Profesor Mosquito

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Antes de ir al libro que en este 2022, piedra de toque en el estudio de la cultura Matlatzinca —investigado, escrito y publicado por la pasión en el tema de René García Castro—, debo recordar aquellos años en que don Alfonso Sánchez García –designado cronista en el año de 1981 por el gobierno municipal de Toluca– en sus antiguas clases de la escuela preparatoria Adolfo López Mateos nos enseñaba en su cátedra, la historia antigua donde era vital conocer a quienes se considera forjaron la primera ciudad de Toluca y sus alrededores. La preparatoria número Uno, ubicada por allá en los campos del Paseo Colón y la hoy avenida, Venustiano Carranza me trae muchos recuerdos. Fueron antiguos terrenos donde aterrizaban avionetas y, lugar donde, de pequeños, íbamos a jugar y correr, toreando a tales medios aéreos con peligro de quedar entre las ruedas de su tren de aterrizaje al descender con tanta rapidez. 

De infantes, la locura del no me pasará nada era actitud cotidiana. También recuerdo cuando entre fosas de los cimientos de la preparatoria íbamos a jugar, y cómo la policía nos perseguía por estar desmoronando tales montículos de un poco más de un metro de altura con nuestras travesuras. Vimos el extenso territorio de lo que hoy son las facultades de la Universidad Autónoma del Estado de México, que como escribo, servían para el aterrizaje de medios aéreos; vimos también que en dicho lugar, se vivió el mitin que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) hizo buscando ser el futuro presidente de México: Adolfo López Mateos. Cientos de personas alegres porque era un mexiquense, nacido en Atizapán de Zaragoza, el que iba a ser el político más encumbrado de la entidad en los años de 1958 a 1964.  

En tal institución de educación media superior el profesor Mosquito dio lecciones inolvidables. Eran inolvidables por su enorme cultura que le fue siempre fácil de trasmitir porque en él, se unió de manera admirable, su facilidad de escribir y su facilidad didáctica de enseñar. Sí, sus clases eran siempre agradables y muy interesantes de ser escuchadas. Al buscar discernir entre investigadores quiénes fueron y son los matlatzincas, he visto que debo comenzar con aquellos papeles que seguramente escribía para dar sus lecciones, pero también para ser publicados en los periódicos que fueron su vida. Su libro obligado para saber de los Matlatzincas es Historia del Estado de México, contiene una buena cantidad de páginas sobre el tema, y comprueba en el año de 1974, cuando gobernaba el profesor Carlos Hank, que pocos quizá, sabían tanto del tema como nuestro querido cronista municipal, cargo que tuvo de 1981 a 1997. Cierto, me hace pensar y mi maestro don Poncho me diría que no debo olvidar a Javier Romero Quiroz, a Gustavo G. Velázquez, a Rodolfo García Gutiérrez, y a dos cronistas orales: Amador López y José Yurrieta Valdés.

Desde la página 7 hasta la 198 el Profesor Mosquito da prueba de sus conocimientos sobre el tema de la era precolombina en el México de aquellos años: la presencia de infinidad de nombres de grupos o tribus indígenas e imperios que se transforman permanentemente bajo la violencia de todos los conquistadores sobre los vencidos aparecen una y otra vez. Difícil es seguir los nombres de aquellos que son pueblos originarios donde aparecen constantemente olmecas, teotihuacanos y toltecas. Muchos nombres que expresan la riqueza del centro de Mesoamérica en lucha feroz por imponerse a todos los demás particularmente por el más conocido ejemplo: Aztecas. Nombre de tlatoanis y emperadores o reyes que en lucha descarnada no sólo competían con líderes de otras tribus, sino al interior dentro de la familia, donde hijos se rebelaban al padre por quitarle el poder político y económico del imperio. 

