NÓMBRAME
Hay una piel delgada en cada palabra
cuando hablamos de verdad
y es como un intercambio de vidas
pero cuando se habla en automático
la tristeza hace coro y en su insoportable aritmética, se multiplica
entonces, las palabras
se vuelven como sellos sin tinta
y empieza
ese carrusel donde toda da igual
y el placer se esconde en algún rascacielo
y hasta la lluvia ni nos moja
y el pasado vuelve a pasar su película fuera de sincro
y con subtítulos ebrios
hasta que surge de cualquier forma
el recuerdo de tu sonrisa y ese segundo que no quiere durar más
se vuelve un marcapaso para seguir el camino
con muchas flechas que parpadean cansadas
y viene un miedo a la nada que crece sin parar
y el milagro de los latidos persevera
y yo solo quiero llevarte
magnate de viajes
y espectáculos y mares y bailes donde quieras
porque antes de irme
sólo quiero
que tu piel
vuelva a sonreír
y que de tu boca salga mi nombre
para saber que todavía existo.
