Metal extremo: Black Metal vs Death Metal. (segunda parte)

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Como podemos ver en las líricas y plásticas del Metal,  no es nueva ni poco común la temática del diabulus. Para algunos, parecería que sólo los literatos estaban fascinados por Satanás durante el Romanticismo, pero la música docta no es tampoco ajena, basta con voltear y mirar que un compositor como Charles-Valentin Alkan compone su Les diablotins en esa época, o que virtuosos como Giuseppe Tartini o Niccolò Paganini pudieron pactar con el demonio para poder tocar Il trillo del diavolo o la Risa del diavolo, inclusive que el mismo Franz Liszt compuso la Faust Symphonie, aquella polca y cuatro valses a Mefisto, veamos también que por ahí se dice que Gounod, Schumann, Strauss II, Berlioz, Boito y Wagner entraron en tratos con el llamado nuevo libertador. Sin embargo, hoy en día esta tradición ha quedado fuera de la industria de la música popular, pero aun las bandas de metal extremo siguen inspiradas e inspirando, sin duda incansables bandas de rebeldes como Agathodaimon, Arcturus, Cradle of Filth, Emperor, Entombed.

Por otro lado, hay que considerar que en cuestiones vocales e instrumentales, el death metal se caracteriza por su gran brutalidad, intensidad y velocidad extremas. Se puede apreciar una técnica especial llamada blast beats la cual consiste en agregar una gran intensidad a la música. No olvidemos un rasgo importante y que tiene que ver con los gruñidos de muerte, estos pueden ser descritos como rugidos y gruñidos guturales, es común que sea áspero e incomprensible. Y para rematar tenemos los riffs y la imponente pesadez. Por otra parte, en el caso del Black Metal, nos encontramos con voces agudas, guitarras con trémolo, falta de bajos y ritmos explosivos. A diferencia del death, en el black encontramos una mayor relación del estado de ánimo y las melodías. Un detalle importante es que las guitarras de metal negro se sintonizan con frecuencia a E, mientras que las guitarras death se ponen en notas más bajas. Aunque los blast beats se usan en ambos subgéneros, tienen diferentes objetivos.

En el caso del black se trata de un elemento de disonancia, podría parecer una simple molestia en tanto se mantienen al día con el flujo general de la batería. Las bandas de death metal demuestran prácticamente su tecnicidad. Así es que puede ser que para algunas personas, debajo del enorme paraguas del heavy metal, estos dos subgéneros extremos puedan sonar igual. Sin embargo, como hemos venido platicando, son diferentes entre sí de muchas maneras, incluidos temas, contenido lírico, voces e instrumentación. Recapitulando y aumentando, comencemos con la cuestión vocal en donde el Black  nos aporta sonidos agudos y chillones. Inclusive, como lo logra Inmortal, las voces se confunden con las guitarras apocalípticas. En múltiples ocasiones usan modulaciones y cambios vocales. En el Death las escuchamos cavernosas y graves. Se mantiene una línea vocal estable. Ahora bien, el metal negro se mantiene del lado romántico del heavy metal. Sin embargo, avanza en temas que son bastante severos y cínicos, pero sin perder una racionalidad. Se encuentra en el contexto del paganismo, sin olvidar el principio central de que la naturaleza es el orden supremo. Abarca el papel de la naturaleza en la prevalencia de la selección natural, la depredación y la muerte. Se opone al cristianismo y a la creencia de que respetar la voluntad de los demás es más importante que defender una realidad que se considera al revés. También promueve en sus líricas la introspección, la morbilidad y el organicismo, un marco de diferenciación de las masas. Se podría hablar de que nos encontramos ante el metal del hombre pensante.

