Odio el agua, amo las palomitas de caramelo
Antes miraba a la gente como loca, pensando cómo era posible que hicieran dietas, cómo era posible que se privaran de comer lo que quisieran, claro que tuve conciencia de eso hasta los 14 años, cuando por primera vez me sentí distinta al usar bikini, mi cuerpo era raro, no se parecía al de las mujeres de mis revistas, ni mucho menos a las mujeres que veía en televisión.
No tengo un trastorno alimenticio y nunca lo tuve, hasta para eso se necesita fortaleza, y no sé si hubiera podido sobrellevar algo tan rudo. Desde pequeña, mis genes paternos se hicieron presentes, todas mis tías son delgadas, manos, pies y hasta la forma de la cara, delgada, flacas, como todos dicen, y siempre me sentí normal, en casa, mi mamá nunca nos restringió de comer, nunca nos habló de lo bueno y lo malo de la comida, simplemente comíamos lo que había en casa, y si el antojo era mucho solíamos ir al super con ella y suplicarle para comprar un paquete de oreos o una caja de fruit loops, pero poco nos costaba, ella siempre accedía, en la casa siempre había fruta, pasta, carne y queso, los básicos para la comida del día, pero repito, para mi todo era normal, comíamos chatarra los sábados y desayunábamos hotcakes los domingos, no fue hasta que cumplí 16 años que por primera vez escuche que me llamaban anoréxica, inventaban que no comía en la escuela y por eso estaba flaca, y desde entonces mi figura se convirtió en un problema para los demás, no es fácil cuando tus genes te doblan las ideas, fue doloroso darme cuenta que mi figura no encajaba con la de nadie, no tenía (tengo) cintura, piernas torneadas, nalgas y por supuesto senos, nunca tuve la necesidad de fingir, sentía que era bonita porque así me veía, porque no hacía mucho para cuidarme y aun así todo me quedaba, pero el hecho es que conforme pasan los años la desinformación y las conjeturas que la gente hace, siguen siendo un cuchillo que corta:
-tú siempre tan flaca-
-ya come algo-
-Ándale prueba, no vas a engordar-
Comentarios que suenan sanos desde la boca del mundo pero me siguen punzando en el cerebro, porque puede que ser delgada no sea algo que yo elegí, si bien procuro mi alimentación, porque después de un embarazo en el que subí 14 kilos, preeclampsia, y cero ejercicio, ¡claro que me tengo que cuidar!, ¡QUIÉN NO! ¡Claro que procuro comer bien!, he hecho pruebas con ciertos grupos de alimentos buscando tener más energía durante la mañana, más paciencia durante la tarde y más sueño durante la noche, porque #mamamillenial, pero para nada buscando resultados excesivos sobre mi cuerpo, estoy consciente que el trabajo físico requiere tiempo, dinero y sacrifico, tres cosas que hasta el momento no me sobran; la lucha que hago todos los días surge de mi rutina simple, de mi ritmo de vida y del amor por el bienestar, y no puedo maquillar mi propia piel: tengo estrías en las pantorrillas, celulitis, vientre abultado, pellejo de sobra y manchadas las axilas, nunca lo he negado, y por supuesto quisiera un vientre plano, cintura marcada y piel divina, pero no he hecho lo suficiente para lograrlo, por eso estoy consciente de que mis pequeños esfuerzos y/o cambios ayudan en la medida de lo posible a sentirme bien todos los días, y he dejado de lado mi antigua obsesión por defender mi figura, ahora cada que escucho la denotación negativa de las palabras flaca, flaquísima, gordita, repuestita, mejor pienso para mis adentros porque nunca voy a terminar de declamar mi choro desgarrador.
Soy de la idea de que tomes/consumas todo lo que te haga sentir bien, si ir al psicólogo, tomar medicamentos, tomar suplementos, ayunar, que si yoga, que si keto, que si proteína, que si correr, ¡Venga! Hazlo, pero hazlo por ti y para ti, no para demostrarle nada a nadie, hoy, abiertamente les puedo decir que como todo, en ayunas una taza de agua tibia con limón, no perdono algo dulce después de la comida, traigo mazapanes en mi cosmetiquera, los fines de semana como TODO lo que se me antoja, le robo dulces a mi hija, no comparto mis M&M’s de menta, entre semana ayuno 16/8, no tomo refresco, no fumo, tomo una vez a la semana, no hago ejercicio, como mucha verdura cruda, no tomo cafeína después de las 3 de la tarde y hago un esfuerzo por tomar 2 litro de agua, porque ODIO EL AGUA.
Hagan, coman y tomen todo aquello que los haga felices

