Pedagogía del instante
Ya son muchos años acompañando generaciones perfiladas a la docencia. A veces, cuando veo trabajar a los estudiantes, percibo la ilusión de ser maestros. En su actitud descubro el compromiso, amor y vocación que tienen por esta profesión.
Cuando los veo hacer todo lo que les implica formarse en nuestra cuna académica, observo un mundo colorido de enseñanzas y aprendizajes: son como una verdad absoluta reflejada en su amor por ser docentes.
Los maestros estamos llenos de actividades, trabajos, revisiones, asesoramiento y acompañamiento. Para no perderme en ese marasmo burocrático he inventado la pedagogía del instante, ¿De qué trata enseñar así?
Dentro del exceso de trabajo, la pedagogía del instante, ha sido entregarme sólo al momento compartido con cada grupo.
Por salud mental y emocional, me he convertido en alguien conchudamente responsable, es decir, me muestro tranquila, amena, entusiasta. Pretendo dejar una sensación agradable al término de la cátedra.
Es por ello que me digo cada clase: es una pedagogía del instante. Cada momento con ellos, es una guía, una hora: un aquí y un ahora que no regresa. Instantes escritos convertidos en siembras cósmicas cuidadas por la esencia del maestro en un sendero de luz en el conocimiento.

