+Nueva crisis sanitaria. Es sarampión, la epidemia que debió evitarse si López Obrador no hubiera desviado el recurso de las vacunas en sus obras faraónicas; Privilegios en prisión. El poder del dinero

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La frase

México está por perder el status libre de sarampión. Es más…

YA LO PERDIÓ

De la nada, los centros escolares del Estado de México amanecieron este lunes 9 de febrero con la novedad que, a partir de este día, sería obligatorio el uso de cubrebocas para ingresar a clases tanto alumnos, docentes y los trabajadores administrativos, lo que encendió una nueva alerta sanitaria, ahora debido al contagio de la enfermedad del sarampión, la cual los gobiernos de otros años, y de otros colores partidistas, presumían que ya estaba erradicada en este país.

Y es que, según la autoridad sanitaria nacional, para este lunes 9 de febrero, ya había en México un total de 8 mil 459 casos comprobados de sarampión, cifra que, obviamente, no permanecerá estática y que, por el contrario, tiende a elevarse muy rápidamente en perjuicio de todos, pero principalmente entre los menores de edad.

Así, de la noche a la mañana y ante el descuido de las autoridades gubernamentales federales y estatalesMéxico se convirtió en el país con más casos de sarampión en América en lo que va de 2026, con 8,459 contagios acumulados y 2,027 registrados solo este año.

El aumento ha encendido alertas entre especialistas en salud pública, quienes advierten que el brote no es repentino, sino resultado de varios años de disminución en la cobertura de vacunación, lo que era responsabilidad del gobierno de la transformación, y específicamente de la administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien dio prioridad en el gasto público a obras inútiles como el Tren Maya, para el cual recortó recursos a los programas preventivos de salud, lo que ahora acarrea los resultados que estamos comentando.

El repunte afecta principalmente a menores de edad y ocurre en un contexto donde la inmunización no alcanza niveles suficientes para frenar la transmisión.

El epidemiólogo Pablo Francisco Oliva Sánchez, de la Universidad Autónoma Metropolitana, señaló que la situación actual es consecuencia de una baja sostenida en la vacunación.

El brote actual no puede entenderse como un fenómeno repentino ni aislado, se trata del resultado de una disminución progresiva en las coberturas de vacunación por varios años.

El especialista explicó que en la década de los noventa México alcanzaba coberturas cercanas al 95 por ciento en esquemas completos de vacunación, mientras que actualmente rondan el 71%, por debajo del nivel necesario para mantener la enfermedad bajo control.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen en el mundo, de acuerdo con especialistas, un solo caso puede generar entre 12 y 18 contagios en personas susceptibles.

Doctor Pablo Francisco Oliva.

Esto obliga a mantener coberturas altas de vacunación para evitar brotes. Cuando el virus llega a comunidades con baja protección, la transmisión se acelera.

Los contagios se concentran principalmente en Chihuahua, Jalisco y Chiapas, pero, para el caso del Estado de México, la mayor preocupación es que esta enfermedad llegue a las escuelas y se acelere el contagio entre los menores de edad, lo que podría promover una explosión difícil de controlar en el corto plazo.

Especialistas advierten que muchos brotes se originan en casos importados, pero se expanden cuando hay poblaciones con baja inmunidad. México había logrado interrumpir la transmisión local del sarampión desde 1995. Sin embargo, la baja vacunación permitió que el virus vuelva a establecerse de forma permanente.

La Secretaría de Salud reportó que ya hubo 25 muertes por sarampión en 2025, mientras que este año suman dos, en Tlaxcala y en Michoacán.

La Organización Panamericana de la Salud pidió a México aumentar la cobertura de vacunación, reforzar campañas de inmunización, mejorar la distribución de vacunas, intensificar vigilancia epidemiológica, y también se hizo un llamado a la población a completar esquemas de vacunación.

Esperemos que la presidenta de MéxicoClaudia Sheinbaum, sí haga caso a los llamados que desde el extranjero se están haciendo a nuestro país, porque el riesgo de que este contagio es severamente alto y podría poner en riesgo a nuestra población, si se sale de control.

