Perspectiva
No hay que desesperar de nada.
No hay que perder la esperanza.
Horacio.
A la distancia, nada es tan malo. Apreciar en su justo valor el daño provocado por terceros requiere una operación superior, un bálsamo restaurador: tomar perspectiva, para ver a través del objeto o evento que nos ciega, perspicere en latín, sólo se puede apreciar la magnitud de un objeto si se retira uno lo suficiente como si de un papel o un lienzo se tratara.
Sólo así la vista percibe la forma, observar atentamente los hechos, los dichos, los daños. Otra óptica, analizar bajo otra luz para lograr otra visión. Sólo un efecto de profundidad hace que simples líneas como éstas, permitan ver mejor al espectador la tridimensionalidad y nunca ver las cosas planas otra vez, nunca más lo convencional, evolucionar.
La perspectiva permite volverse intelectual, permitirse el préstamo lingüístico para denotar un cambio en la actitud, punto de vista diferente. Otro enfoque en los términos de un cineasta. Un nuevo constructo, como cuando a una la destruyen y pedazo a pedazo vuelve a armarse, a emerger.
Como actor social, también se puede tener una multiplicidad de visiones, lo que prevalecerá como biografía o nos distinguirá entre tantas ideologías. Como la de la perspectiva de género para comprender lo que piensan los hombres de las mujeres y al revés también, aunque la igualdad de los deberes y los derechos en el estado y la sociedad no sea igualitario, en ningún ángulo que se mire.
En la cotidianidad tenemos esta idea de la perspectiva de la vida, un proyecto a cumplir para convertir lo soñado en realidad, en fin… así como lo hace la humanidad, para evolucionar, hay que cambiar la perspectiva.

