Palabra
Querido Maestro Benjamín Araujo:
Mi corazón no sabe precisar cada palabra que describa la admiración, cariño y respeto que se ha edificado hacia su persona, como ser humano y como poeta.
Has legado otro libro, otra historia, otro relato de la existencia, eres Palabra que otros no sabemos decir en la escritura; sentimos y vivimos eso que en cada línea te describe y nos describe: A veces/sólo a veces/ soñamos con ser tribu/con conseguir victorias/con amanecer moscas/con volar inocentes.
Desde hace años depositaste en mí, la confianza de la Palabra, en mi incipiente vida de escribana del mundo, tu Palabra, ha sido el Ser o no ser: La noche es la noche/aunque le pese al sol/al día o a la mañana.
Tengo la fotografía de nuestro primer encuentro de escritores del Nevado de Toluca, con la claridad de los sentimientos del corazón, escuchaste atento la lectura de una poesía dolida que se sintió identificada por la sensibilidad del poeta, del escritor asiduo de vida, de amor: Cantemos al amor siempre cantemos/el porvenir sabrá premiarnos con la dicha.

Has estado presente en cada momento de estas letras que devoran un brío poético que distingue al ánimo de la inspiración. En cada una de mis presentaciones te he observado atento al ritmo de la sabia subsistencia, de la calibrada vida: Por eso, tiempo vano/no debo corretearte/sino esperarte y estirar la mano/pues vivir es todo un arte.
Palabra, es tu libro, es voz, consonancia y disonancia en el tiempo y espacio engañosos de nuestra percepción y finitud humanas. Palabra, es libertad, es memoria, es fiesta, es guerra, es amistad, es tranquilidad y dolor; Palabra es un collage de adversidades interiores, de contradictorias pasiones: Los desamores se olvidan/las tristezas ya no crecen/ y solo las ganas de amarte/cuando consigues sonreírme aparecen/ aparacecen y crecen como enredaderas/por mi cabeza se tuercen/ y van formando caminos/a tu corazón otrora insensato.
Palabra es Palabra en tu voz de poeta, en el lobo de mar que naufraga por líneas escribanas que son portavoz de aquello que otros no podemos y no sabemos decir.
Hoy te escribo con las emociones germinadas por el paso de tus versos, de cada línea finamente tejida, emergo de los diferentes matices literarios que el paso del tiempo, la disciplina y el amor por la escritura se han hecho presentes en un goce de primitiva experiencia lectora que me ha llevado a la grandeza de cada poema estilísticamente bien dicho.
Gracias querido Maestro, infinitas gracias por permitirme caminar a tu lado todos estos años aprendiendo de ti y contigo en este universo literato que reside las almas de quienes sencillamente nos ha llevado la vida por el mundo de la generosa escritura de un mundo interior transitorio por este paso por el mundo, gracias Maestro Benjamín porque tu palabra es Palabra.