En el Black Metal  hay que estar muy pendientes de sus ritmos machacantes y constantes. Por ejemplo, en las bandas nórdicas por lo general los ritmos tienden a repetirse dando una impresión de que los temas parezcan iguales. Hay cortes de ritmo abruptos con pasajes ambientales, como lo trabaja de forma magistral Dimmu Borgir. En el caso del Death tenemos los ritmos más lentos pero sin quitarles fuerza. Además hay que decir que la lírica es más estrecha, como su nombre lo indica, habla principalmente de muerte, destrucción, dolor y tormento, y no es de la forma más dulce. Se trabaja en una obsesión con la fatalidad y los temas apocalípticos. También se observa un importante interés lírico el satanismo, el ocultismo, la muerte y el suicidio. El metal negro, por su parte, utiliza simbolismos con más frecuencia que los detalles literales, el Death por el contrario, arroja detalles del acto.

En el aspecto instrumental tenemos que en el caso del black , sobre todo en sus inicios, adolecía de melodía y arreglos en las guitarras. En este sentido,  el Death  es más elaborado. En el black se afina más agudo en tanto en el Death encontramos una distorsión grave. La batería del black cumple un papel fundamental puesto que marca la velocidad del tema, el doble bombo es una ametralladora. En el Death el rimo de percusión aminora, pero no pierde potencia ya que se escucha más grave. En el black se utilizan más instrumentos musicales abriendo fronteras, en el death continua la tradición trashera.

Ahora bien, el satanismo es la piedra angular del black. El padre del satanismo actual, Anton Lavey fue punto de referencia de decenas de álbumes black. Las temáticas mitológicas, como por ejemplo, los antiguos dioses vikingos y la brujería también se suman al repertorio. Sin embargo, en el plano más extremo del Black, se dio una corriente neonazi que arrastró a muchos integrantes de bandas Black a cometer actos vandálicos como la quema de iglesias y la profanación de cementerios, esto de manera particular en Noruega. En el caso del Death se tocan temas sociales como la guerra, la política y los percances que afronta la humanidad. Experiencias personales de los miembros son narradas en diversos discos del metal mortal. Dentro de todo, sus integrantes llevan una vida más ordenada. No menos importante también hay que hacer mención de la presencia escénica que de manera impresionante y brutal presentan las bandas de estos subgéneros extremos. Los integrantes de las bandas black se presentan con sus rostros pintados a escena, usando con mayor frecuencia el blanco y el negro. La cruz invertida es el símbolo esencial, en todos lados siempre hay una. Respecto a la vestimenta, ellos suelen personificar a guerreros y seres demoníacos que pululan en los infiernos. Así es que no pueden faltar las muñequeras con clavos, tachas a morir como así también hachas, espadas y antorchas que nunca faltan en una producción fotográfica blackmetalera. Con el mejor estilo del tipo de Drácula, algunas bandas se presentan a escena con alguna vampiresa con vestimentas sadomasoquistas.

En el caso del Death la pinta es lo de menos; remera y jeans son suficientes para salir a escena. Una que otra muñequera con tachas, pero hasta ahí nomás. Hay que señalar que existen muchos subgéneros del Death metal. Dentro de los que resaltan: el Melodic Death Metal cuya principal diferencia reside en la inclusión del sonido del teclado y riffs de guitarras más estructuradamente armoniosos, como es el caso de la banda Arch Enemy, el Technical Death Metal que como su nombre lo indica, posee una técnica elaborada en sus guitarras así como en la batería, cuando lo escuchas pareciera que el ritmo es un ensamble complejo y casi siempre no se escucha un sonido orgánico sino más bien, una especie de sonido, muchos acordes complejamente tocados, con una batería incesante tras ella tal es el caso de Decapitated, y el Brutal Death Metal cuya diferencia fundamental con el death metal puro es que posee un sonido mucho más agresivo, con una batería con doble pedal más potente, guitarras y bajo con tonalidad más bajas de lo usual, así como unas líricas mucho más mórbidas. Sin embargo son los cantantes de Black metal los que se apoderaron definitivamente de este sello visual con diseños perturbadores sobre sus rostros, especialmente en fotografías y en conciertos en vivo, donde se acompañan de toda una temática perturbadora que incluye personas desnudas simulando sacrificios, cruces invertidas, imágenes perturbadoras e incluso simulaciones de huesos o cabezas de animales.