PARADOJAS, SOFISMAS Y MENTIRAS

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“Todo el mundo parece bueno, excepto la mayoría”:                             José Luis Coll

PARADOJA: Una paradoja, por definición, es una acción que contradice a la lógica y a sus principios, el sentido común -si existiera- no debería de aceptarla, pero, en dichos y en hechos, y para nuestro caso, en la economía, pululan por el mundo, a veces nos divierten, en ocasiones nos causan estupor.

 

A veces sirven para desarrollar las capacidades analíticas: ¿Qué fue primero, la gallina o el huevo? En ocasiones para alimentar la retórica y enriquecer la literatura, muestra entonces su lado exquisito, recordemos a Pablo Neruda: “Yo te amo para comenzar a amarte, / para recomenzar el infinito / y para no dejar de amarte nunca: / por eso no te amo todavía”.

 

Pero en el mundo económico a veces se usa para desviar la atención o para ponernos a pensar en algo trascendental: ¿Por qué si el agua es un elemento vital, cuesta menos que los diamantes? O, quizá una de las más conocidas, la de los incentivos perversos: Los paleontólogos del siglo XIX, buscando vestigios en China, pagaban a los campesinos por cada segmento de hueso de dinosaurio que encontraran. La oferta era creciente, cuando se descubrió que los campesinos los rompían un fragmento grande en muchos pedazos para conseguir más pagos, lo que de paso redujo significativamente su valor científico. Algo parecido ha pasado en nuestro país cuando se queman hectáreas enteras de bosques ¡para cobrar después por cada árbol sembrado en el programa social de moda”.

 

Más cercana todavía, y dramáticamente vigente, es la “Paradoja del Buen Samaritano”, expresada en economía como aquella acción que “dar apoyo o caridad a un núcleo o grupo de personas, reduce su capacidad de desarrollarse por mismos. Confucio expresaría que “es mejor enseñar a pescar que regalar un pescado”. Ya comentamos la semana pasada lo que muchos políticos hacen al respecto, obviamente no con su dinero.

 

SOFISMA: También por definición, y muy utilizado en política y economía, el sofisma es un planteamiento lógico aparentemente cierto, pero que no es así, un ejemplo común, de nuestro curso de Lógica en la Prepa estaría en el silogismo: “Todos los gatos son mortales /Putin es mortal /Luego entonces, Putin es un gato”.

 

En Economía es muy común que se difunda la idea, que los políticos suelen poner en práctica, de que “las medidas protectoras igualan las condiciones de producción”. Esto es, subsidia la producción de trigo en México y te costará producirlo lo mismo que en Canadá. Es claro que habría que analizar factores de producción como clima, calidad de la tierra, fertilizantes, etc., y eliminar los subsidios para que la comparación fuera válida.

 

El más grande sofisma en economía surge de la aseveración de que si se reparte la producción de todos, entre todos, por igual, todos seremos felices. Esto ha provocado (China, Rusia y Cuba son claros ejemplos) la desincentivación de los entes más productivos que razonan -recordemos que el sofisma es irracional- que, si producen menos, se esfuerzan menos y les toca la misma proporción del reparto, o peor aún, que, si no producen, de todos modos, les toca algo de los que sí producen.  

 

China es un ejemplo dramático positivo de la comprensión y salida del sofisma, se aprovechan las capacidades diferenciadas y el reparto es, por supuesto, diferenciado. El mejor atleta no es el mejor financiero.

 

MENTIRA: Por contraposición, ausencia de verdad, la mentira se vale muchas veces de paradojas y sofismas para permear en grupos, conglomerados o individuos que creen a ciegas, literalmente, lo que se dice: “Una mentira dicha cien veces, se convierte en verdad”. Más a tono con la época, ahora se les denomina “econofakes” y van desde el señalamiento de que “toda inversión extranjera es dañina para un país”, hasta la contundente aseveración de que “la inflación bajará encareciendo el dinero” (mentira paradójica).

 

China es un “Capitalismo de Estado”, lo que echa por tierra la mentira de que “el capitalismo es perverso por sí mismo”. La corrupción, sí, en cualquier esquema.

 

DE FORMA: Todo lo anterior viene a colación porque el INEGI dio a conocer el nivel de inflación en México para la primera quincena de septiembre, sigue en aumento y alcanzó su mayor nivel en 22 años. La paradoja: Los alimentos más “controlados” son los que más han subido de precio. El sofisma: Seguiremos subiendo las tasas para disminuir la inflación, funciona en Estados Unidos, debe de funcionar para México. La Mentira: El mantener el precio de la gasolina ha frenado la inflación (verdad no comprobable).

 

DE FONDO: Otro ejemplo que no podemos soslayar es el diálogo -hasta donde se pudo- en torno al aumento de la violencia, medida en número de asesinatos que, de acuerdo con datos presentados por el periodista Jorge Ramos, hacen al presente sexenio el más violento de la historia.

 

La respuesta oficial, sofisma, es que la “tendencia ha disminuido en algo más del 2%”. Sofisma, porque se toma un mes atípico de una administración pasada como base para señalar que “estamos mejorando”. Una golondrina no hace verano, y encontramos meses atípicos como abril del 2020 en que el barril de petróleo tuvo un precio de cero dólares en el mercado, eso no hace tendencia ni determina lo que pasará.

 

Paradoja porque cuando más elementos de seguridad (civil y militar) hay en todos los rincones del país, el NÚMERO ABSOLUTO de homicidios va en aumento.

 

La verdadera comparación debió de ser, desde nuestra óptica, con cifras desestacionalizadas, es decir: Sexenio de Calderón: Promedio de 1,690 casos por mes, Sexenio de Peña Nieto: 1,728 casos por mes. Sexenio actual: 2,868 casos por mes, promediando meses típicos y atípicos, para esto no hay “normalidades”. La diferencia impacta. Ojalá y se logre la Convención sobre Seguridad que pidió el periodista. Yo lo dudo.

 

DEFORME: En una y en otra óptica, hay más asesinatos en México que víctimas de la (injusta) guerra de Putin contra Ucrania. ¿Usted qué opina?