+Pésame por el deceso de Doña Lupita Rhon de Hank; vandalismo en rectoría; en el aniversario luctuoso del “Profesor Mosquito”

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La frase:

Hubo un corto circuito en la sede de la Secretaría de las mujeres, a su titular, Martha Hilda González Calderón,  no le pasó nada. Ni el susto porque se encontraba en una reunión en el Tribunal Agrario.

TIENE PROTECCIÓN DIVINA

 

DOÑA LUPITA: Me enteré con pesar del fallecimiento de una gran dama, Doña Guadalupe Rhon de Hank, quien supo tener en la sencillez, su gran don, sin importar que fue la esposa del gobernador Carlos Hank González, siguió en la Regencia de la Ciudad de México y en todos los cargos que ocupó el profesor.

Doña Guadalupe Rhon García, la conocí al frente del IPIEM –hoy DIFEM– con una enorme sencillez, con tesón en lo que hizo en beneficio de la niñez y la mujer mexiquense. Hablé varias veces con ella, pero nunca una entrevista, porque supo mantenerse al margen de las actividades de su esposo.

Se rodeó de dos maestras que no le fallaron en su actuar: la profesora Martha Méndez Jáuregui, quien fue su secretaria particular y la profesora Evangelina Alcántara de Lara, quien fue directora de la institución.

Descanse en paz y vaya mi más sincero pésame a sus hijos, en especial a Maricela.

Doña Lupita

 

 

SUCEDIÓ EN UAEM: La tarde de este martes una parte de la comunidad universitaria, principalmente estudiantes de la UAEMéx sostuvieron un diálogo abierto y franco con autoridades de los diferentes niveles de gobierno a quienes compartían sus preocupaciones y propuestas para hacer frente a la falta de seguridad que viven algunos campus de esta casa de estudios; por otro lado, otro grupo de unas 20 integrantes de colectivos feministas vandalizaba el edificio de Rectoría con el argumento de poner un alto a la inseguridad y acoso sexual.

Sin el afán de minimizar el acosointento de secuestro y agresiones dentro de los planteles que acusan las feministas se cometen en algunos espacios académicos dentro y en las inmediaciones de la Universidad, son condenables los hechos violentos registrados la tarde de este miércoles en el Edificio Histórico de Rectoría, por un grupo de no más de 20 encapuchadas que hicieron estallar cuatro artefactos explosivosrompieron vidrios y realizaron pintas en los muros de este recinto.

Ante estos hechos la Universidad a través de un comunicado convocó a todos los sectores de la comunidad de la UAEMéx a privilegiar el diálogo en la construcción de acuerdos en beneficio común.

El objetivo, precisó la institución, es brindar mayor seguridad a la comunidad universitaria, a través de la instalación de una mesa de trabajo entre la comunidad estudiantil y autoridades municipalesestatales, así como la Fiscalía General de Justicia de la entidad con el propósito de establecer acciones en la materia al interior y exterior de los campus universitarios.

Como el tango: Recién han pasado 25 añosayer se cumplieron, para variar fue el día 25miércoles, para mayores datos en que dejó este mundo Alfonso Sánchez García, profesor normalista, quien se fue el domingo, del cual tengo el recuerdo. Supo dominar el conocimiento para transmitirlo en el México en donde no se impedían las cosas, como el hecho de impartir cátedra sobre lo que se conocía a fondo y no con la creación absurda de impartir lo que se estudia que, en la mayoría de las ocasiones, se hacía porque era una obligación asistir a la universidadser preparatoriano para conocer más que los demás o como decía Sor Juana Inés de la Cruz Ignorar cada vez menos.

Eso me llevó a conocer, entre la multiplicidad de catedráticos, a un profesor que se caracterizaba por impartir, con naturalidad, los conocimientos y hacerlos que éstos, fueran fáciles y sencillos, a base de anécdotas –entre broma y en serio– para despertar la curiosidad de los alumnos sobre la historia del estado de México, ahí estaba por vez primera, esa palabra mágica: –Estado de México– para conocerlo a fondo y no nada como una entidad integrante de un país: México, sino la importancia y trascendencia que ha tenido por las personas que han habitado en él y que, por lo mismo, trasciende la esfera de lo nacional. Descubrí así –con su guía– la trascendencia de las civilizaciones o grupos étnicos que aquí se asentaron y la literatura que aquí se originó y se estaba originando aunque también la carencia de que a nivel editorial no éramos nada en el país.

Creo que con el paso de los años y como dicen los historiadores presumidos que ni idea tienen de lo que dicen, se necesita perspectiva histórica para determinar la trascendencia de los hechos para considerarlos como históricosLo que buscan en realidad es que la gente de su alrededor ya no esté para lanzar sus dichos, sin respaldo documental, y asegurarse así, que nadie cuestione ni ponga en duda lo que se dijo.

