¿México, Bolivariano?

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El pasado 24 de julio del año en curso, el presidente de México pronunció un discurso a propósito del 238 aniversario del nacimiento de Simón Bolívar, libertador de varios países sudamericanos.

El discurso lo pronunció frente a representantes de gobierno y diplomáticos de algunos de los países con los que México tiene relación con el objetivo de reconocer el bagaje histórico de célebre personaje que proponía el sueño de una América libre y unida.

Para México, aunque el personaje es conocido, no deja de estar lejano para la mayoría de los mexicanos pues, en México se cuenta con un libertador propio, Miguel Hidalgo. No obstante, sin duda el personaje puede inspirar algunas ideas que llevadas a la práctica podrían dar algunas soluciones a la empobrecida y violentada américa latina.

El recorrido histórico que redactó el presidente tiene una carga de cierta nostalgia justo por la unión y la libertad de los pueblos hispanoamericanos. Señala indirectamente a los estadounidenses como el origen de algunos de los males de la región por su intervención en los asuntos internos de una gran mayoría de los países de la región.

Finalmente, el presidente propone una nueva relación entre Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá, una relación de igualdad que pueda llevarnos a una integración y así, competir con la “nueva” potencia económica: China.

Este tema de la integración latinoamericana no es novedoso, de hecho, como el mismo presidente dijo en su discurso, la Unión Europea ha sido una organización inspiradora para soñar que la unión hace la fuerza y muchos académicos, historiadores y políticos han propuesto en más de una ocasión esta integración, sin embargo, tras varios intentos en Centroamérica y Sudamérica, la idea no termina por cristalizarse.

México decidió mirar hacia el norte, y se convirtió en la fábrica de Estados Unidos, luego Estados Unidos se ha quejado de por qué México se ha llevado a sus empresas. La migración ha sido un tema también muy candente, además del histórico despojo de más de la mitad del territorio. ¿Qué es de quién? Y ¿Quién pertenece a qué lugar? ¿Quién tiene derecho y quien no?

Algunas de las ideas del discurso de López Obrador son verdades incuestionables, su propuesta tiene una poderosa carga de buena fe, pero sobre todo de intereses. ¿Podrá Estados Unidos competir con China sin perder su estatus hegemónico sin américa latina? ¿Qué no, ya es dueño de américa latina?

López Obrador lanza un guiño a los “dueños” del mundo para que reconozcan a los países de américa latina como sus iguales, y los reconozca como los socios que Estados Unidos necesita para no perder su competencia con China.

¿Le tomará la palabra Estados Unidos al presidente de México?

Pienso que no, Estados Unidos, como el mismo presidente de México lo señaló, son altamente pragmáticos, contrario a los pueblos de américa latina que solo sueñan, hablan mucho, pero hacen poco. Los estadounidenses piensan en América cómo su América, mientras que los pueblos latinoamericanos siguen hablando de personas muertas y esperando que un caudillo los “salve”, cuando deberíamos hablar en clave: nosotros los pueblos de américa latina, se siguen construyendo estatuas de personas, que, aunque son importantes para la construcción de nuestra identidad, ya no pueden hacer nada por nadie.

Moraleja: mientras se viva del culto a la unipersonalidad, américa latina no saldrá de su sitio histórico.

Carlos Gonzalo Blanco Rodríguez

@cgonblanc