MI VIDA ES LA ORQUESTA… DESPUÉS DE MI FAMILIA.

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LO QUE VÍ: El pasado 22 de noviembre se celebró el Día del Músico en nuestro país. Para los músicos de la Orquesta Sinfónica del Estado de México -OSEM-significó un doble festejo: El Día del Músico en el 2021, y año en que cumplió el medio siglo de existencia.

Es por eso, que he querido dedicar esta entrega a un icono de los músicos mexiquenses, fundador de la OSEM, junto con Félix Parra y José Ángel Contreras: al Maestro Pedro Urban Velasco, mejor conocido entre sus amigos, como Pery Urban.

 

Su carácter afable y su gran empatía, le ha facilitado trabar amistad prácticamente con todos los gobernadores del Estado de México a partir del Profesor Carlos Hank González, también con los políticos y funcionarios mexiquenses más reconocidos de los últimos 50 años. Ha sido precisamente esa cercanía la que le ha favorecido para interceder siempre y sin tregua,  por su querida Orquesta Sinfónica del Estado de México, seguramente muchos coincidirán conmigo: Pery Urban es el Guardián de la OSEM.

 

Hombre sencillo, humilde, de trato cálido, que siempre ha mantenido su ego oscilando en el pentagrama, armonizando dentro de los rangos cual si fueran notas musicales en una partitura.

Le ha tocado de todo, desde apagar fuegos hasta palear carbón para mantener a todo vapor la locomotora orquestal. La OSEM como toda organización, ha tenido sus épocas de echar cohetes y de recoger varas y a eso también le sabe el nacido en Santa María Tultepec, Estado de México, la tierra de los artistas de la música y de la pirotecnia.

Recién cumplida su primera década de existencia, la OSEM vivió tiempos turbulentos que los trascendió con la unidad y el trabajo en equipo de sus integrantes, impulsado por un póquer de líderes morales de aquel entonces: Virgilio Valle (QEPD) Félix Parra, Jaime Segura y Pery Urban. La orquesta estuvo a punto de desaparecer, pero gracias a las gestiones y negociaciones de este grupo, vino el cambio del Director musical y una reestructuración a fondo, lo que permitió festejar con bombo y platillo su XV Aniversario.

El reconocido artista de 72 años de edad, ingresó al Conservatorio desde los 12 años, es decir, tiene 60 años de Músico, de los cuáles 50 ha dedicado a la OSEM, gracias a la invitación que le hiciera su amigo, el Maestro Enrique Bátiz desde que eran compañeros en el Conservatorio Nacional de Música, para fundar el conjunto orquestal buque insignia de la cultura en el Estado de México.

 

LO QUE OÍ: Casado desde hace 48 años con Alicia Díaz de León Altamira, procrearon tres hijos: Alicia, Pedro (QEPD) y José, y dos nietos: André Michel y Leilany. Pery, un hombre de familia amoroso, apasionado y comprometido, tuvo la fortaleza y la resiliencia cuando sufrió la pérdida de su querido hijo Pedro quien tenía 23 años y ya despuntaba como percusionista y baterista. El apoyo de su inseparable Licha, fue decisivo para superar juntos esta adversidad y ha sido su inspiración, caminado juntos, sorteando los retos de la vida y saboreando cada derrotero que les ha llevado a conseguir sus más caros anhelos dentro de los que se cuentan, procurarles una carrera y una vida con propósito a sus descendientes.

Su hija Alicia ha construido una exitosa carrera en el ramo de la consultoría y su hijo Pepe, es un violinista y director de orquesta en pleno crecimiento y siguiendo los pasos de su padre.

Pery cuenta dentro de su egoteca personal, haber gozado de la amistad de titanes de la música clásica como lo fueron los violinistas Henryk Szeryng y Ruggiero Ricci y como lo es el mejor chelista del mundo Yo-Yo Ma.

