PESADILLA FELIZ
Ocurre que se cae la noche
Y esa luz que viene de algún lugar
Enceguece, lastima los párpados,
Entonces esa ceguera brillante
No deja caminar
Apenas uno se mantiene en pie
Y es como aprender a caminar
Trastabillando sin manos y con los ojos tímidos
Y así empieza cierto peregrinaje
Soportar aquellas voces que no obedecen al mínimo
Abecedario
Y que enardece hasta al Dios
Más pequeño,
Que bosteza debajo de nuestra piel
Y se cansa de luchar, y se va resbalando en el abismo con todos los espejismos
Como armas doradas
Que lejos de ayudarnos
Nos deslumbran por el sol y a falta de lentes oscuros
Caemos en un pozo blanco
Sin arnés
Sin cuerdas
Ni telas ni gazas ni suspiros para amortiguar la caída
Es entonces como en un cuento para niños
Que uno cae mudo ante el cantar de cualquier sirena
Amarrado al primer mástil que se encuentre
Clamando por ayuda
Por esa comprensión inteligente y brillante
Que abraza, porque son los mejores abrazos
Esos que te respiran a ese niño, joven y viejo
Que se han licuado
Y sólo quieren descansar un segundo
Para levantarse
Y seguir erguido y empezar a correr
Con todos los alientos listos
Luego del paréntesis,
Y además,
Para no llegar tarde a la coronación.

