“PEREDA, EL DIABLO MAYOR”, UN RECONOCIMIENTO A LA TRAYECTORIA DEL SEGUNDO MEJOR GOLEADOR

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Eran las diez de la mañana, para el toluqueño promedio despertarse temprano en fin de semana resulta un reto, sin embargo el amor y la emoción de ver al Diablo Mayor, que presentaría un libro con su historia plasmada, bastó para descobijarse sin importar los dos grados celsius que marcaba el termómetro.

El Centro Tolzú, espacio que es también un legado del amor de la familia Diez a la capital mexiquense, fue testigo de que más de 200 personas revivieran la alegría de los mejores tiempos vividos durante su paso en el futbol mexicano del que es considerado el segundo más grande goleador del Deportivo Toluca.

El encargado de relatar la historia con palabras fue el mayor conocedor de la historia del equipo escarlata, el periodista y escritor Guillermo Garduño, de quien Pereda recuerda que al inicio era una persona dura para criticar al equipo, lo cual lo llevó a considerarlo como una persona poco estimada, no obstante la vida y el talento de ambos, los llevó a qué años después los dos estuvieran agradecidos por la entrega a la labor de cada uno.

El periodista con un destello en la mirada debido al sentimiento de tristeza por anunciar que será el último libro que cerrará su carrera como escritor, declaró que la obra titulada Pereda Diablo Mayor, nació de la intención de reconocer el talento y la entrega del futbolista durante los 20 años que estuvo con el equipo representante de la capital del Estado de México.

“Vicente Pereda Mier, su nombre significa el rojo de la fuerza, el blanco del espíritu. (…) De los pocos que han sabido brillar y que han dejado profunda huella en el equipo”, recalcó Garduño quien también enfatizó que el legado del jugador ha sido tanto que hasta el día de hoy las nuevas generaciones lo reconocen con una nostalgia de querer verlo en la cancha nuevamente.

“Su estilo para correr, por no dejarse intimidar por los rivales. Es ídolo de los aficionados, niños y jóvenes que ahora conocen su historia, aunque no lo hayan visto jugar”, dijo el periodista.

Hecho que con evidencia se mostró en los más pequeños que esperaron varios minutos para tener oportunidad de saludar al futbolista y recibir una firma del galardonado también con la Presea Estado de México y con la inclusión de su nombre en el Salón de la Fama del futbol mexicano.

Garduño, quien es autor de 18 libros, hizo un recuento de los acontecimientos que sucedían durante el año en el que nació Pereda (1941), tiempo en el que el mundo estaba pasando por momentos duros en cuestión de guerra y tensión política, así como también, fueron días de importancia para la cultura y la historia de la República mexicana, como si desde el nacimiento él hubiese sido arropado por la grandeza, la victoria y la derrota.

“Agradezco que estén aquí, quisiera abrazarlos a todos pero basta con que yo se los diga”, comentó el futbolista de 83 años, emocionado por el reconocimiento que recibió de chicos y grandes durante la presentación que llevaban consigo balones, bufandas, playeras y cuadros para obtener su autógrafo.

Momento en el que aprovecho para decirle a los jóvenes y niños que sueñan con rodar el balón por la cancha, “que se dediquen al futbol con amor, porque hay muchos chavos que le pegan nada más a la pelota, pero a la pelota hay que quererla”.

Ser parte de los 107 años del equipo 10 veces campeón del balompié mexicano, para Pereda significó estar siempre metido en el partido y reconocer también que no se aprende con facilidad a jugar futbol, pues existen ocasiones en que “la pelota se ríe de uno”.

Dentro de las preguntas que surgieron del público, resaltó de parte del reconocido jugador, que actualmente son más los futbolistas que juegan sucio, pues no se tiene el talento o el conocimiento de cómo realizar una jugada inteligente, lo cual le generó un dejo de añoranza.

Mientras lo anterior trajo un silencio de consentimiento a lo que el jugador mencionó, Christian, aficionado y perteneciente a la famosa Banda del Rojo, emergió un ambiente de ilusión, nostalgia y pasión, no solamente por la resiliencia que representa la porra, sino porque entregó dos playeras con diseños que reconocen el trabajo y la pasión de Pereda al balón, así como a la cancha.

Lo anterior fue emotivo, pues igualmente el escritor destacó la aportación, la euforia y la entrega que la porra le da al equipo sin importar la victoria o la derrota.

Dentro de las anécdotas que también se encuentran en el libro, puntualizó Garduño uno de los momentos vividos con el que considera su gran enemigo Gustavo Peña, quien a pesar de haberle dado batalla, Pereda demostró en todo momento sobresalir y demostrar que su amor por el balón era mayor que cualquier injuria y crítica negativa que le hiciera, actitud que hasta el día de hoy persiste en su persona y ante cualquiera.

Así el trabajo del futbolista, fue aplaudido y reconocido por los asistentes que se componían de todo tipo de público, hasta de personas que fueron en su momento alcaldes del municipio como Fernando Zamora, quienes en conjunto entusiasmados corrieron a comprar el libro de la vida de Pereda, con la finalidad de tener su firma y una fotografía para incluirla en el álbum de los recuerdos.