¿QUÉ ES EL ARTE? (2)

Views: 403

Silencio de tarde abrileña, rota por el viento que sutilmente golpea a los sonoros palillos de lámina que franquean la puerta de entrada. Tin tin tun y luego más fuerte tan tin ton tin.

Audomaro suspende la escritura del cuento y con su celular, graba el golpeteo causado por el viento tres minutos y medio. Y con el sonido se llega al piano y musicaliza lo grabado, dándole el do, re, mi, a cada sonido y así lo deja.

Regresa al escrito y no llega a sentarse porque otra idea le rasga las neuronas cerebrales y va directo al álbum de pinturas de Jackson Pollock y al abrirlo el colorido goteo lo pierde y se ve caminando por alucinantes, sinuosos caminos, y se le viene el cineasta japonés Akira Kurosawa y su caminar por los paisajes de Van Gogh.

Regresa con Pollock y en un rasgo de lúcida locura en una hoja de bond oficio, después de ponerle una plastita de grasa al cepillo de bolear lo restrega al blanco papel, así nomás como salga y al terminar mira que se formaron cerdas sinuosas con pedazos blancos sin figura notable.

Y ahí recuerda las fotografías apiladas formando un cubo de un fotógrafo cubano que fotografió al cielo y las nubes y al invitarnos a tomar una foto explicó que era un momento único, irrepetible del cielo. Y esto sucedió en el Museo Contemporáneo de Arte de la CDMX.

Deja la reflexión para culminar su cuento cuyo argumento se refiere al hijo pródigo quien después de recorrer el mundo retorna a su solar nativo, Iztapalapa donde lo esperan sus padres con un fiestón, pero a Audomaro se le viene otro final: al abordar una de las góndolas en Pantitlán con la maleta llena de regalos, sin querer golpea a un encabronado ciudadano del Valle de Chalco. Al recibir una mentada de madre, Jesús, el hijo pródigo y el pendenciero, se lían a golpes y cuando Jesús, casi noquea al chalquense, pero éste malnacido,  saca su fusca y pum! pum! pum! de tres balazos lo mata. Y fin del cuento.

Audomaro sonríe pensando en el efecto que causará en sus lectores y regresa al piano para ponerle letra a la música del viento que está en el papel pautado: la-vida-se-nos-va. Es-un soplo de viento, es casi nada. Un-efímero rayito de luz… y así completa la canción a la que le pone por título La vida se nos va

Ahora regresa a la hoja que manchó y la ve como presagio de una tempestad. Voltea la hoja y ahora parece un paisaje del desierto en la noche.

Entonces recuerda de nuevo al fotógrafo cubano y en otro salto de su mente se le viene el octavo arte los comics, y en especial EL SPIRIT, detective no siempre ganador y a su autor Will Eisner, audaz e imaginativo que después de un golpe que le propinan al héroe en toda una página dibuja una estrella en pedazos y uno, el lector, se imagina el terrible golpazo recibido.

Audomaro suspende acción y reflexión y se sirve un buen fajo de mezcal mientras en el mp3 coloca una grabación del grupo mexicano Tambuco, quienes utilizando botellas con agua, botes de basura, silbatitos de todo el mundo, hacen música diferente e imaginativa.

Ah, Audo se relaja, se recuesta, le da tres tragos al mezcal y entonces le viene otra vez el urinario de Marcel Deschamps, en 1917, que revolucionó el concepto de arte.

Snac, le da otro buen trago al mezcal y vuelve a su interrogante:

¿Qué es el y que no es el arte? Y otro trago al mezcal oaxaqueño.

SALUD