Cuenta don Poncho en el tema geografía e Historia / ya tenemos, pues, integrado el territorio. Pero ¿la división Geográfica nos podrá servir de guía respecto a la evolución del hombre en nuestro territorio? Veamos: 1.- El Valle de México parece identificarse plenamente con la cultura que los Toltecas heredan del emporio teotihuacano. Es la región del Náhuatl por excelencia, el corazón de la formidable entente Cúlhua. Ahí es más México que en ninguna otra parte. 2.- En cambio, el Valle de Toluca, de profundas raíces otomianas, se ve invadido en diferentes épocas por influencias culturales, por grupos armados, adopta incluso la cultura Tolteca en general, pero conserva inalterable su espíritu otomiano, incluso en el idioma. El Valle de Toluca es por antonomasia la región Matlatzinca de origen Tolteca-Otomí. Eran los años de la década de los setenta del siglo pasado. Los conocimientos de un exponente de la gran escuela que aquella generación desarrolló en favor de Toluca utilizando todos los géneros del conocimiento humano para comenzar a forjar una historia cierta de la Toluca que es hoy importante capital del país llamado México.

Bien cuenta en una anécdota don Poncho que fue el haber vivido en ciudad de México algunas preguntas que sobre la entidad le hacían. No sabía contestar la mayoría, por esa razón se puso a estudiar la historia del Estado de México y particularmente la de Toluca. Así se forjó el mejor cronista de los últimos sesenta años en nuestra querida ciudad. Vale la pena citar el 3er. Punto, pues dice: la depresión suriana es tierra abrupta y feraz, parece como si, desde el instante en que no logró integrarse a la plena Geografía de los Valles, hubiese empezado a ser botín de presa de los pueblos comarcanos. Xochicalco indica que tribus mayenses de avanzada cultura llegaron hasta la Tierra Caliente y se establecieron allí. Pero también se poseen indicios de que los Tecos de Guerrero y los Mixtecos de Oaxaca, llegaron hasta dentro de la región, es decir hasta Tenancingo y Tenango. 

No obstante ser territorio de presa, la Depresión del Balsas terminó por quedar sometida a la influencia del Náhuatl, primero a través de los Matlatzincas y luego por las conquistas de los tepanecas y los mexicas, que ocuparon sucesivamente su territorio. Incógnitas de la vida de los pueblos, el milagro de cómo se van formando culturas, que al paso del tiempo, bajo la reciedumbre de soportar todos los males habidos y por haber, llegan a ser ciudades como México, Oaxaca, Morelia, Querétaro, Zacatecas o Toluca en la actualidad. El verdadero historiador o cronista se embebe con estos datos y pergeña todo tipo de documentos, libros, archivos y periódicos con tal de saber qué sucedió en realidad con lo que hoy es fuente de vida y convivencia social.

Para comprender el tema de los 500 años sobre la posible fundación de Toluca. Precisamente un día de San José, es decir el 19 de marzo de 1522, el Profesor Mosquito señala en el capítulo II, que titula El Pasado que trató de borrar la Conquista, escribe: En este punto de nuestra relación, el estudiante universitario deberá iniciarse en la cabal comprensión de las razones que han hecho tan difícil, tan enredado, tan escabroso el camino de la investigación histórica en nuestro país. Pueden recordar fácilmente que uno de los motivos principales de la Conquista fue la importación del cristianismo y, el desarraigo total de cualquier credo nativo del Nuevo Continente.  

Todo estudio sobre los Matlatzincas y la importancia de Otomíes y Mazahuas tiene que ver con el deseo de ignorar el pasado precolombino, por considerar los que aún sienten ser los conquistadores de América, que la Indiada de que habla con sabiduría uno de nuestros antropólogos más querido y admirado: Guillermo Bonfil Batalla, cuyo humanismo y defensa de los indígenas es parte de nuestra cultura más profunda y válida para el buen mexicano y toluqueño que no niegue su pasado. Esa defensa la hace don Poncho en sus lecciones de historia, en aquella Preparatoria que dirigía el reconocido educador Adrián Ortega Monroy: en esos años que apenas habían dejado atrás el movimiento estudiantil de 1968 y el fatídico 2 de octubre del mismo año bajo el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Intelectuales, educadores y sabios con visión social daban lecciones a la juventud del ayer.