Aprendí con sus enseñanzas el arte de la ironía, del manejo fino del lenguaje, de encontrarle otro significado a la expresión y de darle un aspecto menos solemne y más informal a las cosas que, por sí solas, trascienden sin que nadie fuerce los acontecimientos para que así ocurran. Ahí estaba el secreto de la historia y de las investigaciones y/o trabajos que nos dejaba investigar y qué bueno que aún no había avances tecnológicos para copiar total y descaradamente lo que se escribe en internet sino que eso implicaba preguntar e investigar en textos para ampliar el panorama y no reducirlo cada vez más hasta no decir nada, como ocurre en este tiempo.

Me pronosticó que podría ser periodista. Y miren lo que pasó, me dediqué a estudiar a fondo y ahora cumplo cincuenta y tres años de ejercer este oficio que me permitió conocer muchas cosasmucha gente de todos los niveles económicos y de todos los niveles intelectuales.

Más tarde nos volvimos a encontrar cuando se fundó el Instituto Mexiquense de Cultura en donde fue Coordinador General, una especie de director disfrazado, que supo conjuntar los distintos grupos culturales y las distintas expresionessentar la base de lo que es, en la actualidad, el aspecto editorial del estado de México, que ahora sí, con la riqueza y belleza de sus libros se ha ubicado a nuestra entidad como el más importante hacedor de éstos.

Me dediqué, a la par del periodismo de información general, a la realización de entrevistas junto con mi hermano Ricardo, quien también fue alumno del profesor Mosquito, para editar el primero de lo que es ya una cadena de escritura de libros ahora sí sobre la ciudad de Tolucami ciudad, el equipo de futbol, que reúne, en dos horas, a la ciudad dispersa que siempre ha sido y que en ese lapso aprenden a quererla como los que llegan acá, de buena o mala fe y que terminan por identificarse con lo que aquí abunda, y dicen ser originaron de esta demarcación.

En junio de 1988 apareció mi libro con 25 entrevistasLetras del Sur, con escritores y críticos de literatura de Sudamérica, tuvo a bien acompañarme a la presentación de éste, en el Museo de Bellas Artes, junto con José Luis Cardona y el profesor Francisco Javier Estrada quien organizó la presentación junto con la profesora María de los Ángeles Novoa.

En ella, el profesor Mosquito con la picardía que le caracterizaba dijo que había conocido suertes taurinas y conciertos de piano a cuatro manos, en dueto como los cantantes, pero que un libro estuviera escrito al alimón, en esta forma, se le hacía imposible como hacerlo, haber explíqueme ¿cómo le hicieron? La respuesta fue rápida y contundente como un picotazo de un mosco o su vuelo veloz, le contesté: mi hermano Ricardo sólo escribió  las mayúsculas y yo las minúsculas. La risa del público no se hizo esperar. Así se escriben los libros al alimón y cosa curiosa fue el único que así se hizo, con lo mejor que la cultura universal ha tenido.

Todo lo anterior viene a cuento y para rescatar lo que se dijo al principio sobre el tango Volver, que a la letra dice que veinte años no es nada es febril la mirada… le he agregado al decir que: veinte y cinco años no son nada. Porque en realidad Alfonso Sánchez García no se ha ido del todovive y perdurará en nuestro corazón, mientras tengamos vida y mientras sigamos y continuemos con las enseñanzas, al alimón que supo transmitirnos y que seguimos casi al pie de la letra. Su obra, quizá pasó desapercibida en el momento en que se editó y publicó, pero la perspectiva histórica, el paso del tiempo la ha fijado en su exacta dimensión: crear curiosidad.

EN RECUERDO DEL PROFESOR MOSQUITO

Con su familia.

 

El periodismo moderno es capacidad de síntesis. Basado en ese apotegma, el profesor Alfonso Sánchez García Profesor Mosquito fue en su calidad de jefe de redacción y posteriormente director del periódico Zócalo, un cabecero –el periodista que le pone cabeza a la nota y que la hacía vender cientos o miles de ejemplares–sin igual.

Hay que recordar que la cabeza en personas, animales o cosas, es fundamental.

Y es que en el profesor Sánchez García se conjuntaba un certero manejo del lenguaje, gran capacidad de síntesis y un ingenio por demás agudo.

Algunas de esas cabezas memorables, fueron:

El ciclón se dio en la Madre… sierra.

El asesino del padre Fullana Teverver, tiembla como guajolota asustada.

Mató a su madre sin causa justificada.

Originario de Calimaya, donde nació el 15 de enero de 1927 y por ello, ya cuando era subdirector de prensa del gobierno de Carlos Hank González, le bromeaba con el hecho de que era de los Condes de Calimaya y él, nada más reía.

En la normal de maestros, donde era becario, comienza su actividad periodística en la revista Alborada, tiempo después junto con Rodolfo García GutiérrezAlejandro Fajardo, quien fue el primer director de la Casa de Cultura, ubicada en lo que hoy es la Cámara de Diputados y Moisés Ocádiz, hermano de Cristina Ocádiz una de las primeras mujeres periodistas que hubo en Toluca colabora en 1943 en la revista Letras de Juventud, que era dirigida por el pintor Esteban Nava Rodríguez.

