MONITOR REPUBLICANO, PERIÓDICO DE ÉPOCA
Dime con quien andas y te diré quién eres. Esta frase es muy válida para comprender lo que El Monitor Constitucional fundado el 21 de diciembre de 1844 y, que señala la historia, ante el embate de los monarquistas cambió su nombre por El Monitor Republicano, desde la fecha de su nacimiento en el año de 1844 hasta el 31 de diciembre de 1896, en que el hijo de don Vicente García Torres decidió cerrar para siempre su vida pública, se comprende que este periódico representa los tiempos en que México se enfrentó a los peores problemas de su naciente vida independiente: desde las dictaduras de Antonio López de Santa Anna, la guerra contra la invasión americana, la Revolución de Ayutla, la guerra de Reforma, la creación de la Constitución de 1857, la lucha contra el Imperio Francés, la muerte de don Benito Juárez García y la llegada del gris general Porfirio Díaz al gobierno para convertirse en el dictador que fue. Ése mismo que desde el poder apoyó a fines del siglo XIX al periódico El Imparcial, y así, darle el tiro de gracia al periódico histórico que representó en muchos sentidos el liberalismo del siglo que vivió las luchas más descarnadas, y que además fue promotor de ideologías socialistas en las primeras etapas por la defensa ya no de enfrentamientos con el clero o los militares, con los conservadores o centralistas, sino en la lucha de clases que proclama el marxismo de ese siglo.
El Monitor Republicano representa el siglo decimonónico en sus últimos cincuenta años. Y los representa por los nombres que aparecen en diferentes épocas dentro de sus páginas, que bajo la dirección de Vicente García Torres puso a disposición para hacerle el periódico más atrayente por sus textos, y también el más perseguido en diferentes décadas de ese siglo del México Bárbaro. Los nombres hablan por él al leer el libro publicado por la SEP en 1968 con la pluma del periodista Miguel Ángel Granados Chapa, dice: En diversas épocas, escribieron para El Monitor algunos de los más destacados periodistas mexicanos. Su nómina es ilustrativa: José María Vigil, Manuel Payno, Francisco del Castillo, Juan N. Cerqueda, Sabás Iturbide, José María del Castillo Velasco, Juan N. Navarro, Pablo Torrescano, Juan A. Mateos, José María Iglesias, Francisco M. de Olaguíbel, José María Lafragua, Francisco Banuet, Domingo Revilla, José Álvarez, Vicente Segura, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Ponciano Aguirre, Luis Pombo, José María Castera, Manuel M. Zamacona, Francisco Zarco, Florencio M. del Castillo, etcétera.
La sola lista enunciada comprueba que Vicente García Torres no era un discapacitado cultural. Que igual que José Pagés Llergo en su mejor etapa, en que logra contar dentro de la revista Siempre! en las últimas décadas del siglo XX a las mejores plumas de la patria, lo mismo en las columnas políticas que en las culturales. Haciendo de la revista la mejor expresión del periodismo latinoamericano. El Monitor, representa miles de páginas en que se hace seguimiento del siglo XIX con certeza. Batallas ideológicas pasan por sus páginas y, sus momentos de flaqueza, cuando toma el bando de Ignacio Comonfort, haciendo a un lado sus principios liberales, sobre los cuales sustentaba su mayor fuerza ética y moral ante enemigos de la patria.
