NOSOTROS
Susana Quintanilla, está entre las investigadoras más serias y atentas de la vida mexicana en este siglo. Nacida en ciudad de México, su vocación son las actividades de investigación, docencia, difusión y gestión académica. En todas ellas es brillante y profesional. Cito: Es Investigadora Nacional nivel II, Ha participado en la creación y el desarrollo de asociaciones científicas, proyectos editoriales y grupos de investigación interdisciplinarios. Ha publicado numerosos artículos, ensayos y reseñas. Así como los libros Recordar hacia el mañana (2002) y, en colaboración con Mary Kay Vaughan, Escuela y sociedad en el periodo cardenista (1997). Así aparece en solapa del texto titulado Nosotros / La juventud del Ateneo de México / De Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes a José Vasconcelos y Martín Luis Guzmán, publicado por la Editorial TusQuets en el año de en 2008. Libro clásico en estudio de un momento intelectual y espiritual que México no puede olvidar, ni dejar a un lado, como ejemplo pedagógico de grandes proporciones para bien de nuestra patria. Siempre que estudiamos la caída de dictaduras y regímenes autoritarios pensamos sólo en el uso de las armas: sangre y violencia, como únicos participantes en el arribo de la fecha al surgir, por ejemplo, la Revolución Francesa del 14 de julio de 1789, o la Revolución Mexicana del 20 de noviembre de 1910, o aquella del 7 de noviembre de 1917 llamada Revolución Rusa. Pocos investigadores se ponen a revisar los prolegómenos de aquello que tiene que llegar: al caer el régimen viejo, que no soporta más la sociedad en que se encuentra y, que hace necesario un nuevo régimen, con nuevas leyes y costumbres.
Un libro delicioso, así lo considero, y los temas que aparecen en el índice van desvelando los aciertos de una juventud nacida en los primeros años de los ochenta en el siglo XIX y que expresan bajo el magisterio de los liberales del siglo XIX y el adalid del Maestro de América como se considera a inicios del siglo XX a nuestro querido Justo Sierra Méndez: su vocación por la educación de los jóvenes le lleva a reinstalar la Universidad de México pocos meses antes de que llegue el movimiento revolucionario. Los primeros ocho apartados de su libro nos llevan de la mano por los temas de la literatura y la educación, de la cultura y parece que no hay que atender como urgente el tema de la política: tal y cual lo hacen los periódicos y revistas en donde destaca a inicios del siglo XX la rispidez cierta y justa de los hermanos Flores Magón y su grupo de intelectuales y políticos que desean para el pueblo el cambio del viejo régimen. La Primera parte trae los apartados I. Savia nueva; II. Protesta literaria; III. Días alcióneos; IV. El impulso lírico. Segunda Parte V Todo por Barreda; VI. El banquete; VII. Próspero; VIII. …y Ariel. Debo adivinar, por ahí aparece un educador tan importante como nuestro Justo Sierra, su nombre Pedro Henríquez Ureña, al cual nuestra historia le debe tanto siendo dominicano de origen, termina igual que los grandes hombres siendo universal, pues fue maestro para México y la Argentina. Tomar otro texto, con motivos revolucionarios da la sorpresa al decirnos sobre las condiciones sociales, económicas y políticas por el sojuzgamiento que vive el pueblo de México: con el terror de jefes políticos que secuestran y matan todo cuanto se les opone. Por eso, aventura admirable de los fundadores del Ateneo de la Juventud de México, es un hito sorprendente en estudio de las revoluciones que dejan huella en su país y más allá, para enseñanza de la humanidad.