Cosa curiosa, Moisés Ocádiz fue mi maestro de literatura en la Secundaria Uno Miguel Hidalgo, en tanto que Luis García Ramos, quien fue uno de los primeros directores de El Sol de Toluca, me dio cátedra de Literatura Universal en la preparatoria Uno Adolfo López Mateos, en donde nos llamaba la atención, a los alumnos que siempre fumaba sus cigarros Delicados y durante unos 20 minutossin dejar de impartir la clase, se dejaba el cigarro en la boca, lo que nos hacía apostar sobre si se le caía la ceniza antes, a medio cigarro o hasta terminar. No metía para nada ninguna de las dos manos, para tomar un descanso en la fumada.

Por cierto le encantaba hablar de Gilgamesh.

En tanto que conocí al profesor Sánchez García, también en la preparatoria Uno donde me dio clases de Historia del Estado de México, una materia que tiempo después desapareció cuando un genio de la educación dijo que eso para nada servía coincidiendo con la Reforma Educativa propuesta y llevada a la práctica por el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez quien hizo de lado al civismo y a las canciones de Francisco Gabilondo Soler mejor conocido como Cri Crí.

El llamado Profesor Mosquito no era clasista, era bonachón, buen amigo, conocedor profundo de Toluca y su entorno, pero también con una amplia cultura que le permitió en un momento dado realizar la revista anual del Circo Atayde junto con el locutor Salvador Paniagua, en una época en que el Atayde era el circo de México y aún no sufría del resquebrajamiento familiar.

Mi contacto con el profesor Sánchez García fue en la lista de materias, donde aparecía su nombre como titular de la cátedra Historia del Estado de México.

Conocimos a través de él, cuestiones por demás interesantes de nuestra entidad, como lugares turísticos, históricos, orografía y geografía misma, en esto último realizamos una visita a las pirámides de Calixtlahuaca, como se acostumbraba en las excursiones de esa época, a mediados de los años sesenta.

Tras hacer el viaje y recibir explicaciones acerca de las cuatro pirámides y del basamento de cuatro estructuras del monumento cinco, el significado de Calixtlahuaca como Casa en el llano y se ubica en el cerro Tenismó.

Al regresar nos pidió a todos hacer un trabajo sobre lo que vimos y oímos, que serviría para la calificación final en la materia.

Una semana después, entregamos los trabajos y a la semana siguiente nos dio las calificaciones.

Significaba que había leído cada uno de los trabajos y dio las calificaciones frente a todos, de acuerdo a como los llevaba calificados.

Fue así como empezó por las compañeras mencionando el nombre y la calificación y cuando era necesario hacía alguna acotación.

Cuando me tocó a mí, cuestionó: ¿Quién es Guillermo Garduño? Levanté la mano, pero como me sentaba hasta atrás del salón, me pidió que me pusiera de pie. Y me dijo:

Tiene diez de calificación y si algún día lo desea, puede ser un gran reportero.

Cuatro años después, lo volví a ver en el ya desaparecido periódico vespertino El Noticiero. El hacía su columna Espulgues y yo comenzaba mis pasos como reportero.

Le recordé aquel hecho de la preparatoria y nos hicimos amigos, tuve la suerte de seguir sus consejos, de estar en pláticas conjuntas con Carlos Garduño Torres, quien era el dueño del periódico, de Daniel Cadena Z y Renato Leduc, esposo de Leonora Carrington, la famosa pintora surrealista de origen inglés.

Era una delicia hablar con todos ellos, aunque Leduc, autor del soneto Sabía virtud de conocer el tiempo, era muy mal hablado, decía tres groserías en dos palabras.

Después siempre lo consultaba cuando fue subdirector de prensa en el tiempo del profesor Carlos Hank González, luego decidió colaborar conmigo en la instrumentación de los noticieros Al Día para las estaciones de radio El y EllaRadio Fiesta y Radio Lobo, en donde plasmaba en forma hablada su columna Espulgues.

Ahí, en esa aventura duramos cinco años, hasta que nos corrieron por una decisión hepática del junior, hijo del dueño de las estaciones.

De 13 personas que formábamos el equipo, sólo una no quiso demandar laboralmente, siendo clave el profesor Mosquito, ya que siempre entraba primero a las pláticas de conciliación y obtuvimos cuatro veces más del importe inicial que nos tocaba como indemnización.

Fueron días importantes, llevé la demanda contra la empresa, apoyado por mis compañeros, frente a un tiburón del ámbito laboral, como fue el ex Secretario del TrabajoPedro Ojeda Paullada.

Nos divertimos mucho, porque al consensar la decisión con algunos de mis maestros en la Facultad de Derecho, me dijeron que no demandara porque iba a quedar vetado para trabajar en radio y además, tomara el ejemplo de otro toluqueño Guillermo Ochoa, quien no había podido ganarle a Televisa, yo menos.

Y nos reíamos, porque no soy Ochoasí les ganamos y no fui vetado.

También me acompañó tras de que me nombraron director del periódico El Diario de Toluca, con su columna Espulgues, hasta el 25 de mayo de 1997, en que falleció.

Gracias maestro, por todo lo que me enseñó.