MÉXICO SIN SENTIDO DE HURTADO

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…hemos perdido el sentido de nuestra existencia colectiva.
Guillermo Hurtado.

Saludos, querido y aguzado lector, espero esté muy bien. Entramos en materia con un título por demás cuestionable, extraño.

Hace unos días, se dictó una conferencia magistral acerca del Humanismo Mexicano, una charla que promovió el Seminario Permanente de Filosofía Mexicana de la UNAM, en la que los especialistas  Alberto Saladino García (Investigador-UAEMéx) y Mauricio Beuchot Puente (Investigador Emérito- UNAM), hablaron de la historia del humanismo en México, de sus autores e hicieron un recorrido histórico de este tema al punto de hablar de cómo se ve y se vive en nuestros días éste.

Saladino expuso los puntos álgidos del humanismo en la historia de nuestro país, e incluso, de la apropiación de teorías humanistas de otros países. Mientras que Beuchot enfatizó en que hay varios humanismos y que hay que considerar el ser humano como microcosmos.

A manera de conclusión Beuchot sugirió que el humanismo debe ponderar la dignidad del hombre, libertad del ser humano en el uso de la razón, igualdad y autonomía en sus justos límites, la confianza en la bondad del ser humano, y que las pasiones han de ser asumidas por el intelecto.

Una aseveración tan íntegra, que bien da pie a una segunda charla y complementar esta concepción del humanismo; ya para cerrar, el doctor refirió varios textos que nos ayudan a ahondar más en el tema, entre ellos, el texto de Guillermo Hurtado, México Sin Sentido.

Hurtado reconoce que como nación no tenemos un sentido, un camino como tal, después de los acontecimientos de la independencia de México, al parecer el país saldrá de su crisis cuando los mexicanos decidan cambiar su realidad y tomar su destino en sus manos, introduce al libro.

A qué crisis se refiere, a la de haber perdido el sentido de nuestra existencia colectiva, Hurtado cree que a los mexicanos nos hace falta cohesión, dirección y confianza, y al hacer un brevísimo recorrido histórico de cómo llegamos a esto, además de ser una consecuencia de los movimientos independentistas, revolucionarios que movieron en los compatriotas creencias y actitudes encaminadas a un mismo fin, transformar para bien nuestra nación. Aunque también señala la injerencia de personajes sobresalientes al momento de formar una nueva idea de nación, y dice: El discurso sobre el futuro de los políticos, los intelectuales y los comunicadores huele a rancio, sabe a fraude y nadie se lo traga.

Qué tal querido lector, cuánta precisión, si bien en algún momento lo que nos unió como nación fueron los intereses en común, la idea de libertad, de mejorar, después comenzaron a aparecer los intereses de ciertos personajes como menciona Hurtado, para condicionar y alienar, de algún modo, cómo se movería la nación.

Es interesante que se mencione a los políticos y sus discursos que hemos constatado lo rancio que pueden estar, siempre es lo mismo que prometen y no cumplen y además son actores que se les dota de un poder que probablemente no se merecen y que realmente proviene de nosotros, el pueblo; y contrario  a que deban responder a las necesidades de la sociedad, sabemos que atienden a los intereses de un partido político e incluso hay quienes responden a sus propios intereses, a tal grado, de imponer su verdad como absoluta.

Y es que Hurtado doce que la crisis de México no sólo se debe al estancamiento económico, la violencia criminal y el fracaso de la democracia, que hemos experimentado por años, también la pobreza, el desempleo, y la desigualdad son males que no hemos podido erradicar”, y termina diciendo, Pero el fracaso social es de todos.

Eso último, no sé usted querido lector, pero como que sí cala, cala en el sentido de que efectivamente hay una corresponsabilidad de permanecer en el mismo problema, de no haber aprendido del pasado, de probablemente seguir cometiendo los mismos errores, y lo más importante en que hace hincapié el autor es en el fracaso de la democracia, que ya no se está seguro de la participación del pueblo en la de nuestro país, de que en verdad haya una diversidad de voces, siendo escuchadas, consideradas para la construcción de nuestro Estado-nación.

Aquí viene el gran pero, Hurtado cree que hemos caído en un fatalismo, ante los problemas que vivimos como nación y que no hemos visto cambios pese la alternancia política o al poner nuestra esperanza en actores políticos que resultaron un fiasco, pero también cree que, Nuestros problemas políticos, económicos y sociales no son menores, pero pueden resolverse. Y tal vez así sea.

Para lo que propone adoptar una posición meliorista, (del latín melior, mejor) … la doctrina de que podemos estar mejor si nos esforzamos en ello.  Cómo ve, querido lector, será que pudiéramos esforzarnos por dar lo mejor de sí, donde quiera que estemos, como dice el dicho, desde nuestra trinchera.

Y entonces propone que el cambio habrá de efectuarse desde lo que rodea a cada uno de los mexicanos, y dice la importancia de la democracia y la moral; democracia entendida como la forma de vida basada en valores e ideales, que haga mejores ciudadanos, el cambio de valores y costumbres de la colectividad, hacia una transición de ciudadanos dignos y con una visión crítica, saber llegar a acuerdos de manera colectiva que tengan como fin el beneficio de todos. Para así, saber más y equivocarse menos, sí, pero también para ser más libres, más virtuosos y, a fin de cuentas, para tener una mejor sociedad.

Qué le parece querido lector, nada alejado, no le parece; Hurtado propone que desde las escuelas se enseñe a los niños desde los valores de la fraternidad, a pensar y discutir definiciones amplias, no cerradas de las virtudes y lo más importante, sin adoctrinamientos políticos ni mucho menos morales. Algo que últimamente padecimos con la introducción de los libros de texto en nuestro país, que lejos de acercarlo, lo dividió y fue más que evidente el intento de adoctrinamiento, vil y descarado.

El autor sugiere que en la educación no se puede hacer de lado la pluralidad, el acuerdo social, y el rigor académico, este último en términos de solidez de sus fuentes y el sentido colectivo para la formación de ciudadanos con pensamiento crítico y con valores fundamentales como: …la libertad, la igualdad y la fraternidad. Pero de verdad, sin adoctrinamientos.

Así es como Guillermo Hurtado nos expone esta falta de sentido colectivo, nos devela la posibilidad de cómo hemos sido divididos, pero principalmente cómo podemos cambiar algo, desde cada quién y a estar más atentos a los peligros de división y adoctrinamientos.

Queda aquí la provocación para acercarnos al texto México Sin Sentido, y me despido con una última cita:

En este momento aciago para México no pueden paralizarnos ni el miedo, ni las dudas, ni el desconsuelo. Estamos obligados a creer y a actuar.