NADIE SE SALVA DE LA CUESTA DE ENERO, DICE MIGUEL ÁNGEL DÍAZ CARREÑO

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A decir de Miguel Ángel Díaz Carreño, profesor investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), “nadie se salva de la cuesta de enero”, sin embargo, está claro que este fenómeno afecta más a las familias con menos ingresos, a pesar del incremento al salario mínimo.

El doctor en Ciencias con especialidad en Economía, refirió que la llamada cuesta de enero, “se entiende como un periodo de tiempo que arranca precisamente con el año, en enero, de ahí su nombre, y que se caracteriza por el hecho de que se experimenta toda una serie de incrementos en precios de productos, sobre todo básicos, esto viene a reducir prácticamente la capacidad de compra de las familias, sobre todo las de menores recursos, que cuando ven incrementar de precio artículos como la tortilla, como frijol, leche, arroz, que son productos de consumo indispensable, ven reducido drásticamente su presupuesto para llevar a cabo su alimentación en este caso”.

Subrayó que: “A ciertas familias les afecta más, a algunas menos, pero creo que ninguno nos salvamos, por más que tengamos una situación favorable en cuanto al ingreso, definitivamente nos afecta, aún a esas personas que tienen un nivel de vida considerable, normalmente sus gastos, simplemente en alimentación, son de una cantidad, pero si la inflación es importante, obviamente va a tener que gastar más, entonces a todos nos afecta, pero de manera muy diferente. El problema grave es para las personas que ganan el salario mínimo, en esos casos, sí es una situación extrema”.

En este sentido, destacó que en nuestro país, el incremento en los precios de los artículos de primera necesidad es muy notorio, y “ante mayores precios de bienes básicos, definitivamente sí hay una reducción del nivel de bienestar de la población, porque el grueso de la población mexicana es de ingreso reducido. De hecho, se estima que alrededor de dos terceras partes de la población, a lo más, tienen ingresos de dos salarios mínimos, entonces como sociedad, como una población con ingresos muy reducidos, los incrementos de precios son muy dañinos”.

Otro detalle a tener en cuenta, es que los precios aumentan de manera diferenciada en la economía, es decir, hay artículos que aumentan un 2 o 3% que estaría controlado, es decir, más o menos es el incremento de salario que en promedio se le da a los trabajadores, “pero el gran detalle es que hay otros precios que aumentan 50%, 100%, 200%, y ahí es donde el efecto es mucho más fuerte, sobre todo para las personas que consumen este tipo de bienes, que de repente tengan que pagar 50, 100% más por los artículos”.

Con ello, el periodo de duración de la cuesta de enero es muy incierto cada año, porque, por ejemplo, “en 2021 y 2022, cuando experimentamos una inflación atípica, es decir, un crecimiento de precios que realmente ya no veíamos al menos en las últimos dos décadas, pero de repente se aumentó bastante esta inflación, la dichosa cuesta de enero prácticamente fue todo el año”.

Señaló que si bien la inflación se resiente de manera más marcada en los primeros meses del año, “después, digamos que se va desvaneciendo, sin embargo pues el daño está hecho porque las personas tienen que pagar precios mayores, y en muchos casos los precios ya no regresan, en decir, ya no se reducen al nivel que tenían anteriormente, sino que se mantienen y eso genera un daño que ya es permanente”.

Otro factor que influye en la cuesta de enero, es la deuda. “Todos sabemos que el mes de diciembre es donde las familias gastan más, por todo lo que se celebra, sobre todo a fines de diciembre, viene el aguinaldo y la gente tiene ingresos un poco mayores y gasta más. Entonces, muchas veces, ese gasto adicional también tiene que ver con un aumento en la deuda, es decir, mucha gente ocupa la tarjeta de crédito, entonces gasta más, llena su tarjeta de crédito de deuda, y obviamente que en los próximos periodos batalla mucho con esta deuda, porque cuando no alcanza a cubrir la deuda que se vence, digamos en ciertos periodos, entonces tiene que pagar recargos y eso obviamente va complicando mucho más las finanzas de las personas. Pero es un punto central el tema del gasto excesivo en que normalmente se incurre a fines de año”.

Ante este panorama, Díaz Carreño señaló que el consejo para tener finanzas sanas es “tratar de cubrir o pagar la mayor cantidad de deuda que tengan las personas, las familias, en el entendido de que el vencimiento de deudas, no pagar deudas, genera recargos, lo que les llaman intereses moratorios, y que van complicando más las finanzas de las personas”.

“Otro aspecto que es fundamental, es el comparativo que debemos hacer a la hora de realizar un gasto, sobre todo cuando son gastos importantes. Normalmente en la economía los precios son muy distintos para un mismo artículo, entonces si no tenemos esa información, en ocasiones podemos terminar pagando hasta el doble de un artículo, de un producto o de un servicio, que por no informarnos, por no realizar esa comparación de precios, perdemos la oportunidad de ahorrar un dinero a la hora de adquirir los bienes, entonces ese es un aspecto que es muy importante”, añadió.

Y finalmente, otro consejo es evitar compras de artículos o productos que no son prioritarios, pues generan gastos innecesarios que van mermando el presupuesto o el ingreso de las personas.