– No me siento bien, no quiero hacer nada. – ¡Échale ganas!

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Vivimos en un país en el que la salud física se fomenta, pero, ¿dónde quedan los problemas psicológicos? Por mencionar un ejemplo, ¿dónde queda la depresión? Este padecimiento se encuentra en la clasificación perteneciente a la salud mental, de la que no se habla mucho, incluso hay gente, en su mayoría perteneciente a la tercera edad, que cree que la depresión es un invento de la gente para no trabajar, para no estudiar o para no hacerse responsable de su propia vida.

La depresión es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en las actividades cotidianas. Es más que solo una tristeza pasajera. La depresión no es una excusa, ya que uno no puede recuperarse de la noche a la mañana. Requiere de un tratamiento a largo plazo, (en muchos casos, farmacológico), cuando el trastorno es considerado crónico persistente.

Tanto así que encontramos lugares en México en donde se piensa o se le atribuye ser un padecimiento de origen metafísico, por lo que no se trata adecuadamente y, desgraciadamente, puede llegar a terminar con la vida de quien lo padece.

Pero, ¿cómo podemos identificar este padecimiento? Los síntomas son variados; sin embargo, si midiéramos las conductas de una persona podríamos obtener datos sobre lo que realiza con mayor frecuencia, lo que se traduce, por lo general, en lo que más disfruta hacer. De esta forma, conocer si su actividad diaria está disminuyendo.

Continuando con los síntomas, decir que la persona estará deprimida quiere decir que tendrá un ánimo tan bajo que no quiere realizar sus actividades comunes, tiene un interés reducido en actividades que le gustan, como dejar de practicar un deporte que le apasionaba. Además de que presenta insomnio o hipersomnia, es decir, alteraciones del sueño y disminución o aumento de peso y del apetito.

Este padecimiento ocurre por distintas razones, si hablamos de las razones físicas, nos referimos a alteraciones orgánicas en las cuales nuestro cerebro ya no regula las sustancias químicas que produce. En cambio, si hablamos de las razones ambientales, podría estar provocada por un suceso, tal vez una pérdida, como la muerte de un ser querido, la conclusión de un noviazgo, o un proceso o situación estresante como el fracaso en el ingreso a la universidad, o bien, una situación social como la reciente pandemia del Covid-19.

No obstante, ¿cómo sabemos cuándo hay que acudir a terapia? Lo ideal es que al igual que cuando acudimos al médico, es mejor ir lo antes posible. Si tú ya has identificado alguno de los síntomas, lo más indicado es que acudas a terapia psicológica urgentemente. Él valorará si se requerirá de un tratamiento farmacológico o no.

La depresión es un padecimiento que afecta indiscutiblemente la vida de la persona y si no es tratado puede desencadenar la muerte del afectado, ya que cuando inicia, lo hace como una enfermedad o padecimiento común, pero con el tiempo empeora y se hace difícil tratarla y hacer que la persona busque ayuda. Afecta de manera global toda la vida personal de quien lo padece; su aspecto físico, el ámbito laboral o académico, su ambiente familiar y su propia percepción de sí mismo.

No me enseñaron sobre la depresión o la ansiedad en la escuela. Entonces, cuando tuve que decirles a mis padres: “Necesito ayuda, necesito ir a terapia”, me sentí como una niña extraña y desordenada. Y no lo era… –Lili Reinhart