Nuevos retos
La vida, porque así es, nos pone a prueba permanentemente; en ocasiones nos lleva a situaciones tan extremas que obligan a tomar decisiones radicales, idealmente en búsqueda de un mejor rumbo. Debemos aprender a ver esos retos como oportunidades para trascender, nada ganamos con el lamento permanente o la queja sistematizada.
En otros momentos, nos alinea las cosas de forma tal que resulta imposible rechazar lo que se nos pone enfrente, comprometiéndonos a dar lo mejor de nuestras capacidades para corresponder a la confianza y expectativa generada.
Nada tan peligroso como la inacción, nada tan mediocre como el conformismo, nada tan inconsistente como la teorización. ¿Por qué nos sentimos cómodos cuando tenemos tanto por hacer?, ¿Por qué negarnos la posibilidad de crecer para alcanzar metas más altas?
Todo es un tema de actitud; lejos quedaron los años en que, desde el seno familiar, se hacían esfuerzos por permear y modelar a los hijos conductas positivas, nuestra realidad es que, un número importante de padres no tiene la conciencia plena de la responsabilidad, que significa cultivar, educar, formar y hacer crecer a un niño.
El entorno es adverso, sin duda, pero dentro de la adversidad debemos aprender a sobreponernos; es a través del trabajo, el compromiso y la voluntad por ser, que podemos reaccionar y orientar el rumbo hacia nuevos retos.
Debemos buscar un trabajo conjunto; todo comienza en casa, indudablemente, pero también es tarea de las escuelas y la sociedad hacer la tarea para que, a través de una sinergia bien orientada, vayamos rompiendo las barreras que nos impiden generar las condiciones para que las generaciones del futuro encuentren un aliciente en cada actividad que realizan.
No podemos simplemente decir me rindo, a lo largo de la historia, muchas son las que protagonizan hombres y mujeres que, en condiciones tremendamente complejas han sabido encontrar la fórmula para descubrir una versión mejorada de sí, llegando al éxito en la ciencia, la política, el deporte, la docencia y la vida misma.
¿Cuándo habremos de despertar?, ¿hasta cuándo tendremos los tamaños para asumir las responsabilidades que nos tocan?, ¿en qué momento daremos ese paso al frente para tomar el toro por los cuernos?
La vida también significa asumir riesgos, y ahí tenemos un punto de quiebre; resulta cómodo permanecer en el mismo espacio, sin movernos un milímetro, porque suponemos que tomar decisiones es peligroso.
Por supuesto, cada cabeza es un mundo y nadie tiene el derecho de juzgar al otro por decreto; no obstante, es importante hacer saber, sobre todo a quienes tiene responsabilidad formativa (padres, profesores, directivos, empresarios), que son ejemplo a seguir y decir no puedo es una opción inviable. Hacer para lograr, luchar para obtener, pensar para actuar, decir para convencer, mostrar para encontrar; desde el letargo nada obtendremos.
Muy atinadas son las palabras del actor norteamericano Morgan Freeman, cuando expresa: Desafíate a ti mismo, es el único camino que conduce al crecimiento.
¿Quién se apunta para ser mejor?
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