiración de quien te ama con pasión. Puedo sentirme dichosa… ¡Mi ciudad maravillosa!
Julio del 2025.

