~Natura, obra divina~
Contemplo lo precioso del paisaje
que solo Dios dibuja con su tinta,
deleito por completo mis sentidos
al ver su creación y maravillas.
Volcanes y montañas, bellos lienzos
que ante su grandeza a Él, se inclinan.
La fauna que se mueve en todos lados
provoca hacerle música con lira.
Los mares con los ríos y los arroyos
se alegran al oír de la llovizna
lo bello y lo profundo de su encanto
con tanta sutileza que cautiva.
La luna con el sol hacen la fiesta,
el día y la noche nos invitan
a hacer de su verbena algo nuestro
absortos de su brillo que encandila.
La flora con su hechizo fascinante
ofrece sus aromas y su mirra
y yo me siento toda anonadada,
mirando tal belleza que hipnotiza.
Otoño, primavera o verano
me tienen con las horas encendidas,
invierno con su frío penetrante,
invita a que le escriba algunas rimas.
¡Qué grandes son tus obras! ¡oh, Dios mío!
de darte hoy mis versos no soy digna,
al ver que te luciste por completo,
dejando en tu natura… poesía.
~•~
Y es que, quién no se ha quedado extasiado de un hermoso amanecer o de un crepúsculo rojo. De sentir los rayos del sol en una mañana despejada o de admirar la luna llena en todo su esplendor. De contemplar las estrellas, de arrullarse con el canto de los pájaros o de embriagarse con el perfume y belleza de las flores.
Quién no ha disfrutado los frutos de un árbol o se ha resguardado bajo su sombra. Disfrutado del mar con sus olas, de meter los pies en el río, o simplemente, sentir la lluvia en la piel.
¿Quién no se ha quedado cautivo entre los colores del arcoíris?
Bosques, selvas o montañas, rosas, orquídeas o azucenas, ciruelos, melocotones o naranjos. Lo profundo de un río o la inmensidad del océano, las mariposas y sus bellos colores o el canto del jilguero a las seis de la mañana, los luceros encendidos en una noche romántica.
De norte a sur, de oriente a poniente, en todas las estaciones y en todos los tiempos… ¡Qué grandes son tus obras, Señor, tan grandes y maravillosas todas!
