Querétaro lindo
Querétaro lindo, te llevo en el corazón.
Huapango El queretano
Un jardín ensoñado, entre plazas
conectadas como laberintos al sol,
manantiales con cabeza de león
que cantan a su fuente pasajes de una
historia libertaria y corridos de amor.
Las parras de bugambilias aferradas
a las puertas de forja y tradición
donde me espera mi nostalgia
por las noches que no soñaba mi pasión,
memorias de caminos tierra adentro,
el desierto de Bernal, peña caliza
junto a una poza de azulejos y blasón.
Mi capricho, acueducto de una bella monja,
piedras apiladas sobre el tesón de su señor.
Santiago de Querétaro, más que una región.
El paraíso para el viajero, Tequisquiapan,
pan y queso para el hambre de un soñador,
vergel para la ninfa urbana que soy.
El atardecer en las leyendas de San Juan,
todos mis deseos fundidos en un ópalo.
Regalos de esta tierra ajena a la que
inevitablemente llamo Hogar.
