Pensamiento científico de Juana

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Recurro en el fin de hacer más sucinto el mensaje de Juana Inés a la respuesta sobre el Sermón del padre Vieyra, a lo escrito por don Carlos Elizondo, quien presenta en su obra de teatro un resumen de lo dicho al texto de este sacerdote, dice así: El Padre Vieyra habla de cuál fue la mayor fineza de Cristo al finalizar su vida, diciendo que a la que él diga, nadie podrá dar otra igual. San Agustín expresó que la mayor fineza de Cristo fue morir, pero el Padre Vieyra dice que fue mayor fineza ausentarse. Yo respondo con San Agustín que la mayor fineza de Cristo, fue morir, porque en cuanto hombre, su vida era lo más que podía dar, lo cual se prueba con textos infinitos. Pues pregunto: ¿Cuál fineza sea para El más costosa, y más útil para el hombre que la Redención que de su muerte resultó? / Digo más. La muerte fue para Cristo el compendio de todas las finezas, pues con ellas nos renueva el beneficio de la Creación al restituirnos al primitivo ser de la gracia, y nos reitera el beneficio de la Encarnación, puesto que en la muerte se une a todos nosotros derramando su sangre.

 

¿Cuál es el sacrificio mayor de un padre o una madre por alguno de sus hijos cuando es necesario: el dar su vida con tal de que el hijo o la hija sobrevivan? La respuesta ha sido siempre válida. Si los padres son capaces de dar su vida sin pensarlo por sus hijos, que ha de ser extraño que la mayor fineza de Cristo por sus hijos sea el dar su vida. Cómo fue posible que el padre Antonio Vieyra en su soberbia no entendiera esto que parece tan fácil, y quizá el no que no hubiera tenido hijos, le permitiera ver en ese pequeño ejemplo, ejemplo de historia y de vida, para comprender que dar la vida por el otro, es la mayor fineza que el ser humano puede hacer a lo largo de la historia humana. Ejemplos por cientos se dan en el pasado. En su obra de teatro don Carlos Elizondo dice en las palabras ciertas venidas de la Carta Atenagórica por Sor Juana: En cuanto a las razones que argumenta, el Padre Vieyra, le niego el supuesto de que Cristo se ausentó, puesto que permaneció sacramentado e instituyó el sacramento antes de morir, de suerte que jamás estuvo ausente. Irrebatibles son las palabras de la Monja de Nepantla, del sentido común de sus palabras vienen de un juicio teológico y filosófico incomparable.

 

No basta con el primer ejemplo, en el segundo caso, donde el padre Antonio Vieyra contradice a Santo Tomás, Sor Juana dice: El angélico doctor Santo Tomás dice que la mayor fineza de Cristo fue, precisamente, el quedarse con nosotros sacramentado; pero el padre Vieyra que en todo quiere contradecir, afirma que la fineza no fue el sacramento, sino hacerlo sin uso de sentidos en el sacramento. / ¿Qué forma de argumentar es ésa? Santo Tomás propone en género y el Padre Vieyra responde en especie; luego no vale su argumento, puesto que cuando Santo Tomás dice sacramentarse, está comprendida la forma en que Cristo lo hace. Resulta para Juana Inés inconcebible, que un sabio de la Iglesia se atreviese a cometer tales errores de conocimiento y percepción de lo que se trata. Cuarenta años después de divulgar el Sermón como si fuese el verbo sagrado aparecido en Lisboa, los razonamientos y conocimientos de la Sagrada Escritura por una monja mejicana, vienen a demostrar gravísimos errores del sabio de la Compañía de Jesús. Cuando pienso que a la Ilustrísima Compañía perteneció el padre Francisco Javier Clavijero, digno representante de la misma, y que fuera vetada en territorio de la Nueva España un siglo después de la existencia de Sor Juana. Por decreto del Rey fue obligada a dejar todos sus bienes y su presencia en 1767 en América: por cometer pecados en contra de dogmas que sustenta el Neomedioevo español y en sus territorios imperiales: la cerrazón y el sistema social, político y económico que no se puede mover un solo índice: brahamanismo en que los reyes españoles habían hecho su refugio al final, fue el destino de perder sus territorios en América en el siglo XIX.

 

En el tercer tema, de nueva cuenta, en clara muestra de que hierra el padre Vieyra, Sor Juana dice: En cuanto al tercer punto, dice San Juan Crisóstomo que la mayor fineza de Cristo fue lavar los pies a sus discípulos, y el Padre Vieyra contesta que no fue eso, sino la causa por la que lo hizo y el haberlos lavado a Judas. Y otra vez argumenta mal, queriendo divorciar efecto y causa, y el pasar del todo a una de sus partes. ¿Dónde está la diferencia en este caso entre lavar y la causa de lavar? ¿Es necesario establecerla, cuando Cristo lo hacía todo con causa? Y si lavó los pies a todos sus discípulos, claro está que lo hizo con Judas también. ¿Es que la inteligencia tiene un solo sexo en la naturaleza del mundo? o es que no hemos querido escuchar la voz e inteligencia o su talento en las mujeres, por el celo de que vaya a ser superior a la manera de razonar de los hombres, cuando ello no es muestra de que los mediocres pueden tener este miedo, pero un hombre con suficiente confianza puede convivir atendiendo lo dio por una mujer, con el mismo respeto que escucha a un hombre que tenga el talento para hacerse oír. Son dos los errores que comete por soberbia el padre Vieyra: soberbia por falsa sabiduría, y pensar, que como hombre, no puede cometer error en el decir, y menos en el hacer.