Que se estudie el sistema “Huizi” y que no genere pérdidas: Arturo Chavarría

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La posible reactivación del programa de bicicleta pública en la capital mexiquense debe estar respaldada por una revisión detallada y estudios precisos, e ir acompañada de una campaña para promover su uso; no debe implementarse solo para complacer a ciertos grupos de presión, opinó el cuarto regidor de Toluca, Arturo Chavarría Sánchez, y es que el sistema de renta de bicicletas “Huizi”, implementado en administraciones  anteriores, demostró ser poco eficiente.

Chavarría ha estado muy atento a este tema y ha realizado un seguimiento a ello. Aunque en marzo de 2019 solicitó al gobierno municipal un informe detallado del origen de esta concesión, “en que año se implementó este programa, la inversión de los Recursos Federales, el inició de las operaciones, la inversión para edificación, mobiliario y parque vehicular, la participación de la Empresa PBSC como proveedor del servicio de software, bicicletas, cicloestaciones, entre otras cosas”, refirió que hasta el momento la regiduría a su cargo no ha tenido eco, recibiendo como respuesta que el tema no ha sido turnado a su comisión.

Recordó que el sistema de Bicicleta Pública Huizi se puso en marcha a finales de 2015, que en ese momento se limitaba al uso de una membresía, que únicamente se podía adquirir con tarjeta de crédito; se diseñaron al menos 28 estaciones en la entonces llamada Ecozona, que incluía a 300 cuadras del Centro Histórico de esta capital.

En 2016 Huizi comenzó con diversas controversias: Se puso en marcha el programa “Toluca en Bici”, que tenía como prioridad acercar el servicio de bicicleta pública a las delegaciones. No obstante, Huizi solo registraba un uso de 2.6 bicicletas por día, pese a la inversión de 35 millones de pesos; en noviembre de ese mismo año, se reconoció el adeudo de al menos 12 millones de pesos a la proveedora canadiense, que como respuesta decidió retirar el uso del software.

Ya en 2017, bajo la administración del presidente municipal Fernando Zamora, se liquidó el adeudo y se retomó la operación de Huizi. En ese momento, los informes del ayuntamiento arrojaban una lista de aproximadamente 246 usuarios, y el servicio Huizi disponía de 350 bicicletas, el mismo número con el que se inició en 2015, es decir, no se incrementó desde su entrada en funcionamiento.

Con estos antecedentes, Chavarría Sánchez identificó como problemáticas la falta de cultura del uso de bicicletas, pues de acuerdo con datos del Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente solo el 5 por ciento de la población en Toluca hace uso de la bicicleta como medio de transporte. A ello se suman el desinterés por renovar suscripciones para el uso de Huizi, el diseño obsoleto de ciclovías y la falta de seguridad en los estacionamientos de Huizi.

De ahí que Arturo Chavarría señaló la necesidad de realizar una revisión detallada de este programa: “Hay muchos que han abanderado que es la quinta maravilla, yo no dudo que pueda ser así, está probado en otros países, pero las ciudades están diseñadas para eso, por las fuentes de empleo, por el tipo de empleo, la movilidad; hay muchas características, y ya está demostrando quién usa realmente el vehículo aquí”.

“Creo que se debe hacer un análisis, porque van a brotar alguien de grupos “ambientalistas” o que estén a favor de la movilidad, que la prioridad es lo que ellos creen, cuando los problemas durante años ha sido la falta de respeto a los usos del suelo y a las jerarquías de las vialidades”.

Así, no hay una demanda contundente de las bicicletas públicas y como tal, el ayuntamiento tiene pérdidas. “No hay una utilidad para poder mejorar las condiciones de la bici; la empresa que tiene esa concesión cobran por el software, pero las pérdidas las absorbe el ayuntamiento”, señaló.

Otro aspecto a destacar es el tipo de diseños para los confinamientos, ya que hoy por hoy, los confinamientos implementados para Huizi permanecen en el abandono, ocupando espacios de la vía pública.

“No hay una cultura, por qué no en vez de estar promoviendo confinamientos, que se promueva una cultura de la bicicleta y que las multas sean agresivas cuando alguien invada permanentemente las vías. Porque entonces, yo haría una contrapropuesta, que en vez de poner confinamientos para bicicletas y como se estacionan en muchas calles a lo largo y ancho de Toluca, mejor poner árboles; en vez de tener carros abandonados, desmantelados, ocupar esos espacios para colocar árboles. Apostémosle al medio ambiente con políticas radicales y efectivas”, declaró.

Finalmente, dijo: “Debemos tener mano firme, pero con estudios precisos y no por complacer a ciertos grupos de presión, porque los únicos que reciben un beneficio son los que están ‘como zopilotes’, atentos a un tema, pero que no dan los estudios reales. No se puede copiar un programa exitoso de un país e implantarlo aquí, cuando son condiciones muy diferentes, la cultura y el diseño de la ciudad son muy diferentes”.