La lectura de su vida es en verdad interesante, y así lo comprueba el texto de Granados Chapa: Más tarde, al mediar el siglo XIX —y restablecida la paz en la República aun a costa de su humillación— las tareas tipográficas de García Torres tomaron auge. Entre 1850 y 1853, don Vicente editó El Universal Ilustrado, revista con litografías excelentes, salidas de su mano. Produjo también una Geografía Animada, con 23 láminas hechas por él. Editó, asimismo, diversos volúmenes de la Galería Dramática, “escogida selección de las mejores piezas del teatro extranjero y nacional”. Entre éstas, publicó obras de Dumas, de Bretón de los Herreros, de don Manuel Eduardo de Gorostiza, de Calderón de la Barca, de Tirso de Molina, de Víctor Hugo, etcétera. Dime con quién andas y te diré quién eres. Dime que lees y te diré lo que piensas. La obra en esos casi 50 años de la vida de El Monitor Republicano junto con su director que falleciera en el año de 1894, el primero de enero. A su sepelio concurrieron nombres que son parte importante de la historia política y periodística del siglo que refiero, asisten a él: Justo Sierra, Trinidad García, Patricio Nicoli, general Pedro González, Ignacio Vado, Sebastián Camacho, José Arce, Juan Fuentes Solís, Enrique Rubio, Eduardo Carreto, Manuel García Torres, Francisco Garay, Enrique F. Martínez, Federico Mendoza Viscaino, Juan Pablo de los Ríos, Mariano Pérez Castro, Ignacio Borda, Francisco Maldonado, José Villar Marticorena, Luis Villar, Ricardo y Rodolfo Rodríguez Arana, Esteban Gutiérrez, Arturo Paz, Mariano Castillo, José Cázares, Lázaro Aguilar, Agustín Arrollo de Anda, Octavio Barreda, Ángel Pola, Alberto Leduc y José Manuel Villa. Con él iban todas sus batallas, las que libró contra el dictador Santa Anna, las que libró con las armas en la mano, dentro del batallón Independencia en contra de los invasores americanos, en el enfrentamiento en que los mexicanos perdieron en Churubusco de la ciudad de México. Nada le fue ajeno a este editor y periodista de extenso recuerdo en favor de la patria. Igual participó en favor de una nueva Constitución, negándose a aceptar que los moderados impusieran de nueva cuenta la Constitución de 1854.
Cuenta Granados Chapa: Después de cruentos combates y cuando la capital fue ocupada por el ejército del general Scott, y mientras se firmaba la paz que desmembraba el territorio nacional, El Monitor siguió publicándose y abogando por los mexicanos que caían bajo la férrea mano del invasor. Nada le fue ajeno a este periódico, ni sus logros editoriales que enriquecieron la manera de presentarse ante los lectores de ese tiempo, que sabemos bien, tenía la mancha de la falta de lectores en un país pobre y lleno de analfabetas. Nada le fue ajeno, ni exilio ni ataque a su persona, que puso —por herida de bala en la garganta— en peligro de perder su vida al defender a liberales reconocidos. Cuenta el autor: Luego que Santa Anna llegó a la capital en abril de 1853, para iniciar su último periodo en el poder, recordó que, no obstante la colaboración militar en defensa de la Patria amenazada, que hubo entre él y García Torres, éste continuaba siendo irreductible enemigo político, por lo que uno de sus primeros actos de gobierno fue desterrar al editor de El Monitor y suprimir el periódico. Terco, el mexicano bien nacido, prosigue: En su exilio del norte de la República, García Torres apoyó los planes de regeneración nacional que fraguaban los más distinguidos liberales de la época y al proclamarse el Plan de Ayutla, se adhirió a éste. Nada le fue ajeno, ni al editor y periodista, ni a su periódico, que bien haríamos los mexicanos en recordarlo con mayor frecuencia, pues presenta los difíciles senderos por los cuales transitan los periódicos en épocas en que se desea imponer la voluntad de los mesiánicos, de los enajenados por el poder político o económico, o por aquellos que desde una ideología o una religión creen que el ciudadano debe ponerse bajo las órdenes de la misma. Toda sociedad cerrada va directo al fracaso, y de ello dan prueba las más grandes y violentas dictaduras, que terminaron en alguna Plaza de la ciudad de Milán, o en un bunker en pleno centro de la ciudad de Berlín.
Si, tiene estudiosos El Monitor Republicano, en el libro citado dice Granados Chapa: En un lúcido estudio sobre El historiador y el periodismo mexicano, Stanley Robert Ross hace los siguientes señalamientos en torno a la política de El Monitor Republicano: El periódico que va desde la revuelta de Ayutla hasta la Reforma, fue particularmente importante en la evolución del periodismo combativo. Los escritores usaron los periódicos no sólo como el medio para la difusión de las ideas políticas, sino también como una salida para sus esfuerzos literarios e históricos. La prensa liberal, guiada por El Siglo XIX y El Monitor Republicano, sostuvo la bandera del movimiento liberal y contribuyó a la difusión de las ideas de la Reforma.