 

Henryk Szeryng, considerado uno de los mejores violinistas del siglo pasado, de origen polaco y nacionalizado mexicano, le tuvo un especial afecto y deferencias al famoso Pery y tal confianza como amigos que en alguna de las veces que vino a tocar como solista a la OSEM, a la mitad de un ensayo, le pidió a Pery que lo invitara a comer tamales para saciar su antojo, y ahí tienen al Maestro Urban persiguiendo a la olla de los tamales. El famoso director de orquesta Arthur Rubinstein quien fuera gran amigo del maestro Szeryng, dijo de él: Los auténticos enamorados de la música buscan emoción, grandes momentos, y eso es lo que Szeryng les ofrece.

 

Parafraseando a Rubinstein, mi amigo Pery Urban también es un auténtico enamorado de la música que busca la emoción y los grandes momentos disfrutándolos plenamente, como aquellas reuniones en donde tuvo la fortuna de estar muy cerca y aprender, de otro gran violinista del siglo XX, el Maestro Ruggiero Ricci.

Éste virtuoso del violín, de ascendencia italiana pero nacido en los Estados Unidos, tuvo una larga carrera como solista, de más de 70 años, ofreciendo más de 6,000 conciertos en 65 países, México fue uno de estos, presentándose en varias ocasiones con la OSEM.

El Maestro Ricci poseyó muchos instrumentos de primer nivel, entre ellos un Guarneri del Gesú conocido como el ex Bronislaw Huberman, un Storioni, un Bellini, un Curtin & Alf, un Bague y un par de Regazzi. Se dio el lujo de usar un Guarneri que había sido propiedad de Paganini, para grabar por cuarta vez Los Caprichos de Niccoló Paganini.

 

Pues resulta que me platicó Pery Urban, que recién inaugurada la tienda Aurrera de Toluca, por allá de mediados de los setentas, el Maestro Ricci tenía antojo de unos vinos y unos quesos, pero al querer ingresar a la tienda, le impidieron el paso al violinista de fama mundial, ya que su invaluable e inseparable violín Guarneri, en esa época valuado en ocho millones de dólares, lo tenía que dejar en la sección de objetos de los clientes. Como era obvio, tuvieron que hablar con un alto directivo de la tienda para que les dejaran pasar su mítico violín.

En otro de aquellos momentos inolvidables del Beckenbauer de la OSEM, como lo bauticé en una de mis anteriores columnas, el Maestro Yo-Yo Ma, reconocido hoy por hoy como el mejor chelista del mundo, a los 18 años vino a tocar con la OSEM y le pidió al Pery y a su inseparable compadre Félix Parra, el eterno concertino de la OSEM, lo llevaran a escuchar mariachis a la Plaza Garibaldi. Pery guarda gratos recuerdos de aquella visita, cuando Yo-Yo Ma estaba tan alegre y en su ambiente, que les llamaba por sus apodos: Vaca (Pery) y  tortuga (Félix Parra).

 

 

LO QUE LEÍ: Su padre fue el destacado músico y compositor Víctor Manuel Urban Silva, autor del  Himno Marcha Estado de México, con letra del poeta Horacio Zúñiga. Mucho se lamenta Pery que su papá haya fallecido antes y que no lo viera como fundador desde el primer ensayo, de la máxima representación cultural del Estado de México. Con nostalgia recuerda que su progenitor le regaló su primer violín y por ello soñó varias veces que su papá lo estaba acompañando en los ensayos y en los conciertos.

Ya para finalizar, me atrevo a retar a mis paisanos toluqueños del último cuarto del siglo pasado para que me digan quién no se enamoró, conquistó o pidió perdón escuchando la música del quinteto de cuerdas románticas del Maestro Pedro Urban Velasco en alguno de los salones de la siempre recordada Cabaña Suiza, o a cuántas bodas asistieron amenizadas por su orquesta de cuerdas.. Pery Urban, todo un personaje de nuestro tiempo que esperemos que algún día se anime a escribir su impronta de vida,