“NOS HACE MUCHA FALTA ROSARIO CASTELLANOS”: ELENA PONIATOWSKA

Views: 983

“Nos hace mucha falta Rosario Castellanos”, mencionó Elena Poniatowska con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta que interrumpió el sonido monocorde de su voz, luego de ser parte de la serie de actividades alusivas a la conmemoración del natalicio número 100 de la escritora chiapaneca.

Para Poniatowska, Castellanos no solamente fue importante para aportar una mirada nueva al significado de las mujeres y su participación en el tejido social, sino también porque brindó conocimientos, dado que luchó desde su trinchera a colocar posturas e ideologías sobre la mesa.

Dentro de dichas posturas, agregó que fue una mujer humilde, puesto que aceptaba mucho más sus errores que sus virtudes, pero que eso la hacía ser sensible y también emerger una personalidad que podía hacer reír a cualquiera, desde sus alumnos de clase, hasta sus sinodales de tesis.

La amiga de Poniatowska, compartió con ella una diversidad de momentos con artistas reconocidos en la cultura mexicana, como Orozco y Octavio Paz. Pero también advirtió que era un ser humano que daba, pues siempre tenía un regalo para alguien, ya sea desde su literatura hasta algún objeto.

En la conferencia también estuvieron Leticia Bonifaz y Sara Uribe, ambas con un bagaje de conocimiento sobre la creación literaria de Castellanos, que a varios presentes pareció envidiable, pues iban de un lado a otro en la recitación de poemas como Valium 10 o en la teorización del feminismo a través de su tesis de maestría titulada Sobre la Cultura Femenina.

Bonifaz, al ser también de Comitán, Chiapas, aseveró que los aportes de Castellanos prevalecen hasta el día de hoy, incluso en la descripción del paisaje pero también persiste en la memoria colectiva de quienes la conocieron y compartieron tiempo con ella desde la infancia.

Dentro de lo mencionado por Bonifaz, también está la preocupación y reflexión de Castellanos por el machismo y una cultura en la que prevalece el pensamiento y poder ejercido por el hombre, así como otros elementos que atraviesan a la sociedad mexicana.

“Ella ve al machismo no solo en su casa y en los juegos sino que está omnipresente en muchas de las actividades de todos (…) y también ve otros sistemas de opresión, como el racismo y clasismo”, dijo.

Uribe añadió que Castellanos, quien también fue embajadora en Israel, es a la vez un símbolo de resistencia a los mandatos de género, pues cuestionó los ideales “de la mujercita dócil y bien portada”.

Dentro de los asistentes también se observaron a Gabriel Guerra Castellanos, hijo de Rosario Castellanos.