Ojalá que esta nueva versión del Gobierno del Bienestar sea un poco más responsable que el de su antecesor, el mismo que aseguraba que el uso del cubrebocas no era necesario y que la enfermedad del Covid-19 se evitaba con una estampita de un santito en la cartera.

Privilegios en prisión. El poder del dinero

Videos difundidos en redes sociales han generado un intenso debate público al mostrar lo que se presenta como la habitación de una interna en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México.

Las imágenes, muestran un espacio decorado con temática rosailuminación ornamental, peluches, una pantalla y mobiliario personalizado, lo que ha llevado a usuarios a cuestionar las condiciones de vida al interior del penal y a especular sobre posibles privilegios basados en la capacidad económica.

El material audiovisual se hizo público a través de la cuenta de TikTok @fernandaphalf345, la cual se dedica a compartir contenido sobre mujeres internas en el sistema penitenciario.

Pero a nadie debe espantar el video filtrado. Esa situación es tan común como el agua en la red penitenciaria del país, y con destacada frecuencia en el Estado de México.

Es un secreto a voces que hay persona que viven como si estuvieran en un hotel de 5 estrellas, o más, siendo personas privadas de la libertad, particularmente quienes ya están sentenciadas por delitos graves como homicidio o secuestro.

El poder del dinero en las cárceles.

A nadie debería sorprender que dentro de las celdas de prisiones como la de Santa Martha Acatitla, pero también en Otumba, Chiconautla o Santiaguito, en Almoloya de Juárez, se puede vivir muy cómodamente si se cuenta con los recursos necesarios para pagar la corrupción que da vida a este esquema de privilegios y que permite que en las penitenciarías haya intocables.

Lamentablemente el gobierno federal, el de la Ciudad de México, así como el del Estado de México, han preferido en estos últimos años poner más su atención a la captura de presuntos delincuentes que al trato que reciben éstos después de que dejan de ser noticia nacional y pasan al olvido oficial de quienes tienen la responsabilidad de vigilarlos en cautiverio.

En el caso específico del Estado de México, a pesar de que la autoridad local diga lo contrario, el uso de líneas telefónicas celulares al interior de los centros de prevención y supuesta readaptación social es cosa de todos los días, y nadie dice nada, y, lo peor, es que nadie hace nada para controlar ese problema.

En cualquiera de las cárceles mexiquenses tener un teléfono celular es totalmente posible para algunas personas privadas de la libertad, claro, mientras se tengan los 25 mil pesos de renta que cuesta al mes contar con ese privilegio.

Pero no es lo único. Una celda privada, en la que no hay que convivir con 20 internas o internos, también tiene un costo, y del cobro de esa renta se encargan los propios custodios y custodias de los penales estatales, que son la primera etapa de una larga cadena de corrupción que implica a supervisores y por supuesto a directivos de los centros de reclusión, que son quienes reciben el recurso producto de ese tipo de extorsión institucional.

¿de dónde sale el dinero necesario para mantener esa calidad de vida entre las personas privadas de la libertad? Pues de la posibilidad de delinquir detrás de las rejas, porque quien crea que esta cadena se rompe o interfiere cuando un delincuente llega a la cárcel, pues está absolutamente equivocado.

De acuerdo con los mismos internos, más de la mitad de la actual población carcelaria del Estado de México continúan con su actividad delictiva, algunos los hacen dirigiendo a células que dejan vivas y continúan trabajando para ellos mismos, y otros más lo hacen a larga distancia, precisamente a través de las redes telefónicas celulares que existen dentro de los penales.

Pero de eso las autoridades gubernamentales prefieren no darse cuenta, prefieren voltear para el lado contrario y fingir que nada pasa, que todo está requetebién en las penitenciarías.

Así se perpetua el delito, porque no hay nadie en este estado, en este país, que tenga el suficiente grado de honestidad como para hacer que la situación en las cárceles opere de un modo distinto, porque, en realidad, es más fácil dejar hacer que combatir este tipo de prácticas a todas luces delictivas.

Por cierto, ¿cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que se realizó algún operativo de prevención del delito al interior de alguna cárcel del Estado de México?