+ Pocas Expectativas para Detener Destrucción del Medio Ambiente

Views: 2714

La frase:

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha.

VÍCTOR HUGO

Pocas Expectativas para Detener Destrucción del Medio Ambiente

Carlos Tornelmiembro del Tejido Global de AlternativasPablo Montaño, comunicador climático y coordinador de CClimaticas, reconocen que se vislumbran pocas expectativas para detener la destrucción del medio ambiente, pero aseguran que la esperanza por revertir las tendencias destructivas no se ha agotado, pues el fracaso de las negociaciones internacionales y la elección de Donald Trump demuestran la importancia de no abandonar, recuperar y seguir defendiendo la esperanza. Es así que citan a Raimon PanikkarComo no creo en el futuro, sino en la eternidad del presente, me puedo dar el lujo de ser optimista.

Afirman que poco a poco van aclarando el escenario de lo que se vieneEscribimos estas líneas entre tres eventos COP (Conferencias de las Partes sobre Cambio Climático), que marcan muy bien la distinción entre los dos caminos a seguir ante la bifurcación del capitalismo. Por un lado, la COP16 en Cali, Colombia, a pesar de haber movilizado un importante número de grupos indígenas y de alcanzar algunos acuerdos importantes –como el de garantizar una voz y voto permanente a los pueblos indígenas en torno al uso de recursos genéticos–, los instrumentos operativos de la COP, ahora renombrados como soluciones innovadoras continúan siendo las mismas propuestas que buscan la articulación de mercado a través de créditos y con las cadenas de valor del capitalismo.

La COP29, celebrándose en Azerbaiyán, expone nuevamente las contradicciones de estos encuentros, al tener lugar en un país profundamente dependiente de la explotación de hidrocarburos. Tras casi 30 cumbres internacionales, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado casi en un 70%, evidenciando la ineficacia de los acuerdos alcanzados y del propio modelo en el que se buscan.

Pocas expectativas de detener la destrucción del medio ambiente.

En medio de estos dos encuentros, la elección de Donald Trump emergió como una gran sombra que revela un panorama cada vez más preocupante, con importantes implicaciones para la crisis climática y el Sur Global. Aunque su victoria representa una amenaza fascista, no es un mandato popular hacia el fascismo, sino el síntoma de un sistema político desgastado. Lejos de marcar el fin del neoliberalismo, estamos presenciando su evolución hacia formas más autoritarias y destructivas.

Entre estos dos procesos se llevó a cabo una ANTI-COP en Oaxaca, un encuentro entre diversos pueblos, comunidades, activistas y organizaciones buscando denunciar la militarización, el avance de los megaproyectos, la mercantilización de la vida, así como la inacción de los gobiernos y organismos internacionales por la crisis climática, que marca una guerra contra los pueblos y la naturaleza.

¿Qué sigue? El cuidado encarnando la digna rabia

Hablar de esperanza frente a este panorama puede parecer ingenuo o desconectado de la realidad. Estamos ante una reconfiguración profunda del capitalismo, donde su carácter omnicida (adjetivo propio del omnicidio que destruye vidas o bienes en grandes cantidades)  ocupa un lugar central. El extractivismo, ahora disfrazado con un tenue barniz verde, se presenta como un capitalismo humanitario, con empresas mineras liderando la supuesta transición energética. Mientras tanto, territorios antes no valorados por el capital se convierten en las nuevas fronteras de extracción y explotación.

El genocidio en Gaza simboliza el colapso del liberalismo y la pérdida de su legitimidad, un proceso en desarrollo durante los últimos 30 años. En este tiempo, hemos presenciado una globalización de la rebeldía y un rechazo al capitalismo neoliberal. El ¡Ya Basta! zapatista en la Selva Lacandona resonó globalmente; en 2001, Argentina clamaba ¡Que se vayan todos!; en 2008Grecia y España gritaban ¡Mis sueños no caben en sus urnas! y ¡No nos iremos hasta que se vayan ustedes!, mientras Occupy declaraba: No tenemos demandas porque pedirle algo a este sistema es validarlo. En México, el grito en 2014 de ¡Fue el Estado! sigue vigente, y en 2021el viaje zapatista a Europa reafirmó la importancia de aprender a tejer luchas diversas. Movimientos posteriores, como los surgidos tras la crisis de la Covid-19, las protestas por el asesinato de George Floyd y las denuncias universitarias contra Israel y la industria del genocidio, son prueba de que la resistencia global sigue viva, alimentada por una esperanza que surge del hacer lo que tiene sentido y no de la expectativa de lo que queremos que suceda.

Donald Trump.

La victoria de Trump subraya la importancia de desconectarnos de las políticas electorales y reafirma nuestra postura: observar lo que sucede allá arriba, pero construir desde abajo. No se trata de buscar treguas con la modernidad capitalista —como aún intentan las negociaciones internacionales y gran parte del movimiento ecológico—, sino de cultivar una relación distinta entre nosotros y la naturaleza. El reciente giro   hacia la inteligencia artificial, la geoingeniería y otras soluciones tecnológicas refuerza la lógica moderna que separa y subordina la naturaleza a una visión estrecha de progreso. Esta crisis de significado exige repensar el presente y abandonar los términos de la megamáquina para proponer un pluralismo radical que nos permita salir de la modernidad capitalista.

Resulta urgente redefinir nuestro concepto de esperanza, alejándolo de parámetros imposibles de lograr. La eutopía (es un lugar donde la sociedad y las condiciones naturales son tan perfectas que se alcanza la satisfacción completa) nos ofrece otro camino: un enfoque en el presente, en un “buen (eu) lugar, en lo que ya está aquí y tiene sentido. Nuestro desafío es organizar, escuchar y articularnos en torno a lo que hacemos hoy, porque sabemos que tiene sentido, en lugar de alimentar expectativas de un futuro incierto. La elección en Estados Unidos y el continuo fracaso de las COP nos invitan a desvincularnos de estos procesos —sin ignorarlos por completo— y a redirigir nuestras energías hacia la construcción de otros mundos posibles desde nuestros territorios y procesos. Esto implica entrelazar nuestras luchas y forjar alianzas capaces de desafiar la sentencia que nos imponen: que no hay otro camino más allá del dictado por los poderosos. Su poder no es más que la violencia y su habilidad para anular nuestra imaginación y nuestros sueñosLa eutopía que buscamos ya vive entre nosotros; nuestro desafío es nutrirla, polinizarla, expandirla y defenderla. La diferencia será el amor que se le tenga a la vida o al dinero, ¿no le parece a usted estimado lector?