Al justificar la escritura del libro, Susana Quintanilla escribe: En la parte correspondiente a la justificación del tema enumeré todos los lugares comunes acerca del Ateneo de la Juventud, su contribución al despertar de la Revolución, sus aportes al pensamiento mexicano contemporáneo y la magna labor que realizó en el ámbito educativo y en el renacimiento cultural del México posrevolucionario. Los lugares comunes que sólo algunos —no muchos— sabemos. Sobre estos jóvenes que a tan poco de acercarse la fecha fatídica del mes de noviembre de 1910, se preocupan por hacer conferencias, donde someten a crítica objetiva el estatus ideológico, educativo y cultural que impone el régimen porfirista. Es una pena que los mexicanos no atendamos más las lecciones que estos jóvenes inquietos y, ya viejos sabios en joven edad, hacen por cambiar al viejo régimen que se está derrumbando. Los tiempos y el viento piden a gritos y, después, con violencia y sangre la caída del porfirismo: no es sólo la entrevista del periodista Creelman realizada en 1908, la que desata el deseo de que no haya más reelección de Díaz: ni la mentira del dictador, donde se justifica —dentro de la entrevista, al decir que sólo esperaba que México estuviera listo para la democracia, para alejarse —ahora sí—, del poder político, y por lo tanto de la presidencia. Todos los dictadores son mentirosos por necesaria obligación por lo que en la siguiente como sabemos vuelve a competir y a cometer fraude en contra de Francisco I. Madero. La presentación del libro es muy gozosa, pues nos lleva de la mano la investigadora, dice: La trama es simple y puede ser ubicada dentro del género de la educación sentimental: unos jóvenes comienzan a frecuentarse en torno a una revista, Savia Moderna; hacen su primera gran aparición en la escena pública mediante una protesta literaria; participan en algunos asuntos políticos; estos los dividen y por último crean junto el Ateneo de la Juventud, una sociedad cultural que al paso del tiempo se convertiría en toda una leyenda, primero generacional y después nacional. En medio de todo esto, deciden que las humanidades son su vocación y desarrollan el oficio de escribir.
Aventura admirable si le hacemos seguimiento a través de Quintanilla o Adolfo Castañón: estudioso brillante del tema, ello nos permitiría entrar a la historia escrita por sus verdades. Dice bien Quintanilla: Lo que hace distinta esta historia de cualquier otra son las personas, cerca de cincuenta entre las que sobresalen Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso, Nemesio García Naranjo, Jesús T. Acevedo y José Vasconcelos: el entorno, la capital del país y de la República de las Letras Mexicanas, y la época, el principio del siglo XX y el fin de la era porfiriana. Dice bien la investigadora al citar en su Presentación, cito: … al ver esto, confirmo la sabiduría de una sugerencia de Norbert Elías: aquello de lo que no se sabe hablar hay que buscarlo. Esa es una regla que los mexicanos deberíamos de aplicar al estudiar la vida y los hechos de Isidro Fabela. Saber cuál fue el papel de don Isidro en esta gesta generacional e intelectual que es el Ateneo de la Juventud, donde casi 50 personas participan en lo que nombran ufanándose de ser la voz joven de todo el país. En esa visión centralista que desde el nacer de la patria se ha asumido en la capital para considerar que todo es nacional por el sólo hecho de radicar en ciudad de México. Así la Universidad Nacional Autónoma de México o el Instituto Politécnico Nacional. Aquello de lo que no se sabe hablar hay que buscarlo, uno lo debe repetir, para no hablar de más sin saber al respecto.
Escribe Susana: …y de crear espacios para un modo de producción intelectual alterno al establecido a lo largo de casi casi un siglo de vida independiente, señala y marca el derrotero del núcleo fundador del Ateneo de la Juventud. Algunos, Caso y Vasconcelos, principalmente, querían ser filósofos en una época en la que éstos no existían en México; otro, Henríquez Ureña, pretendía ser un humanista moderno dentro de un entorno en el que ni el acceso a las humanidades ni su conocimiento y difusión resultaban posibles. Al mismo tiempo, Reyes, el poeta-niño, maduraba para convertirse en el ideal de su generación. A distancia, aparte y aparatado, Guzmán iba y venía, mientras que el ejemplo de Ricardo Gómez Robelo y el enigma de Jesús T. Acevedo alertaban a los demás sobre los riesgos de la desesperación. A esas inquietudes tan diversas y dispares va a pertenecer Isidro Fabela, al ser nombrado secretario de Actas. Al fundarse la mayor aventura intelectual que en el país se ha realizad, en estos 200 años de vida independiente: gesta que debe estudiarse más y más, para comprender al Hombre y sus vicisitudes.

